Salud
08/09/2026 | 18:05
Redacción Cadena 3
La detección de los primeros tres casos de BA.3.2, una variante del coronavirus también conocida como “Cicada”, encendió la vigilancia sanitaria en Argentina. Sin embargo, los datos disponibles hasta el momento no muestran señales de que el nuevo linaje represente un riesgo adicional para la población.
Los casos fueron identificados en la provincia de Buenos Aires mediante la vigilancia genómica del ANLIS Malbrán. Las muestras fueron tomadas entre el 26 de abril y el 18 de julio de 2026. De los 21 genomas secuenciados durante ese período, tres correspondieron a BA.3.2.
Uno de los pacientes necesitó internación debido a comorbilidades previas, pero los tres evolucionaron favorablemente.
BA.3.2 desciende de Ómicron BA.3 y fue detectada inicialmente en Sudáfrica en noviembre de 2024. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la incorporó en diciembre de 2025 a la categoría de Variante Bajo Monitoreo (VUM).
Esta clasificación no significa que se trate de una variante necesariamente más peligrosa. Indica que reúne características que justifican un seguimiento internacional para determinar cómo se comporta y si puede adquirir relevancia para la salud pública.
Antes de ser identificada en Argentina, BA.3.2 ya había sido registrada en distintos países. En América se detectaron casos en Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, Costa Rica y Guyana Francesa. Hasta entonces, no se habían informado registros en otros países de Sudamérica.
Una de las principales preguntas que genera la aparición de cualquier nueva variante es si puede transmitirse con mayor facilidad o producir una enfermedad más grave.
Por ahora, no hay evidencia de que BA.3.2 genere cuadros más severos que los provocados por otros linajes recientes del SARS-CoV-2.
El Boletín Epidemiológico Nacional ubicó a la variante dentro de las de bajo monitoreo y señaló que no existen pruebas de un riesgo adicional sustancial para la salud.
El infectólogo Hugo Pizzi consideró que el hallazgo de BA.3.2 no constituye actualmente una preocupación sanitaria significativa en Argentina, aunque destacó la importancia de mantener la vigilancia en hospitales y clínicas y continuar con los testeos cuando corresponda.
“Cuando hay nuevos hallazgos es saber y estar alerta en los hospitales y clínicas para identificar el comportamiento de la cepa”, explicó.
Por su parte, el neumonólogo y especialista en cuidados intensivos Kyle B. Enfield, profesor asociado de Medicina de la Universidad de Virginia, sostuvo que no existen indicios de que BA.3.2 sea más peligrosa o cause una enfermedad más grave que las variantes que circularon durante el invierno de 2025-2026.
Los tres casos argentinos corresponden a residentes de la provincia de Buenos Aires. El análisis genómico permitió identificar el nuevo linaje en tres de las 21 muestras estudiadas, equivalente al 14% de las secuencias analizadas en ese período.
Uno de los pacientes fue internado por sus comorbilidades previas. Las autoridades sanitarias indicaron que los tres evolucionaron favorablemente.
El dato es relevante porque, hasta ahora, no aparece un patrón clínico que permita asociar esta variante con una mayor gravedad.
La detección de un nuevo linaje tampoco significa por sí sola que exista una nueva ola de COVID. Los especialistas siguen especialmente su evolución para determinar si consigue desplazar a otras variantes, si presenta una mayor capacidad de evadir las defensas generadas previamente o si modifica el impacto clínico de la infección.
El seguimiento internacional muestra que BA.3.2 tuvo períodos de mayor circulación, aunque su comportamiento no fue uniforme entre los distintos países.
Durante las primeras semanas de 2026 llegó a representar cerca del 20% de las secuencias notificadas a nivel mundial en las semanas 4 y 5. Para febrero ya había sido identificada en al menos 23 países de África, Asia, Europa, América del Norte y Oceanía.
Sin embargo, su circulación posteriormente disminuyó. Entre el 14 de junio y el 12 de julio de 2026, la proporción de BA.3.2 entre las secuencias reportadas bajó del 15,1% al 6,45%.
Ese comportamiento es uno de los motivos por los que los especialistas mantienen el seguimiento sin considerar, por ahora, que exista una expansión global sostenida del linaje.
El médico infectólogo Gerardo Laube, del Hospital Muñiz, señaló que las nuevas variantes requieren atención porque pueden presentar una mayor capacidad de transmisión y recomendó mantener las medidas de protección respiratoria frente a cuadros virales.
También remarcó que las personas con enfermedades respiratorias previas o déficits inmunitarios pueden tener mayor riesgo de desarrollar cuadros severos y destacó la importancia de la vacunación y de consultar ante síntomas respiratorios.
En Argentina, por el momento, la aparición de BA.3.2 representa principalmente un dato de vigilancia epidemiológica y no una señal de alarma. El seguimiento permitirá determinar si el linaje aumenta su circulación y cómo se comporta frente a las variantes que ya están presentes.
La situación sanitaria actual, según los especialistas citados, requiere atención y monitoreo, pero los tres casos detectados hasta ahora y la evidencia internacional disponible no muestran un cambio sustancial en la gravedad del COVID asociado a esta variante.
¿Qué variante se detectó en Argentina? Se detectó la variante BA.3.2, conocida como “Cicada”.
¿Quiénes identificaron los casos? Los casos fueron identificados por el ANLIS Malbrán en la provincia de Buenos Aires.
¿Cuándo fueron tomadas las muestras? Las muestras fueron tomadas entre el 26 de abril y el 18 de julio de 2026.
¿Dónde se registraron casos de BA.3.2 antes de Argentina? Se registraron casos en Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, Costa Rica y Guyana Francesa.
¿Por qué se mantiene la vigilancia sobre esta variante? Se mantiene la vigilancia para determinar si BA.3.2 puede tener un impacto significativo en la salud pública.
Te puede Interesar