Política esquina Economía
13/01/2026 | 14:39
Redacción Cadena 3
Adrián Simioni
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Carne, la leyenda negra que se nos viene encima
La firma del acuerdo Mercosur–Unión Europea abrió una puerta comercial largamente esperada por los países sudamericanos, pero también desató una tormenta política y cultural en Europa. Todavía quedan trámites por delante, pero el núcleo del acuerdo ya está sellado: menos aranceles, menos cupos y más alimentos del Mercosur ingresando al mercado europeo. Y ahí empieza el temblor.
Europa sabe que, en materia agroalimentaria, no es competitiva frente al Mercosur. Produce más caro, con mayores subsidios y bajo un esquema productivo que depende del auxilio permanente del Estado. Cuando la competencia asoma, el reflejo no es mejorar eficiencia, sino construir un relato que justifique el cierre. Y ese relato ya empezó a circular: una nueva “leyenda negra” sobre la carne sudamericana.
En los últimos días se viralizó el posteo de un ganadero español, Carlos Navarro Valdelvira, vinculado al sindicato Solidaridad y al partido Vox. Su mensaje es directo y alarmista: "Carne de vacuno del Mercosur, barata pero tóxica. Con pesticidas vetados por la Unión Europea". La conclusión es política: el acuerdo con Bruselas sería "la tumba del sector primario".
No es un exabrupto aislado. Es una estrategia. Cuando un sector se siente amenazado en su supervivencia económica, suele apelar al miedo. Y si el miedo no alcanza, se exagera, se falsea o directamente se miente. La acusación de "carne tóxica" cumple esa función: instalar la idea de un riesgo sanitario para esconder un problema de fondo, la falta de competitividad.
Las respuestas desde Argentina no tardaron en llegar y fueron tan contundentes como irónicas. Primero, un detalle incómodo: la foto que acompañaba el posteo mostraba vacas estabuladas en Europa, alimentadas casi con seguridad con balanceados a base de soja importada… del Mercosur. Después, la contraposición evidente: millones de hectáreas de pasturas naturales en Argentina frente a sistemas intensivos europeos, muchas veces bajo techo y con altos niveles de artificialidad.
/Inicio Código Embebido/
/Fin Código Embebido/La pregunta clave quedó flotando: ¿Qué pesticidas? En gran parte de la ganadería argentina, especialmente la extensiva, no se utilizan pesticidas en las pasturas. No porque estén prohibidos o permitidos, sino porque no hacen falta. El pasto crece solo. La paradoja es brutal: se acusa de "toxicidad" a un sistema productivo que, comparativamente, es más natural que el europeo.
Este debate recién empieza y va a escalar. Europa enfrenta un malestar más profundo que excede a la carne: pérdida de competitividad, crisis demográfica, tensiones migratorias y una sensación de declive que se traduce en discursos cada vez más defensivos. La carne del Mercosur se convierte así en chivo expiatorio de problemas estructurales.
Para Argentina, el desafío es doble. Hacia afuera, habrá que desmontar con datos y transparencia la campaña del miedo que se viene. Mostrar cómo se produce, con qué estándares y bajo qué controles. Hacia adentro, el reto es aún más complejo: aumentar un stock ganadero estancado desde hace seis décadas sin disparar los precios internos. Si la demanda europea crece y la oferta no acompaña, el conflicto será doméstico y tocará una fibra extremadamente sensible.
Porque en la Argentina la carne no es solo un producto de exportación. Es cultura, identidad y mesa familiar. Por eso, la discusión que se avecina no es técnica ni lejana. Es política, económica y simbólica. Y conviene entenderlo desde ahora: la leyenda negra ya empezó a escribirse.
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