Estafa
14/10/2026 | 12:00
Redacción Cadena 3
Juan Federico
Por Mercado Libre la oferta era tentadora. Una camioneta Toyota SW4 Diamond 2022, radicada en la ciudad cordobesa de Villa María, a un precio que era un tanto más bajo que los rodados similares. El vendedor, apuntaba, hasta podía negociar si el pago era en contado y aceptaba rodados menores como parte de la transferencia.
A Victoria, que deslizaba las ofertas desde su casa en Rosario, le llamó la atención. Y pronto, pasó de la app a los mensajes vía Whatsapp con el vendedor. Él le fue enviando fotos del estado impecable de la camioneta y se mostró permeable a la negociación. Ella, logró regatear un poco más el precio y terminó por acordar la venta en poco más de 37 mil dólares.
A esa altura, la conversación ya había avanzado durante algunos días. Él aseguraba llamarse Facundo y se presentaba como un reconocido médico del hospital San Antonio de Padua, de Río Cuarto. Por las urgencias que debía atender, le dijo, era mejor que él se encargara directamente, en sus tiempos libres, de todo el papelerío de la transferencia, con la idea de encontrarse directamente para hacer el intercambio final: el dinero por la llave. Además, ella debía viajar de Rosario a Río Cuarto y no iba a tener muchos días disponibles para ocuparse de todo el papelerío.
Primero, acordaron encontrarse el viernes pasado, pero a último momento, él avisó que le habían programado una cirugía para ese día, que no iba a poner. Acordaron encontrarse directamente el sábado.
Victoria viajó con su expareja, quien también ya se había mensajeado como el vendedor. A media mañana, ingresaron en el hall de ingreso al hospital San Antonio de Padua. Cuando le avisaron, él les dijo que ya bajaba. Y así fue: apareció con el delantal blanco, mientras no dejaba de saludar a las personas que pasaban por allí.
Y les indicó que fueran a ver juntos la camioneta, estacionada en la zona reservada para los empleados del hospital. Cuando todos dieron el ok, les dijo que era mejor ir a un restaurante ubicado a unos 10 minutos del nosocomio, para poder realizar allí el traspaso financiero, a resguardo de cualquier mirada extraña.
Incluso, les dijo que le iba a avisar a un guardia del hospital que debía ausentarse un momento. Victoria y su ex vieron como él se alejaba un segundo y hablaba algo con un empleado de seguridad. Luego, regresó con ellos y fueron juntos al restaurante.
Allí, le dieron el dinero, él lo contó y les entregó la llave y la documentación: el formulario 08 y la tarjeta verde. Todo coincidía en apariencia: números de chasis, de motor y chapa patente. Incluso, cuando ya estaba todo listo, les insistió para tomar un café a modo de festejo. Pero Victoria pasó por alto la invitación: debía regresar cuanto antes a Rosario.
Su ex partió adelante en el vehículo en el que habían viajado a Córdoba y ella lo hizo atrás, al volante de su camioneta recién comprada. Pero cuando ya llevaban más de una hora de viaje, su ex puso las balizas y le indicó que también se frenara en la banquina. “Nos estafaron”, fue lo primero que le dijo cuando descendió de su auto.
Mientras iba viajando, el ex recibió una llamada de un número desconocido. Cuando atendió, alguien le dijo que era un chofer de una aplicación de viajes, que estaba esperando al tal Facundo fuera del hospital y si sabía si se iba a demorar mucho más. Ante esto, le respondió que hacía una hora que ya había terminado el trato con Facundo y se habían despedido.
Fue entonces que el supuesto chofer cambió de tono. “Te estafó. Él no es Facundo, es un estafador serial”. Cortó la llamada y por whatsapp comenzó a mandarle fotos y los antecedentes del tal Facundo. Que no era Facundo y tampoco era médico. Claro, menos era el dueño de la camioneta que acababa de vender.
