El thriller de Alberto, tercera temporada
Alberto Fernández junto a Santiago Cafiero.

Política esquina economía

El thriller de Alberto, tercera temporada

17/12/2019 | 06:17 | ¿Fernández va a dejar o no que la inflación reduzca el gasto de la Anses? Por lo pronto, la movilidad jubilatoria queda sin efecto. A Macri ni se le hubiera ocurrido.

Adrián Simioni

Alberto Fernández nos mantuvo en vilo durante la campaña. Antes de las Paso y antes de las generales. Lo de Macri estaba claro en su trayectoria más que en su discurso. Pero con Fernández no sabíamos si iba a querer hacer lo mismo que Néstor, lo mismo que Cristina que fue la que lo puso de candidato o lo que él opinó desde 2009, que era todo lo contrario de lo que hacía Cristina. Fue la primera temporada del thriller.

La segunda temporada fue desde que ganó hasta que asumió. Un día era la salida a la griega y al otro “les voy a pagar si crezco”; un día era “no vamos a subir retenciones sin consultar” y al otro era “todos van a tener que hacer un esfuerzo”.

La tercera temporada es la que están pasando ahora. Incluso aunque ya tomó algunas medidas, todavía no está claro lo más básico: si el nuevo gobierno va intentar evitar el default, la híper y otras calamidades cíclicas de la Argentina o si va a soltar y dejar que sucedan.

Cualquiera de las dos tiene que hacerlas rápido. Si Fernández quiere evitar el caos -lo que implica en el fondo seguir el ajuste de Mauricio Macri- cuanto más se demore más costos políticos tendrá que pagar. Si opta por el “quesealoquediosquiera” también: cuanto más se demore más difícil va a ser culpar de todo a Macri.

Congelar tarifas: ese capítulo ya lo dieron

Hasta ahora, algunas medidas señalan para un lado, otras para el otro, y no faltan las ambiguas. Están las que aún no se tomaron pero cuyo sentido cambia cada 48 horas. Por ejemplo: el sábado, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, descartó un congelamiento de tarifas. Pero anoche Fernández dijo que se congelan por seis meses.

Es un tema crucial. De cientos de miles de millones. Define si el Estado ya quebrado va a subsidiar aún más los servicios, si los aumentos que impone la inflación van a pasar a los consumidores o si las empresas van a tener que cargar con el muerto, lo que implica ahorcar inversiones.

Otra vez, una de jubilados

Pero aún más inquietante -y de mayor impacto económico aún- es la película de las jubilaciones. Hace un tiempo Fernández había dicho que las subiría 20%. Todo el mundo entendió que iba a ser una suba por encima de los ajustes por inflación trimestrales que marca la ley de movilidad vigente. Y por eso todos pensaron: “Listo, olvídate de que vayan a controlar el déficit”. Es que casi el 60% del gasto nacional es de Anses.

Después se dio a entender que lo que aumentaría sería sólo la mínima y que, junto a esa liebre el Congreso aprobaría el gato: un cambio en la fórmula de movilidad para desindexar las jubilaciones, es decir, para que dejen de estar atadas a la inflación, que es lo que perpetúa el déficit.

Pero el domingo el gobierno sorprendió con otro guión que anoche confirmó Fernández: el Congreso no legislará una nueva fórmula; la va a delegar en Fernández y/o en una comisión. Tendrán seis meses para definirla.

Mientras, los aumentos (de jubilaciones y demás beneficios previsionales atados a la fórmula de movilidad, como la AUH) serán otorgados por decreto cuando Fernández decida. O sea que, por lo pronto, la movilidad deja de estar vigente. A Macri ni se le hubiera ocurrido. Le dejaron una plaza sin baldosas por mucho menos.

Volvemos a antes de 2009. Hasta ese año a los aumentos los decretaba CFK. Luego, la Corte Suprema ordenó sancionar una ley de movilidad. Fue por aquella arbitrariedad (por mucho tiempo el kirchnerismo aumentó sólo las mínimas) que el Estado se comió 800 mil juicios previsionales que terminó pagando en su mayoría el gobierno de Macri. Ojo que no suceda lo mismo.

Hay varias preguntas. Por ejemplo, si Fernández va a subir también sólo la mínima y si va a congelar todas las demás. O sea, desde los haberes intermedios de gente que aportó hasta los haberes fastuosos de magistrados y empleados de la Injusticia que jamás pagaron Ganancias sobre sus sueldos y tampoco lo pagan sobre sus jubilaciones, pasando por gente que siempre trabajó y ahorró en negro, que vive de rentas de aquellos ahorros y que encima ligó una jubilación sin haber aportado jamás un peso.

Ajuste de Macri por otros medios

Pero la pregunta del millón es más de fondo: ¿Fernández va a descargar o no sobre la Anses parte del recorte que hay que hacerle al gasto público para evitar que se descarrile la crisis? Dieciocho millones de personas reciben fondos de la Anses. De ellos, 5,7 millones son jubilados.

Es difícil que Argentina logre equilibrar sus cuentas sin dejar que la inflación haga su trabajo y reduzca en términos reales el gasto de Anses. Por eso, los seis meses de discrecionalidad y la fórmula de movilidad son tan cruciales.

De un lado está el “quesealoquediosquiera”. Del otro, continuar el ajuste de Macri por otros medios. Lo sabe el oficialismo en el Congreso. Casi seguro que es por eso que diputados y senadores han preferido no legislar ellos sino transferirle la responsabilidad a Fernández. Y también lo sabe Fernández, que en una de esas todavía está deshojando la margarita. El thriller continúa.