Tomás: "A los padres de fernando les pediría perdón en nombre del rugby".

Crimen fuera del boliche

Fuerte autocrítica de un rugbier: "Sí, fuimos nosotros"

22/01/2020 | 19:23 | Tomás Hodgers, jugador de Atlético del Rosario, publicó una carta en Twitter que invita a la reflexión desde adentro del deporte, tras el crimen de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell.

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Tomás: "A los padres de fernando les pediría perdón en nombre del rugby".

Tras el crimen de Fernando Báez Sosa, matado a patadas el sábado pasado por un grupo de jugadores de rugby a la salida de un boliche de Villa Gesell, Tomás Hodgers, rugbier de Atlético del Rosario, expresó un texto que invita a la reflexión.

A través de Twitter, Hodgers manifestó su opinión sobre la muerte del joven de 18 años y esgrimió una postura que apunta a repensar desde adentro del deporte y plantea una fuerte autocrítica.

En diálogo con Cadena 3, Tomás indicó: "Lo que me movilizó a escribir sobre esto es el no ver en compañeros y amigos de mi mundo que hagan una autocrítica, el desentenderse, el decir que es un caso aislado, en ese círculo se perdió el mirar para adentro, el 'decir algo estamos haciendo mal en la formación del jugador'".

"Es necesario empezar el cambio, creo que debe venir de los clubes, que deben tener una política distinta, hacerse cargo de la formación de los jugadores, no sólo física sino mental, se pierde a la persona en esa homogeneidad del grupo", agregó.

Además, dijo que si los tuviera frente a frente a los padres de Fernando les pediría perdón en nombre del rugby, "que estas personas no representan lo que el rugby intenta transmitir".

El texto se titula: "Sí, fuimos nosotros".

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La carta del rugbier:

Sí, fuimos nosotros.

Nadie se animó a decir que fuimos nosotros. Nosotros, los que vivimos en el hermético mundo del rugby, nos convencemos de que no tenemos nada que ver con diez u once loquitos que le pegan en el piso a un pobre pibe hasta matarlo. Nos desentendemos. Eso viene de casa, decimos para sentirnos mejor. Nos indignamos porque creemos que nos estigmatizan, que nos ponen a todos en una misma bolsa e intentamos impetuosamente mostrarle a la sociedad qué tan equivocada está con ese prejuicio. Argumentamos que nuestros valores son superlativos y que no existe deporte más digno y honorable que el nuestro. Decimos que es un deporte de bestias jugado por caballeros y se nos infla el pecho.

Nos llenamos la boca hablando de Nelson Mandela y del respeto al árbitro, del tercer tiempo y de la camaradería. De la buena fe dentro de una cancha y del respeto a la autoridad. Nos creemos el ejemplo y nos creemos moral y físicamente superiores al resto. Es por este narcisismo colectivo, por este convencimiento ficticio que tenemos de nosotros mismos que nadie, ni una sola persona en el ambiente rugby, se animó a decir que fuimos nosotros. Nadie se hizo cargo ni pidió perdón. Pero sí, fuimos nosotros, los que habitamos el diminuto mundo del rugby , los que formamos a once desquiciados que mataron con saña y odio a un pendejo indefenso. Lamentablemente también eran nuestros los acusados de violar entre cinco personas a una chica en La Plata, y los que golpearon salvajemente a un linyera en Olivos porque estaban aburridos. También eran colegas los que abusaron de una chica en Miramar, los que le desfiguraron la cara a un pibito en Quilmes por chocar un auto y los tucumanos que casi matan a un empleado de un boliche en Pinamar. Es jugador de rugby, también, el rosarino al que filmaron golpeando salvajemente a su novia y que hoy camina como si nada hubiese pasado. Digámoslo, fuimos nosotros.

Diciendo que fuimos nosotros vamos a poder mirar a los ojos a todas esas víctimas y pedirles perdón sin vergüenza. Vamos a poder decirles que somos responsables, pero que vamos a hacer todo lo posible para cambiar todo lo mal que se está haciendo. Como jugador de rugby les pido a todos los que formamos parte de este ecosistema que seamos los primeros que denunciamos y repudiamos estas cosas y no los principales encubridores de un amigo o conocido del club. Tengamos los mismos huevos que tenemos en una cancha para mirar a la cara a ese padre, destruido por la muerte de su hijo por once cobardes, y hacernos cargo. Digámoslo, fuimos nosotros, e intentemos cambiar.

Informe de Alejandro Bustos.