El Papa León XIV recordó a Francisco, su antecesor. Foto: Agencia NA (Xinhua)
El papa León XIV ante su primer consistorio

Definiciones en el Vaticano

Primer consistorio de León XIV: algo se cuece en Roma

02/01/2026 | 13:55

La primera reunión extraordinaria del pontificado concentra expectativas, rumores y análisis en torno a su contenido real.

Redacción Cadena 3

Marcos Calligaris

Roma vuelve a poblarse de sotanas rojas. Desde distintos puntos del mundo, los cardenales ya están llegando al Vaticano convocados por el papa León XIV para participar de su primer consistorio extraordinario, previsto para los días 7 y 8 de enero de 2026, apenas cerrado el Jubileo con la clausura de la Puerta Santa el 6.

La información oficial es escueta. Vatican News informó que serán dos jornadas de oración, reflexión y discernimiento común para "ofrecer apoyo y consejo al Santo Padre en el gobierno de la Iglesia universal". No hay agenda pública. No hay temario. No hay documentos de trabajo. Y ese vacío, en el Vaticano, es noticia. 

Cadena 3 estará presente en Roma cubriendo el encuentro con su enviado especial, Chema Forte.

Un silencio que inquieta

A diferencia de otros encuentros de este nivel, los cardenales no recibieron dossier alguno ni orientaciones previas sobre los asuntos a tratar. Ese secretismo llamó la atención incluso dentro del Colegio Cardenalicio, según coinciden medios especializados y prelados consultados por este medio. La impresión que circula en Roma es clara: solo el papa sabe con precisión para qué los convoca. Y cuando un papa reúne a todos y explica poco, el silencio empieza a hablar.

Un formato reservado para asuntos mayores

No se trata de un consistorio más. Es extraordinario, y esa sola palabra cambia la lectura del encuentro. A diferencia de los consistorios ordinarios —frecuentes y de perfil ceremonial, como los dedicados a canonizaciones—, el extraordinario es una herramienta que el derecho canónico reserva para momentos sensibles, cuando el papa necesita reunir a todo el Colegio Cardenalicio para deliberar sobre asuntos de especial peso. Así lo explica Walter Sánchez Silva, de ACI Prensa, al señalar que este formato suele indicar la búsqueda de consulta amplia y respaldo colegial antes de decisiones que pueden marcar un pontificado.

En la arquitectura de la Iglesia, el consistorio es el único ámbito en el que el papa convoca simultáneamente a quienes, según la tradición, son sus principales consejeros en el gobierno universal. No es un sínodo ni un parlamento, pero tampoco una ceremonia: es el espacio donde Roma escucha antes de decidir.

Una hipótesis con fuerza

Una de las lecturas más consistentes entre vaticanistas es que el encuentro servirá para definir el método de gobierno del nuevo pontificado. En ese sentido, la periodista Diane Montagna afirmó en The Catholic Thing que, según información que circula en ámbitos vaticanos, en el consistorio se discutirían cuatro ejes: una revisión de Evangelii Gaudium para renovar el impulso evangelizador; el análisis de Praedicate evangelium y la relación entre la Iglesia universal y las Iglesias particulares; el examen del Sínodo y de la sinodalidad como instrumentos de colaboración efectiva con el romano pontífice; y una reflexión teológica, histórica y pastoral sobre la liturgia, fiel a la tradición y abierta a un progreso legítimo. No se trataría, en este caso, de una agenda oficial, sino de un marco para palpar el consenso antes de avanzar.

En la misma línea, Jesús Bastante, en Religión Digital, interpreta el consistorio como el momento en que León XIV implicará a los cardenales en el rumbo de su pontificado, tras años de reclamos por mayor participación en la conducción central.

Otra conjetura: Francisco y su legado

En ámbitos eclesiales, sobre todo latinoamericanos, circula una especulación inevitable: que el papa pueda aprovechar el encuentro para dar una señal respecto del legado de Francisco. Es cierto que León XIV ya presidió en junio un consistorio ordinario dedicado a canonizaciones, lo que explica que esa posibilidad aparezca en el radar de algunos sectores.

No obstante, hasta ahora, no hay ninguna fuente vaticana relevante que vincule el consistorio extraordinario de enero con el inicio formal de la causa de canonización de Francisco. Además, la iniciativa pierde fuerza al analizar si es necesario convocar a todos los cardenales del mundo para dar este paso.

¿Guerra en Europa?

Otra hipótesis que circula en algunos ámbitos eclesiales consultados por Cadena 3 apunta a un posible posicionamiento del Vaticano frente al escenario internacional, en particular ante lo que algunos analistas consideran una eventual ampliación de la guerra en Europa a partir del conflicto en Ucrania. La guerra y la inestabilidad global forman parte del trasfondo permanente del pontificado, y León XIV ha expresado en reiteradas ocasiones su preocupación por la paz. Sin embargo, no hay señales verificables de que el consistorio haya sido convocado específicamente por una posible escalada bélica. A lo sumo, se trataría de un tema presente en conversaciones reservadas, como suele ocurrir en encuentros de este nivel.

¿Concilio Vaticano III?

Finalmente, la hipótesis más resonante, aunque también con poco sustento, es que el consistorio pueda ser el preludio de un Concilio Vaticano III. La idea circula sobre todo en pasillos eclesiales, alimentada por el desconcierto de algunos prelados. No obstante, esta conjetura carece de señales oficiales: no hay anuncios formales, documentos preparatorios ni referencias explícitas del papa, lo que le quita fuerza.

En este punto, vale la pena detenerse brevemente en las experiencias anteriores, donde las señales fueron claras y anticipadas, aunque con estilos distintos. En el Vaticano I, Pío IX consultó a los cardenales residentes en Roma antes de la convocatoria formal y puso en marcha un trabajo preparatorio con textos doctrinales. En el Vaticano II, Juan XXIII fue aún más explícito: anunció públicamente la convocatoria en 1959, creó comisiones, pidió aportes a las Iglesias locales y distribuyó esquemas de trabajo mucho antes de la primera sesión. Ese patrón —anuncios, consultas, papeles— hoy no aparece.

Casi como dato de color, hay incluso una lectura más colateral, simbólica, que circula en voz baja y que un allegado al arzobispado local definió con una sonrisa como "una idea rebuscada, pero inevitable". León XIV comparte nombre con León I el Magno, el pontífice que en el siglo V fue figura central del Concilio de Calcedonia (451), uno de los grandes concilios ecuménicos de la historia, decisivo para definir la doctrina cristológica de la Iglesia. ¿Azar nominal o eco histórico? Probablemente lo primero. Pero en el Vaticano —donde los nombres, los gestos y las fechas nunca son neutros—, cuando no hay una explicación clara, los símbolos tienden a multiplicarse.

Lo que miran los vaticanistas

Más allá de lo que se diga a puertas cerradas, los observadores esperan atentos el después: si el consistorio se traduce en nombramientos en la Curia, documentos programáticos, cambios en los órganos de consulta o definiciones claras de prioridades para 2026.

Por ahora, el dato más elocuente sigue siendo el mismo: León XIV convocó a todos, habló poco y pidió que llegaran sin papeles. En Roma, cuando eso ocurre, el verdadero mensaje rara vez está en la reunión; suele revelarse en los días siguientes.

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