Por qué las restricciones pueden ser un golazo para Alberto

La quinta pata del gato

Por qué las restricciones pueden ser un golazo para Alberto

08/04/2021 | 15:02 | Es casi imposible que la segunda ola tenga peores resultados sanitarios y económicos que la primera. El presidente dirá que fue gracias a sus medidas.

Audios

Las nuevas restricciones posiblemente tengan un efecto sanitario positivo, aunque es difícil saberlo con certeza. Hasta los sanitaristas son moderados a la hora de los pronósticos.

Pero política y electoralmente es casi seguro que serán un golazo para el gobierno de Alberto Fernández, que acaba de llamar “imbéciles” a personas a las que no identificó por criticar sus anuncios.

¿Por qué digo que las medidas pueden ser un golazo para él? Por empezar, es casi imposible que la segunda ola sea peor que la primera. Las personas más proclives a contagiarse (por las funciones que cumplen, por su edad o por su condición de salud) ya fueron víctimas del Covid. Están los 57 mil muertos, que ya es el saldo dramático de la primera ola. Están los dos millones y medio de personas que ya se contagiaron. Hay más de 3 millones 600 mil personas ya vacunadas con al menos una dosis, y entre ellas están las más vulnerables. Y encima de todo hay una cantidad de gente que nadie se anima a calcular de personas que ya se contagiaron y nunca se enteraron, con lo cual tienen también algún tipo de inmunidad.

Sumen y, en total, hay como mínimo un 15% de la población que no será o muy difícilmente será víctima del Covid. Y todos son de los grupos más vulnerables, más expuestos, más susceptibles a la enfermedad y que viven en las zonas del país más complicadas. Por eso fueron las primeras víctimas o priorizados a la hora de la vacunación. Encima, está la vacuna. Mal que mal, se sigue vacunando. En la primera ola eso no estaba. Y nuevas cepas que, dicen los especialistas, serían más contagiosas, pero menos letales.

O sea que está prácticamente garantizado que, en uno o dos meses, Alberto Fernández va a poder decir que gracias a lo que anunció ayer la situación no se fue de las manos, aunque parte del éxito en realidad no obedezca a esas medidas sino a que el punto de partida es mejor. Lo entiende muy bien Axel Kicillof, que acaba de decir que la segunda ola será un tsunami. Obvio: cuanto más se exagere el peligro, mayor será el premio a recoger cuando no pase nada.

Como si fuera poco, el presidente podrá reclamar ese éxito con un daño económico menor. Las restricciones son más leves que la cuarentena criminal del año pasado. Hay muchos comercios que van a sufrir, pero no tanto ni por tanto tiempo como en la ola anterior.

Una más: Fernández dio la impresión de haber retomado la iniciativa, mientras la oposición ha quedado poniendo reparos a restricciones que van a aparecer como exitosas.

Y la última: todo esto le servirá al gobierno para invocar la emergencia y mantener por las nubes el gasto público para repartir de todo antes de las elecciones. Va a poder justificar una segunda ola de megaemisión de pesos, que ya se retomó en marzo. Y si por esa razón la inflación no se calma, podrá culpar al coronavirus.

Conclusión: ¿se acuerdan de que Fernández y el kirchnerismo se habían enamorado de la cuarentena? Bueno, ahora prepárense a verlo enamorado de las nuevas restricciones.