Drama
07/04/2026 | 11:32
Redacción Cadena 3
Juan Federico
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Murió la mujer con graves quemaduras tras un incendio en barrio Marqués Anexo
Un hombre murió y una mujer está grave tras un incendio en barrio Marqués Anexo
El fuego del futón y los gases tóxicos se convirtieron en una verdadera trampa mortal en el interior del domicilio ubicado en De la Recova al 4300, en barrio Marqués Anexo, de la ciudad de Córdoba.
En una habitación quedaron atrapados, sin poder escapar, Cristian Chesarotti (44) y María Eugencia Barrera (32). Él murió aquella misma madrugada del sábado pasado: la inhalación del humo fue letal. Ella peleó por sobrevivir durante casi 24 horas, pero el domingo a la noche su corazón dijo basta.
La fiscalía espera las conclusiones de los peritajes de Bomberos para determinar el origen de la tragedia. Se sabe que el sillón, ubicado en el living de aquella humilde vivienda que Chesarotti habitaba desde hacía bastante tiempo, se prendió fuego y no les dio tiempo para escapar.
Un cortocircuito en una zapatilla eléctrica colocada al lado del futón, o acaso unas velas que alumbraban a una Virgencita y otras estampitas, pudieron haber sido el origen de la primera chispa.
La tragedia inundó de dolor a Marqués Anexo y alrededores. Sectores difíciles que hace años se han convertido en un muestrario involuntario de las fragilidades sociales en los barrios de Córdoba.
La vivienda donde ocurrió este drama está ubicada a sólo 400 metros del Ipem 338, la escuela que hizo bandera de la lucha contra la violencia entre los jóvenes. La mutilación de los alumnos que ocupaban aquellas aulas hizo que en 2013 los directivos y los docentes se unieran a la comunidad bajo un lema tan potente como urgente: aprender a disparar palabras.
Entre 2004 y aquel 2013, 18 adolescentes y jóvenes, de entre 13 y 22 años, que alguna vez habían ido al Ipem 338 (el colegio secundario del barrio) pero que ya habían desertado, murieron en episodios violentos.
"Otra realidad es posible", la frase del pensador uruguayo Eduardo Galeano, terminó por convertirse un emblema dentro de este colegio.
Con otros recursos, Cristian Chesarotti buscó durante años trocar la realidad de su barrio.
Militante histórico del radicalismo cordobés, fue presidente de la seccional séptima del tradicional partido, con base en Alta Córdoba.
Sin proponérselo, su último posteo en la red social Facebook hacía referencia a esa realidad. El viernes, horas antes de que la tragedia lo tomara por sorpresa, Chesarotti denunció el robo de las sillas, los inodoros y las llaves térmicas de la sede radical de ese barrio. Y le exigía respuestas al ministro de Seguridad Juan Pablo Quinteros.
La referencia no era sólo funcional.
Es que la biografía de Chesarotti quedó surcada, para siempre, por lo sucedido en medio de la última campaña para intendente de la ciudad de Córdoba.
En aquella contienda, este vecino de Marqués Anexo estaba anotado como el noveno concejal en la lista opositora liderada por el radical Rodrigo de Loredo.
Cuando faltaba menos de un mes para aquellas elecciones, un artículo publicado por un medio de Córdoba agitó una campaña sucia que lo tuvo como principal víctima.
Se informaba que la pareja de Chesarotti había ido a una fiscalía antidrogas de Córdoba para solicitar que le restituyeran 60 mil pesos que habían sido incautados en un allanamiento por narcomenudeo.
Chesarotti y su pareja nunca estuvieron investigados en aquella causa. En realidad, en aquel operativo ejecutado por la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA), el blanco había sido un medio hermano del militante radical, un joven al que le encontraron algunos gramos de marihuana mientras lo acusaban de ser un tentáculo de una supuesta banda con raíces peruanas en Córdoba.
Chesarotti es el mayor de 20 hermanos.
Cuando la FPA irrumpió en el domicilio de la madre de Chesarotti, buscando a su medio hermano, un grupo jóvenes pintaba afiches para ayudar a promocionar su candidatura. Aquel video filmado por los policías antidrogas llamativamente se filtró a la prensa.
La pareja de Chesarotti, Barrera, le explicó al fiscal Carlos Cornejo que necesitaba aquellos 60 mil pesos para pagarle a los jóvenes que pintaban los carteles.
En minutos, aquella publicación se convirtió en una espiral política en contra de De Lorero, pero con Chesarotti como principal víctima.
Daniel Passerini, quien a la postre terminó por ser el ganador de la contienda electoral, salió a reclamar de manera pública: "Es gravísimo porque de acuerdo a la crónica periodística en el allanamiento había material de campaña política de De Loredo, había droga y plata".
El concejal oficialista Diego Casado, aliado a Passerini, apuntaló el pedido: “Le pido a De Loredo que dé explicaciones de esto y que los dos concejales renuncien”.
Hacía referencia, también, a otro caso que involucraba a la también candidata a concejala por la lista de De Loredo, la abogada Jessica Rovetto Yapur. En ese momento, ella defendía a su pareja, un mecánico que tenía que ir a juicio por una causa de narcotráfico en Villa Carlos Paz.
El allanamiento a un medio hermano de Chesarotti y el hecho de que una candidata tuviera a su pareja imputada en una investigación por narco fueron suficientes para que se agitara, desde algunos sectores, el mote de "lista narco" para la principal fuerza opositora de ese momento.
Un año después, la pareja de Rovetto Yapur terminaría absuelta en el juicio: la fiscalía no acusó por falta de pruebas en su contra.
El medio hermano de Chesarotti, en tanto, terminó condenado en un juicio abreviado.
/Inicio Código Embebido/
/Fin Código Embebido/Pero esa ya fue otra historia.
Semanas antes de aquellas elecciones a intendente, el Concejo Deliberante de Córdoba había aprobado un narcotest obligatorio para los funcionarios.
Tras la denuncia pública en contra de Chesarotti y su pareja, el oficialismo cordobés comenzó a mostrar a sus políticos realizándose estos estudios.
La droga y el narco pareció ser un asunto de preocupación central en aquellos días de campañas.
Otro candidato a intendente, Quinteros, también se sumó: "Sin entrar en la causa judicial, que no la conozco y por lo que uno escucha, a mí me molesta mucho y me afecta también en lo personal como dirigente político que se mezclen las candidaturas con causas de narcotráfico. Espero que De Loredo salga y dé explicaciones".
Al final, los votos no le alcanzaron a Quinteros para lograr una banca como concejal. Meses después, el flamante gobernador Martín Llaryora le terminaría por ofrecer el Ministerio de Seguridad.
Chesarotti nunca olvidó aquella intervención en medio de la campaña. Y durante estos años, continuó reclamándole por diversas plataformas de redes sociales que se ocupara por la inseguridad en Alta Córdoba y alrededores.
Chesarotti sí logró ingresar como concejal, pese a que el candidato de su partido, De Loredo, terminó derrotado.
Sin embargo, a fines de noviembre de 2023, justo antes de asumir, presentó su carta de renuncia. Nunca se aclararon los motivos de manera pública.
Hoy, en Marqués Anexo, recuerdan que recibió una sugerencia de apartarse porque iba a continuar siendo blanco de ataques políticos. Pese a que nunca terminó involucrado en aquella causa contra su medio hermano.
Chesarotti jamás pudo ser concejal. Y continuó militando en su barrio de siempre. Allí donde este lunes fue velado, en medio de una humildad que dejó perplejos, incluso, a aquellos que hacían política junto a él.
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