¿Rubro en crisis?
07/02/2026 | 14:25
Redacción Cadena 3
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Cae el consumo de vino en Argentina: lo analizó Elena Alonso de Emerald Capital.
Los motivos de la caída del consumo de vino en Argentina
El consumo de vino en Argentina continúa en descenso y encendió señales de alarma en el sector vitivinícola. Según datos oficiales del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), durante 2025 el consumo per cápita fue de apenas 15,77 litros anuales, uno de los registros más bajos de la historia reciente. La cifra refleja no solo un cambio en los hábitos de consumo, sino también un escenario económico complejo que golpea de lleno a bodegas y productores.
En diálogo con Viva la Radio por Cadena 3 Rosario, Elena Alonso, CEO de Emerald Capital, explicó que la caída no es un fenómeno exclusivamente local, sino que responde a una tendencia mundial. “En muchos países está bajando el consumo de vino y creciendo el de otras bebidas, incluso vinos sin alcohol, cervezas u otros sustitutos”, señaló. No obstante, advirtió que en Argentina el impacto se ve agravado por la pérdida del poder adquisitivo, que obliga a los hogares a recortar gastos considerados no esenciales.
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“La gente ajusta y deja de consumir vino, como también sucede con la carne, cuyos precios subieron fuertemente”, explicó Alonso. A ese contexto de menor demanda se suma una situación crítica del lado de la oferta: bodegas con altos costos en pesos y dólares, insumos importados, un tipo de cambio estable y una fuerte caída en los precios del vino a granel, que durante el último año bajaron entre 25% y 40%, mientras los costos siguieron en alza.
La ejecutiva remarcó que el sector atraviesa una crisis financiera profunda, con bodegas que no logran cumplir compromisos de corto plazo, lo que repercute en toda la cadena de valor: proveedores, transportistas y economías regionales. Provincias como Mendoza y San Juan, altamente dependientes de la vitivinicultura, aparecen entre las más afectadas.
Alonso advirtió además que el modelo de negocios tradicional quedó desfasado. “Antes, con alta inflación, estoquear vino podía ser rentable. Hoy, con inflación más baja y tasas de interés elevadas, no vender implica quedarse sin capital de trabajo y financiarse a costos muy altos”, sostuvo. En ese marco, anticipó un proceso de reordenamiento del sector, donde solo sobrevivirán aquellas bodegas con solidez financiera, acceso a mercados externos y una cartera de clientes diversificada.
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/Fin Código Embebido/Consultada sobre el impacto a futuro, descartó que el problema esté directamente vinculado a la calidad del vino argentino, reconocida a nivel internacional. “No creo que sea un tema de calidad, sino de estructura financiera y gestión. Las que estén mejor paradas podrán resistir”, afirmó, aunque admitió que podrían desaparecer productores más pequeños y reducirse la cantidad de viñedos, una situación que ya genera debate dentro del sector.
Finalmente, Alonso subrayó que la crisis vitivinícola excede al consumo y tiene implicancias productivas de largo plazo. “Cuando se pierde una matriz productiva es muy difícil volver atrás”, alertó, en referencia a economías regionales que podrían verse tentadas a reconvertirse hacia otros cultivos más rentables en el corto plazo.
Mientras tanto, el consumo de vino sigue cayendo y el desafío para la industria pasa por adaptarse a un nuevo escenario económico, financiero y cultural, sin perder uno de los emblemas históricos de la producción nacional.
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/Fin Código Embebido/Martín Hinojosa, ex director del Instituto Nacional de Viticultura, explicó en Cadena 3 que estamos “en una de las crisis más graves de los últimos 20 o 30 años". En ese marco, mencionó que la caída del consumo se relaciona con un cambio en las tendencias de consumo, donde “el combate al alcohol" y el "cuidado del cuerpo" juegan un papel fundamental. Sin embargo, aseguró que la industria se está adaptando a los cambios que proponen las nuevas generaciones.
Hinojosa señaló que si bien "el consumidor tradicional va a seguir consumiendo vino", advirtió que estas tendencias “llegaron para quedarse”.
Además, Hinoja expresó que la situación económica también impacta, haciendo que el vino pase a un segundo término en las preferencias de los consumidores.
En ese marco, dijo que la vitivinicultura argentina vende tres de cada cuatro botellas en el mercado interno, por lo que la caída en este sector se siente con fuerza.
Ante este panorama, dijo que la en industria se plantean alternativas de reconversión, como el vino sin alcohol y el vino con menor graduación alcohólica. "El vino desalcoholizado es una alternativa, sobre todo por los vientos que corren", afirmó.
También destacó la importancia de "descomplejizar el consumo de vino", señalando que muchas personas se sienten intimidadas por la cultura del vino. "Lo único que hay que tener es un buen destapador", indicó, y mencionó que Lionel Messi, quien contó que toma vino con gaseosa, ayudó mucho a descontracturar la imagen del vino.
Entrevista de Lucas Correa y Adrián Simioni.
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