Fuera de foco
07/02/2026 | 10:44
Redacción Cadena 3
Por Pancho Marchiaro
El turismo cultural suele llevarnos a las grandes ciudades. Pero si uno se anima a tomar las rutas del interior de la provincia de Buenos Aires, entre pastizales y campos de soja, aparecen construcciones que nos descolocan: edificios desmesurados, angulares, casi extraterrestres. No son ruinas ni decorados de ciencia ficción. Son las obras de Francisco Salamone, uno de los arquitectos más singulares —y polémicos— de la Argentina del siglo XX.
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Salamone nació en Sicilia, Italia, pero eligió formarse en Córdoba. Fue arquitecto, ingeniero y algo más difícil de definir: un hombre obsesionado con la escala, el poder y la monumentalidad. Cuando hablamos de su obra, “arquitecto” queda corto. Diseñaba edificios completos, pero también el mobiliario, las lámparas, las alfombras. Nada quedaba librado al azar.
Su carrera despegó en un contexto muy particular: la década infame. En la provincia de Buenos Aires, el gobernador Manuel Fresco impulsó una agresiva política de obra pública. Una frase de esa época lo resume muy bien: “No se mueve un ladrillo sin que lo diga Bustillo; lo que Fresco dispone lo construye Salamone.” Y Salamone no perdió el tiempo.
En apenas 36 meses construyó 73 obras, una velocidad difícil de explicar incluso hoy. Municipios, mataderos y cementerios fueron su especialidad. Edificios de hormigón armado, torres que superaban en altura a las iglesias locales y una estética que mezclaba modernismo, art decó y una simbología inquietante, siempre con la muerte rondando de fondo.
Uno de los casos más emblemáticos es el de Balcarce, la ciudad donde también nació Juan Manuel Fangio. Allí diseñó una plaza central con una confitería circular, una academia de bellas artes y una escala tan exagerada que los vecinos la bautizaron “la torta de bodas”. Duró apenas diez años: el comisionado municipal Martínez, intendente de facto, la mandó a demoler la plaza en cuanto asumió como acto de venganza personal contra Salamone. Es su único aporte como intendente.
La polémica acompañó casi toda su obra. Hubo intendentes que se negaron a inaugurar sus edificios por considerarlos sacrílegos. El ejemplo más conocido es la entrada del cementerio de Laprida, dominada por un ángel exterminador de más de 15 metros de altura. Para muchos especialistas, es una de las obras de patrimonio religioso más importantes de América, solo superada por el Cristo Redentor de Río de Janeiro.
Pero el poder es frágil. Cuando Fresco fue depuesto, Salamone cayó en desgracia. Constructores, curas y dirigentes políticos que antes hicieron público (aún más en algunos casos) su maldición. Fue perseguido judicialmente por las licitaciones que había ganado y terminó refugiándose en Uruguay. Al regresar a Argentina, sin condenas ni pruebas reales, sí fue condenado socialmente. Su carrera se apagó entre pequeñas obras viales y un anodino anonimato.
Durante décadas, sus edificios quedaron olvidados, deteriorados, fuera del relato oficial de la arquitectura argentina. Mucho tiempo después comenzaron a ser revalorizados, declarados patrimonio histórico municipal, provincial y nacional. El cine y la cultura también ayudaron a rescatar su figura: desde Historias extraordinarias de Mariano Llinás hasta La piedra líquida de Caetano, pasando por la obra de Epecuén, del Indio Solari.
Hoy, recorrer la ruta Salamone es una forma distinta de hacer turismo cultural. Cargar el auto, cebar un mate y salir al encuentro de estos gigantes de cemento que parecen venidos de otro planeta, pero que cuentan, mejor que muchos libros, una época de la Argentina atravesada por el poder, la ambición y la contradicción.
La historia todavía discute si Francesco Salamone quiso ser Dios o si terminó siendo, como dicen algunos le bautizaron en su tiempo, “el hijo del diablo”. Lo que no se discute es que dejó una marca imposible de ignorar en el paisaje y en la memoria del país.-
¿Qué hizo Francisco Salamone?
Construyó 73 obras en la provincia de Buenos Aires durante la década infame, destacándose por su monumentalidad y estilo singular.
¿Quién fue Francisco Salamone?
Un arquitecto y ingeniero italiano, conocido por sus construcciones en Argentina y su enfoque en la escala y la monumentalidad.
¿Cuándo ocurrió su auge profesional?
Durante la década infame en la Argentina, bajo el gobierno de Manuel Fresco.
¿Dónde se encuentran sus obras?
Principalmente en la provincia de Buenos Aires, en ciudades como Balcarce y Laprida.
¿Por qué es polémica su obra?
Sus edificios fueron considerados sacrílegos por algunos intendentes y enfrentó críticas que llevaron a su caída en desgracia tras la deposición de Fresco.
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