Justicia de Córdoba
07/10/2026 | 11:50
Redacción Cadena 3
Juan Federico
Otra vez, una promesa de multiplicar las inversiones que voló por los aires. Criptomonedas, activos digitales, rendimientos. Todo a un solo clic. Todo, falso. En los últimos días, la Justicia de Córdoba resolvió elevar a juicio la causa contra cuatro imputados acusados de cometer estafas reiteradas, al tiempo que dictó el sobreseimiento de un abogado que originalmente también había sido acusado.
De esta manera, ahora los cuatro imputados deberán afrontar un juicio ante la Cámara en lo Criminal y Correccional de 10ª Nominación de la ciudad de Córdoba. Los acusados son: Aaron Neyen Santamaría (23), Nelson Francisco Santamaría (75), Máximo Caprari (22) y Tomás Ezequiel Wolfmann (23). En Tribunales, se los conoce como la “banda de los traders”.
Por su parte, la resolución dispuso el sobreseimiento del abogado Mariano Caro Catamaglia (53), exsuegro de Aaron, tras determinarse la atipicidad subjetiva de su conducta.
Aarón Santamaría se presentaba como CEO, mientras que Wolfmann aparecía como CTO (una suerte de CEO tecnológico) de la firma AW Capital. Caprari, en tanto, era el CFO (el Ceo financiero). Por último, Nelson Santamaría, padre de Aarón, habría aportado la “experiencia”: un hombre más grande que el resto de los acusados –nacidos en la década de 2000-, para darle más seguridad a los potenciales “inversores”, según se sospecha.
En tanto, el abogado Caro Catamaglia, ahora desvinculado de la causa, aparecía como “legal manager” dentro de la organización.
Según consta en la instrucción realizada por la fiscalía de Cibercrimen de Córdoba, a cargo de Franco Pilnik, captaban fondos mediante falsas promesas de altas rentabilidades a través de inversiones en divisas electrónicas y proyectos tecnológicos ficticios.
Se trata de una historia repetida: la promesa era obtener ganancias con intereses irreales en un período que iba de los 60 a los 90 días. Pero cuando los clientes iban a reclamar el dinero, los traders no lo entregaba, con distintas excusas.
Hasta que llegaron las primeras denuncias penales y todo se desmoronó. En agosto de 2024, el fiscal avanzó con los primeros allanamientos y las detenciones de los principales sospechosos.
Ahora, dos años después, la causa ya quedó lista para ir a juicio.
Entre las maniobras descriptas en los ocho hechos atribuidos, destaca la recepción de importantes sumas en moneda extranjera bajo la supuesta inversión en el denominado "Metaverso New York City" y la compra de criptomonedas con rendimientos periódicos. Todo, bajo la denominación de la firma AW Capital.
Las víctimas entregaron desde montos individuales hasta pozos comunes acumulados. En la mayoría de los casos, los inversores no volvieron a ver el capital aportado ni las ganancias prometidas, registrándose desfalcos que rondaron individualmente entre los USD 1.000 y USD 15.000.
En la resolución judicial, se diferenciaron los grados de participación entre los acusados. A Aaron Santamaría y Nelson Santamaría se los señaló como articuladores centrales de las maniobras de captación directa y engaño a las víctimas.
Respecto de Caprari y Wolfmann, la resolución desestimó planteos defensivos y los responsabilizó como coautores en aquellos hechos en los que intervinieron presencialmente frente a los clientes ofreciendo explicaciones técnicas y financieras. En los episodios restantes, se los encuadró como presuntos partícipes necesarios, sosteniendo que el soporte tecnológico, los sitios web desarrollados y la estructura corporativa que montaron constituyeron un pilar fundamental de respaldo e incentivo psicológico para consolidar las estafas perpetradas por la organización.
Pese a que la fiscalía también lo había incluido en el grupo de acusados, finalmente el abogado Mariano Caro Catamaglia terminó absuelto, según lo resolvió el juez Milton Peralta. Según este último fallo, habría actuado convencido de la licitud y viabilidad del negocio.
En ese sentido, se destacó que Caro Catamaglia no solo invirtió recursos económicos personales y de sus propios familiares directos -quienes también resultaron perjudicados-, sino que usó su patrimonio para intentar responder ante las víctimas e impulsó las denuncias penales iniciales e intimaciones contra los verdaderos responsables del fraude al descubrir la maniobra.
El fiscal Pilnik ya apeló este punto de la resolución del juez Peralta.
En el expediente figuran, también, llamativas ramificaciones e intercambios de alto nivel económico entre sus protagonistas.
Entre los episodios destacados, figura un viaje que realizaron en 2022 hacia Punta del Este, en Uruguay, para asistir a una conferencia exclusiva brindada por Jordan Belfort, el exbróker estadounidense conocido como "el Lobo de Wall Street".
En aquel momento, Aarón Neyen Santamaría y el abogado Caro Catamaglia organizaron el viaje, para lo que contrataron un jet privado. El objetivo, según se presume, no sólo era desplazarse con rapidez, sino, sobre todo, proyectar una imagen de éxito financiero ante potenciales clientes. Alardear. En ese sentido, Aarón cuidaba las formas: había alquilado una oficina en el complejo Capitalinas y en las redes sociales se preocupaba por exhibir un alto nivel de vida.
Para ello, Santamaría contrató un vuelo en un avión privado tipo jet con capacidad para siete personas. Ante la disponibilidad de plazas libres en la aeronave, fueron invitados Tomás Debarre y su padre, Cristian Debarre.
Según consta en la investigación, la relación previa de Tomás con el grupo se basaba en la cercanía y la amistad: era un aficionado al motocross que frecuentaba las pistas del circuito "La Quinta", donde compartía entrenamiento y eventos sociales con Santamaría. Por su parte, la familia residía en un barrio privado colindante al de los involucrados en la capital cordobesa.
El apellido Debarre no pasó inadvertido para el fiscal Pilnik. Cristian Debarre se encuentra bajo la lupa de la justicia por otros motivos: en la Justicia Federal está acusado en una megacausa por una usina de facturas “truchas”, en la que se investigan los presuntos delitos de lavado de activos, defraudación por administración fraudulenta y evasión impositiva.
Si bien los Debarre viajaron junto a Santamarina a Punta del Este, en esta causa no fueron acusados de ningún delito.
En un tramo del expediente, se dejó asentado que el abogado Caro Catamaglia le advirtió a su ahora exyerno, Aaron, que mantuviera distancia y cautela con Cristian Debarre, ya que había sido alertado por la otra causa que tenía en el fuero federal.
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