Histórico
13/02/2026 | 15:27
Redacción Cadena 3
Lo que parecía una salida rutinaria de monitoreo marino se convirtió en un hito científico y de conservación para la costa patagónica argentina. Un equipo de investigadores documentó por primera vez la presencia de una ballena azul (Balaenoptera musculus) dentro de los límites del Parque Provincial Patagonia Azul, en la provincia de Chubut.
El avistamiento ocurrió durante tareas de fotoidentificación enfocadas principalmente en ballenas jorobadas y sei, especies habituales en la zona durante esta época del año. Apenas diez minutos después de zarpar, el equipo ya observaba múltiples saltos de jorobadas —al menos cuatro al mismo tiempo—, un espectáculo impresionante que precedió al encuentro extraordinario.
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“Salimos un ratito a navegar aprovechando una ventana de buen clima. De repente vimos una silueta que rompía con todo lo conocido: era muchísimo más grande que cualquier otra ballena que hubiéramos visto antes”, relató el biólogo Tomás Tamagno, técnico de campo del proyecto. Al acercarse con precaución, confirmaron la identificación: se trataba de una ballena azul, probablemente de la subespecie antártica (Balaenoptera musculus intermedia), considerada el animal más grande que ha existido en la historia del planeta, superando incluso a las especies extinguidas. Estos gigantes pueden medir hasta 30 metros de largo y pesar entre 75 y 140 toneladas, en contraste con las ballenas jorobadas —las más comunes en el parque—, que alcanzan máximo 16 metros y 25-35 toneladas.
Hasta ahora, no existían registros de esta especie dentro del Parque Patagonia Azul, aunque sí se habían reportado avistamientos esporádicos más al sur, cerca de Comodoro Rivadavia, en el Golfo San Jorge. El ejemplar fue fotografiado antes de alejarse rápidamente hacia mar adentro, desapareciendo entre el oleaje. Desde la Fundación Rewilding Argentina, que participó del hallazgo, destacaron el valor de las áreas marinas protegidas: “La ballena azul, especie en peligro de extinción, enfrenta amenazas como colisiones con embarcaciones. Espacios amplios y bien conectados como Patagonia Azul son clave para ofrecer zonas seguras de alimentación y desplazamiento, aumentando las chances de recuperación de la especie”.
El descubrimiento resalta la importancia del parque como corredor biológico en el Atlántico Sudoccidental y añade datos valiosos sobre la ecología de la ballena azul en la plataforma continental argentina. A diferencia de otras ballenas barbadas con migraciones marcadas y periodos de ayuno, esta especie se alimenta todo el año (hasta 3-5,5 toneladas diarias de krill y otros organismos), lo que abre hipótesis sobre posibles zonas de alimentación en estas aguas patagónicas. “Que la hayamos visto tan cerca de la costa es realmente raro y subraya muchísimo la relevancia de este lugar para la conservación”, concluyó Tamagno.
Este avistamiento histórico refuerza el rol de las áreas protegidas en la recuperación de especies emblemáticas y en la preservación de la rica biodiversidad marina de la Patagonia argentina.
¿Qué se documentó por primera vez en el Parque Provincial Patagonia Azul? La presencia de una ballena azul (Balaenoptera musculus).
¿Quién fue el biólogo que relató el avistamiento? El biólogo Tomás Tamagno.
¿Cuándo ocurrió el avistamiento? Durante una salida de monitoreo marino, en una época del año habitual para otras especies de ballenas.
¿Dónde se realizó el avistamiento? Dentro de los límites del Parque Provincial Patagonia Azul, en la provincia de Chubut.
¿Por qué es importante este descubrimiento? Refuerza el rol de las áreas protegidas en la recuperación de especies emblemáticas y en la conservación de la biodiversidad marina.
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