Caso Lucila Pagani
07/08/2026 | 13:46
Redacción Cadena 3
El 14 de junio, cerca de las 21, un automóvil se despistó y quedó en la banquina de la ruta E-53, en la zona de las Sierras Chicas. Dentro, los bomberos encontraron a María Lucila Pagani, de 47 años, con graves quemaduras desde el tórax hacia arriba. El 65% de su cuerpo estaba afectado. No sobrevivió.
Quien manejaba era su esposo, Gerardo Luis Gasparutti. La versión inicial que circuló —y que hoy la fiscalía considera falsa— apuntaba a que el celular de la mujer, que estaba cargando, había explotado y provocado el despiste y el incendio.
La fiscal Mónica Liliana Copelo investigó en silencio. Ordenó peritajes, tomó testimonios y, en las últimas horas, dispuso la detención de Gasparutti. Lo acusa de homicidio calificado por el vínculo, es decir, de femicidio, y de haber fraguado la escena.
Según la fiscalía, jamás se encontró un celular explotado dentro del vehículo. La hipótesis oficial es que el teléfono de Lucila Pagani nunca estalló y que toda la escena fue montada.
El abogado defensor, Lucas Zonzini Astudillo, salió al cruce este viernes: “Él no tiene precisiones”.
“Todo este contexto sucede cuando él estaba conduciendo a un restaurante del Cerro de las Rosas para festejar el aniversario de la venida de ella a Córdoba”, explicó el letrado.
La pareja vivía en Unquillo. Ella es de Buenos Aires, él de Villa de Soto. Se conocieron en Italia y decidieron radicarse en Córdoba. Tenían mesa reservada esa noche.
Según el abogado, Gasparutti estaba al volante cuando de repente hubo fuego en el habitáculo.
“Él no sabe lo que ha sucedido, porque él estaba manejando. De repente se encuentra con fuego en el habitáculo, lo que intenta es salvar a su esposa, chocan… Él no tiene precisiones de qué pasó. Claramente ahí hubo algo con llamarada, con fuego, porque de hecho así fueron lesionados ambos”.
Zonzini Astudillo fue categórico: su cliente niega los hechos. “Sí, por supuesto, niega contundentemente los hechos. Ellos son una pareja normal, bien avenida. Ambos docentes universitarios. Tienen un hijo en común”, dijo.
El defensor subrayó que Gasparutti no registra antecedentes penales ni denuncias de violencia.
“No hay ningún antecedente penal, ni denuncia de violencia entre ellos. Una familia totalmente normal, totalmente normal. Y esto está calando muy hondo. Tienen un hijo de 11 años.”
Sobre la versión del celular, el abogado fue preciso:
“El celular de él no fue el que explotó. Si algo explotó ahí adentro, no fue su celular”.
Respecto al teléfono de Pagani, dijo desconocer si fue secuestrado por la justicia.
Zonzini Astudillo aún no pudo visitar a su defendido en la cárcel de Bower, ya que la detención se produjo el día anterior. Sí mantuvo entrevistas previas cuando advirtieron que la investigación tomaba otro rumbo.
Sobre las pericias de bomberos y la posible presencia de otro tipo de combustible en el auto, el letrado pidió cautela:
“No conozco la pericia, no podría descreer de algo que no conozco. Prefiero leerla. Habrá que leer la pericia y el resto del caudal probatorio”.
La fiscalía, según trascendidos, considera que se trata de un episodio “inédito criminalísticamente”. La reconstrucción apunta a una premeditación para provocar la muerte por fuego y simular un accidente, pese a que el propio Gasparutti también resultó con quemaduras en los brazos.
Por ahora, el acusado permanece detenido. La indagatoria está prevista para la próxima semana. Hasta entonces, el secreto de sumario impide conocer el detalle completo de las pruebas que llevaron a la fiscal Copelo a transformar un supuesto accidente en una acusación de femicidio.
Entrevista de Miguel Clariá.
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