El bárbaro eres tú

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El bárbaro eres tú

21/12/2022 | 14:21 |  

Redacción Cadena 3

Adrián Simioni

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El bárbaro eres tú

Pasó algo significativo en estos días. El poder político trató de cortejar a los ídolos de la Selección mayor. Ninguna novedad. Cualquier político intenta apropiarse de la popularidad de los ídolos, quedarse con un cachito de su prestigio. Una transfusión de imagen positiva.

El gobierno intentó que los jugadores fueran a la Casa Rosada. La Cámpora mandó a su posible candidato presidencial, Wado de Pedro, a esperarlos en la escalerilla del avión. Macri estuvo todo el Mundial en Qatar. Pero los jugadores ignoraron el deseo de Alberto Fernández, ni siquiera saludaron a De Pedro y no hemos visto ni una foto de Macri con alguno de los jugadores.

¿Por qué será? No solía ser así. Como siempre, las razones son múltiples. El fútbol se internacionalizó y estos jugadores se van de Argentina cuando son casi púberes, así que Messi ni siquiera debe saber quién es De Pedro. 

Son megaestrellas, su mundo está lleno de personajes mucho más rutilantes que cualquiera de los políticos argentinos. Además se criaron y sus familias viven en culturas muy distintas, de países europeos: ellos también deben ver el caos y las extravagancias argentinas como cosas de salvajes. Nuestros políticos les deben parecer líderes incapaces de revertir la decadencia. ¿Para qué mezclarse con ellos?

Pero hay otra cosa clave: a estos jugadores el populismo y el pobrismo -que son la ideología dominante del país- les debe dar zarpullido. Estos chicos hace de los 14 o 15 años que se acostumbran a una disciplina de esfuerzo y administración del placer. Su mundo está hecho de dietas, ejercicio, entrenamiento, estudio y diversas variantes del rigor. Aunque vienen en su mayoría de hogares humildes, cuando llegan a los 20 ya son capaces de revertir supuestas condenas a la pobreza: son ellos los que les compran una casa a sus padres y no al revés.

Es muy difícil que a estas estrellas puedan venderles, por ejemplo, la negación del mérito. Porque ellos son su propia prueba de que no hay condena a la pobreza, de que se la destruye con trabajo.

Así que por cada Maradona que elogia la locura demagógica de un Chávez salen decenas de Batistutas y Kunes Agüero que se quejan por los impuestos. Cristina elogia la "maradonización" de Messi, pero Messi ni siquiera se digna a responderle el tuit. Scaloni elogia la potencia innovadora del agro desde su Pujato natal. Nada de la soja es un yuyo y esas cosas.

Los populistas se indignan: los desprecian como "villeros europeizados" o "desclasados". En nombre de los pobres cultivan los peores prejuicios contra los pobres. De todos modos, estas estrellas del deporte están tan lejos de estos insultos como la constelación de Orión. No deben ni enterarse.

Tal vez haya algo más profundo todavía en esto que estamos viendo. La vieja dicotomía argentina de civilización o barbarie le asignó siempre al fútbol un lugar más cercano a la barbarie. Y a los políticos capaces de dar un discurso un lugar más cercano a la civilización. 

Pero hay signos de cambios. Un detalle pequeño pero simbólico: el inglés británico impecable del Dibu Martínez -hijo de un pescador y una doméstica- es el inglés del que carece el canciller Santiago Cafiero -miembro de una casta de mandarines ricos donde cada generación nace con un cargo bajo el brazo-. La Civilización y la Barbarie parecen darse vuelta. 

El fútbol, al menos los ídolos de la Selección, terminan siendo hombres hechos a sí mismos mucho más cultos, experimentados y civilizados que los demagogos que, de tanto explotar la barbarie con fines políticos, han terminado del lado de los bárbaros.

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