“No era un chofer de Uber. Era un cómplice que lo estaba esperando y se dio cuenta que a él también lo había engañado. Por eso nos mandó todo”, analiza ahora Victoria.
Facundo en realidad es Alejandro Roberto Martín Alonzo, un hombre que nació en San Luis el 23 de agosto de 1984 y que jamás pasó ni cerca por la Facultad de Medicina. Sólo cursó algunas materias para ser contador, lo que tampoco logró.
A los 42 años, ya tiene el rótulo de haberse convertido en un estafador serial que acumula múltiples condenas en Córdoba y en su provincia natal por hacer siempre lo mismo. Y lo sigue haciendo. Entre 2021 y 2025, recibió cuatro sentencias en su contra. Pero en todos los casos recuperó muy pronto la libertad.
En 2014 engañó a un matrimonio a la que le vendió un rodado “mellizo”. Recién 11 años después, en el Tribunal Oral Federal 3 de Córdoba fue condenado a tres años de prisión condicional por el delito de documento público falso destinado a habilitar la circulación. No obstante, la pena se unificó en tres años y medio, por una anterior condena impuesta en San Luis. En su provincia natal, ya tenía, además, otras dos sentencias en su contra.
Y en Córdoba, había recibido condenas similares en 2022 y 2024. Un estafador serial que vuelve muy rápido a la calle. De acuerdo a todas estas causas, Alonzo viene estafando desde hace más de 15 años. Siempre bajo el mismo ardid: autos robados a los que les genera toda una documentación apócrifa y ofrece a un precio tentador.
Resulta difícil de entender: recibe autos robados en diferentes jurisdicciones, les cambia las chapas patentes, genera toda una documentación falsa y comete estafas millonarias. Pero en los juicios, recibe penas menores.
El sábado a la noche, cuando llegó a Rosario, Victoria aún no podía creer la estafa que había sufrido. Fue a una sede judicial cercana, donde le certificaron que todos los documentos que ella había recibido eran falsos. Todos tenían firmas, sellos y una confección que hacía difícil sospechar a simple vista.
El martes, regresó a Río Cuarto, para denunciar lo ocurrido en la fiscalía N° 1 de esa ciudad, a cargo de Pablo Jávega. Sin embargo, en la barandilla, no se encontró con la reacción judicial esperada. Le preguntaron, incluso, qué pensaba hacer con la camioneta. “Ponerla a disposición, si es robada”, les respondió ella sin poder creer lo que le acababan de preguntar.
A Victoria nunca se le pasó por la cabeza especular. Apenas supo que la camioneta era robada, y que ella había sido engañada, intentó poner a la Justicia al tanto. Sabiendo que iba a perder: para poder comprarle, obtuvo un crédito bancario, ya que pensó que se trataba de una muy buena oportunidad.
Ahora, no sólo que perdió todo el dinero en la estafa y se quedó sin camioneta, sino que le quedan varios meses con cuotas del crédito por saldar. En medio de la bronca, piensa en el resto: "Que esto se sepa para que nadie más vuelva a caer en manos de este estafador".
Un delincuente demasiado conocido por el sistema judicial, pero que sigue haciendo de las suyas.
¿Qué ocurrió con la camioneta?
Victoria fue estafada al comprar una camioneta Toyota SW4 Diamond 2022 que resultó ser robada.
¿Quién es el estafador?
El estafador se llama Alejandro Roberto Martín Alonzo, quien se hacía pasar por Facundo, un médico falso.
¿Cuándo sucedió la estafa?
La estafa ocurrió el sábado pasado, cuando Victoria se reunió con el estafador.
¿Dónde se realizó el encuentro?
El encuentro tuvo lugar en el hospital San Antonio de Padua y luego en un restaurante cercano.
¿Por qué es relevante esta historia?
La historia resalta los riesgos de las compras en línea y la necesidad de verificar la autenticidad de los vendedores.
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