Un trágico accidente en Aeroparque
31/08/2026 | 06:00
Redacción Cadena 3
Buenos Aires, 31 agosto (NA) – Este lunes se cumplen 27 años de la tragedia del vuelo 3142 de LAPA, un accidente que dejó una huella imborrable en la historia de la aviación argentina y que todavía se recuerda como uno de los episodios más trágicos del país.
La noche del 31 de agosto de 1999, un Boeing 737-200 que debía conectar Buenos Aires con Córdoba comenzó su carrera de despegue en Aeroparque sin cumplir con los procedimientos básicos. El avión avanzó por la pista sin elevarse, cruzó la avenida Costanera, chocó contra una planta de combustibles y se incendió. En total, 65 personas perdieron la vida y otras 17 sobrevivieron con heridas y secuelas que aún hoy los afectan.
La secuencia fatal duró apenas unos segundos, pero fue el resultado de años de negligencia acumulada. A las 20:54, el vuelo 3142 inició su carrera de despegue. En la cabina estaban el comandante Gustavo Weigel y el primer oficial Luis Etcheverry, quienes mantenían una conversación informal, ajena a los protocolos, mientras el avión aceleraba.
La grabación de la caja negra mostró un ambiente distendido y casi despreocupado en un momento crítico. El Boeing avanzó, pero los flaps y slats estaban retraídos, lo que hacía imposible el despegue. La alarma que debía advertir la falla fue ignorada por los pilotos, ya que solía fallar y dar un falso aviso. El avión siguió acelerando hasta que se quedó sin pista.
El impacto fue devastador. La aeronave cruzó la avenida Costanera, embistió autos, derribó un guardarraíl y terminó incrustada en una planta de combustibles de YPF. El fuego consumió el fuselaje en minutos. Automovilistas que pasaban por la zona vieron cómo el avión se les venía encima. Algunos sobrevivientes lograron escapar por aberturas en el fuselaje; otros fueron rescatados por vecinos y bomberos que llegaron en cuestión de segundos. "Sentí que el avión nunca iba a levantar vuelo", relató años después uno de los pasajeros que logró sobrevivir.
La tragedia puso de manifiesto fallas profundas en la empresa y en el sistema aeronáutico argentino. La Junta de Investigaciones de Accidentes concluyó que la tripulación no realizó la lista de chequeo previa al despegue, que la alarma de configuración fallaba por falta de mantenimiento adecuado y que LAPA tenía graves problemas de cultura organizacional, con pilotos sobrecargados, controles laxos y presiones operativas.
La autoridad aeronáutica también mostró deficiencias en su supervisión sobre la empresa. El juicio penal, que se extendió durante años, concluyó sin condenas firmes para los directivos de LAPA, lo que los familiares definieron como "una segunda tragedia".
El país quedó paralizado ante las imágenes del avión en llamas, los autos aplastados y los bomberos trabajando entre los restos calcinados. La tragedia reveló la precariedad de Aeroparque en ese momento: la falta de barreras de contención, la ausencia de zonas de seguridad y un entorno urbano que agravó el impacto.
Tras el siniestro, se realizaron obras para mejorar la pista, ampliar áreas de escape y reforzar protocolos, aunque especialistas han señalado que muchos cambios se implementaron lentamente.
Las historias de las víctimas y sobrevivientes siguen siendo el núcleo del recuerdo. Entre los pasajeros había empresarios, estudiantes, familias y turistas. Algunos sobrevivientes cargan con secuelas físicas y psicológicas hasta el día de hoy. "No fue un accidente, fue una negligencia", repiten los familiares en cada homenaje. Para ellos, la tragedia de LAPA no fue un hecho aislado, sino el resultado de un sistema que falló en todos sus niveles.
El impacto del accidente también resonó en la política aeronáutica internacional. Organismos como la OACI y expertos en seguridad aérea destacaron que el caso LAPA se convirtió en un ejemplo de cómo la combinación de errores humanos, fallas técnicas y una cultura organizacional deficiente puede llevar a catástrofes evitables.
La tragedia impulsó reformas en la aviación argentina: se fortalecieron los controles de la autoridad aeronáutica, se revisaron los procedimientos de mantenimiento y chequeo de cabina, se mejoraron los sistemas de alarma y se exigió mayor capacitación. También se modificaron normas de seguridad en Aeroparque y en otros aeropuertos del país.
A 27 años del hecho, los sobrevivientes y familiares mantienen viva la memoria. Cada aniversario trae consigo los relatos de quienes estuvieron allí y de quienes perdieron a sus seres queridos. Algunos sobrevivientes participan en charlas sobre seguridad aérea; otros prefieren el silencio. Pero todos coinciden en que la tragedia de LAPA dejó una marca indeleble.
Este lunes, se llevará a cabo un acto en la Costanera, cerca del lugar del impacto, con la presencia de familiares, sobrevivientes y organizaciones vinculadas a la seguridad aérea. El pedido sigue siendo el mismo: memoria, justicia y garantías para que una tragedia así no vuelva a ocurrir.
La tragedia de LAPA no solo cambió la aviación argentina, sino que también transformó la forma en que el país entiende la responsabilidad, el control y la seguridad. Fue un antes y un después, un recordatorio constante de que, en la aviación, un error mínimo puede costar decenas de vidas.
[Fuente: Noticias Argentinas]
Te puede Interesar
Una historia de tragedias y logros en la aviación
La Justicia investigó durante años por la responsabilidad en el trágico accidente de 1999 en Aeroparque, pero nunca fue condenado.
Un hombre perdió la vida
La tragedia ocurrió a la altura de la ciudad santafesina de Roldán. Investigan las circunstancias del hecho.
Impactante
La víctima viajaba como acompañante en una Chevrolet S10 que chocó contra la parte trasera de un camión. El siniestro ocurrió cerca de Josefina, en el límite entre Santa Fe y Córdoba.
Siniestros viales en la capital
Los siniestros involucraron autos, motos y peatones, con varios heridos asistidos por el SAME y dos conductores que escaparon.