Debate por la inseguridad
27/01/2026 | 11:25
Redacción Cadena 3
Tras el anuncio del Gobierno nacional de enviar a sesiones extraordinarias la Ley Penal Juvenil, con el objetivo de reducir la edad de imputabilidad a los 13 años, el abogado penalista y docente Alejandro Otte los alcances de la iniciativa y advirtió sobre los límites de una reforma centrada únicamente en el castigo.
Otte señaló en Radioinforme 3 que, si bien existe una demanda social por cambios en el régimen penal juvenil, la respuesta del Estado no puede agotarse en una modificación normativa. "El derecho penal siempre llega tarde; no está para prevenir, sino para sancionar", afirmó, y remarcó que el eje de cualquier pena privativa de la libertad debe ser la resocialización.
En ese sentido, sostuvo que el debate no debería reducirse a la edad de imputabilidad —ya sea 13, 14 o 15 años— sino a qué herramientas desplegará el Estado para intervenir de manera preventiva y acompañar a los menores luego de una eventual sanción penal. "No es una ley que pueda sacarse entre gallo y medianoche para contentar a la opinión pública", advirtió, al definir la iniciativa como una reforma estructural que alcanzaría a adolescentes que hoy cursan el segundo año de la escuela secundaria.
Uno de los puntos más críticos planteados por el especialista fue la situación del sistema penitenciario. Otte cuestionó la idea de que las cárceles funcionen como una "escuela del delito", y atribuyó esa percepción a la falta de estructura y de políticas reales de acompañamiento. Según explicó, el problema no se resuelve con la sola construcción de más prisiones, sino con dispositivos que apunten a la resocialización efectiva.
El penalista también puso en duda la capacidad actual del Estado para implementar un cambio de esta magnitud. "El Estado no cuenta hoy por hoy con los recursos como para hacerse cargo de esta problemática", sostuvo, y subrayó que cualquier avance en materia punitiva debería ir acompañado de inversiones proporcionales en infraestructura, prevención y contención social.
Respecto a la capacidad de los menores para comprender la gravedad de sus actos, Otte fue categórico en Radioinforme 3 al diferenciar los casos más extremos. "Un chico que está matando sabe muy bien que está matando", afirmó, aunque reconoció que las motivaciones para delinquir pueden estar condicionadas por contextos sociales adversos.
También consideró que se está produciendo un cambio de paradigma, que deja atrás la visión del menor únicamente como víctima de la sociedad para avanzar hacia un esquema de mayor responsabilidad penal. No obstante, concluyó que el éxito de la reforma dependerá de un debate multidisciplinario que involucre al derecho, la educación y la sociología, y de la implementación de protocolos de intervención que funcionen efectivamente en el territorio.
Entrevista de Miguel Clariá y Guillermo López.
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