Reflexiones
20/03/2026 | 08:15
Redacción Cadena 3
Buenos Aires, 20 de marzo (NA) -- Cada 20 de marzo se celebra el Día Mundial de la Felicidad, una jornada que invita a reflexionar sobre el verdadero significado de "ser feliz". Lejos de ser un estado de euforia permanente o un rasgo de personalidad, investigaciones en psicología y neurociencia sostienen que el bienestar es un proceso dinámico que se puede cultivar a lo largo de la vida.
Desde la psicología, la felicidad se entiende como un estado de bienestar subjetivo que trasciende las emociones momentáneas. No se limita a experimentar placer, sino que abarca un equilibrio entre la satisfacción vital, el desarrollo personal y la capacidad para afrontar adversidades.
"La felicidad no es un rasgo fijo de la personalidad, sino una sensación subjetiva que se construye a lo largo del tiempo. La ciencia del bienestar muestra que existe una base biológica, pero también una serie de capacidades que podemos cultivar con nuestras acciones y hábitos cotidianos," explica la psicóloga Verónica Lapelle.
Los expertos suelen distinguir entre dos dimensiones del bienestar. Por un lado, se encuentra la felicidad hedónica, asociada a experiencias placenteras inmediatas, como disfrutar de una comida favorita o compartir momentos con amigos. Por otro lado, está la felicidad eudaimónica, que se relaciona con el sentido de propósito, los proyectos personales y el crecimiento a lo largo del tiempo.
Mientras que el placer inmediato tiende a ser efímero, el bienestar más profundo se vincula a la construcción de una vida significativa. "Buscar solo el placer momentáneo puede convertirse en una carrera sin fin. El bienestar sostenido, en cambio, se relaciona con el desarrollo personal y la capacidad de enfrentar los desafíos diarios con mayor estabilidad," destaca la especialista, quien ocupa el cargo de subjefa del Servicio de Psiquiatría del Hospital Italiano.
Desde la neurociencia, esta distinción también tiene correlatos biológicos. El bienestar sostenido no se origina en una única región del cerebro, sino que resulta de la interacción de múltiples redes que regulan las emociones, la motivación y la toma de decisiones. Entre las estructuras cerebrales involucradas se encuentran el núcleo accumbens, relacionado con los circuitos de recompensa, la amígdala, que evalúa la relevancia emocional de las experiencias, y las áreas prefrontales, responsables de la regulación emocional y del pensamiento reflexivo.
"El placer inmediato es como un fuego artificial en el cerebro: intenso, pero fugaz. En cambio, el bienestar profundo se asemeja a un fuego de hogar, que se mantiene a lo largo del tiempo gracias a la interacción de diferentes redes cerebrales asociadas a la regulación emocional, el sentido de propósito y las relaciones sociales. Implica que distintos sistemas operen de manera eficiente, coordinada y flexible, adaptándose a los desafíos de la vida cotidiana," explica la neuróloga Fiorella Martín Bertuzzi.
Otro concepto fundamental para comprender cómo se construye el bienestar es la neuroplasticidad: la capacidad del cerebro para modificar su funcionamiento a lo largo de la vida en función de nuestras experiencias y hábitos. Esto implica que ciertas prácticas diarias pueden fortalecer los circuitos neuronales asociados a la regulación emocional y la resiliencia. "Dormir bien, alimentarse de forma saludable, realizar actividad física regularmente, mantener relaciones sociales y dedicar tiempo a actividades significativas no solo impactan en cómo nos sentimos, sino también en el funcionamiento cerebral," añade Martín Bertuzzi.
Desde la psicología, este enfoque también sugiere abandonar la idea de que la felicidad consiste en eliminar o reprimir las emociones negativas. "Nuestra mente no está diseñada para la euforia constante. Intentar estar felices todo el tiempo no solo es irrealista, sino que puede generar frustración. Las emociones difíciles también cumplen una función: nos ayudan a adaptarnos, aprender y responder a los desafíos," comenta Alejandro Bestoso, psicólogo y docente de la Universidad Hospital Italiano.
En este contexto, el Día Mundial de la Felicidad invita a replantear una idea muy extendida: el bienestar no es un estado permanente, sino una capacidad que se fortalece con el tiempo, a partir de decisiones cotidianas, hábitos saludables y relaciones significativas. "Entrenar el bienestar no implica estar feliz todo el tiempo. Significa desarrollar herramientas para navegar distintas emociones sin quedar abrumados y seguir construyendo una vida con sentido," concluyen los especialistas.
¿Qué se celebra el 20 de marzo?
El 20 de marzo se celebra el Día Mundial de la Felicidad.
¿Qué es el bienestar?
El bienestar es un estado dinámico que puede desarrollarse a lo largo de la vida mediante hábitos y acciones.
¿Qué diferencia hay entre felicidad hedónica y eudaimónica?
La felicidad hedónica se relaciona con placeres inmediatos, mientras que la eudaimónica está vinculada al propósito y el crecimiento personal.
¿Cómo se relaciona el cerebro con el bienestar?
El bienestar sostenido implica la interacción de diversas redes cerebrales que regulan emociones y motivación.
¿Cuál es un concepto clave en la construcción del bienestar?
La neuroplasticidad es fundamental, ya que permite que el cerebro cambie según nuestras experiencias y hábitos.
[Fuente: Noticias Argentinas]
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