Occidente
15/02/2026 | 15:43
Redacción Cadena 3
Marcos Calligaris
El discurso que Marco Rubio pronunció este sábado en la Conferencia de Seguridad de Múnich, eclipsó el resto de la agenda internacional. El tono fue diplomático, de a ratos, casi emotivo: "Estados Unidos será siempre un hijo de Europa" ("we will always be a child of Europe"), dijo hacia el final, y cerró con una ovación de pie que, según describió el Financial Times, reflejó más alivio que entusiasmo pleno. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lo calificó de "muy tranquilizador", el ministro de Exteriores alemán Johann Wadephul dijo que era "el discurso que esperábamos" y la ministra finlandesa Elina Valtonen se mostró satisfecha con el contenido y el tono. Incluso, el ministro para Europa y Asuntos Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot, aplaudió la referencia al legado común.
Pero debajo de la cortesía y las evocaciones históricas —la civilización occidental nacida en Europa, la fe cristiana, los antepasados que cruzaron el charco— Rubio no cedió ni un milímetro en los pilares del trumpismo 2.0. Rechazó de plano la ilusión pos-1989 del "fin de la historia", el "orden basado en reglas" como sustituto del interés nacional, el libre comercio sin reciprocidad que desindustrializó Occidente, las políticas energéticas para "apaciguar un culto climático" que empobrecen a los pueblos mientras los rivales usan carbón y gas como arma geopolítica, y sobre todo la "ola sin precedentes de migración masiva" que amenaza "la cohesión de nuestras sociedades, la continuidad de nuestra cultura y el futuro de nuestra gente".
El mensaje central fue inequívoco: controlar las fronteras "no es xenofobia, es un acto fundamental de soberanía nacional". A partir de ahí, el diseño de alianza que propone ya no es el de la década de 1990, confiado en el comercio y las reglas, sino uno más áspero y exigente, fundado en "seriedad y reciprocidad". Estados Unidos —dejó claro— está dispuesto a reconstruir poder junto a Europa, pero no a cualquier precio: "estamos preparados, si es necesario, para hacerlo solos". Prefiere hacerlo juntos, sí, pero con una Europa "fuerte", "orgullosa de su herencia", capaz de defenderse por sí misma y de no delegar ni su seguridad ni su destino económico en terceros.
Desde una óptica realista, el diagnóstico de Rubio es difícil de rebatir: el Occidente que venció al comunismo soviético se debilitó por decisiones propias y voluntarias. Desindustrialización, dependencia de cadenas de suministro ajenas, fronteras permeables, delegación de soberanía a instituciones multilaterales que hoy —como recordó Rubio— no resuelven ni Gaza ni Ucrania ni el programa nuclear iraní, ni la amenaza venezolana. En cada caso, sostuvo, fue necesario liderazgo estadounidense directo.
Para Argentina y la región el discurso tiene lecturas claras. Confirma que la prioridad estratégica de Washington es consolidar un bloque occidental endurecido frente a China y Rusia, y que la era del multilateralismo blando, las concesiones unilaterales y el "mundo sin fronteras" está siendo reemplazada por una lógica de competencia más explícita. Europa, si quiere seguir siendo socio relevante, deberá asumir más carga militar, recuperar soberanía industrial y energética, y dejar de lado la "culpa y la vergüenza" que, según Rubio, la paralizan.
La ovación que recibió fue de alivio, no de adhesión total. Como sintetizó un ministro europeo citado por el Financial Times: "Rubio es lo mejor que podemos esperar de esta administración". El secretario de Estado tendió puentes, pero los tendió con condiciones. La pelota ahora está del lado europeo. Si responde con la fuerza y el orgullo que se le exige, la alianza puede renacer más robusta. Si no, el "hijo de Europa" seguirá su camino solo, y el destino de Occidente —como insistió Rubio, quien ya pugna por suceder a Trump en 2028— seguirá siendo inseparable, pero ya no necesariamente simétrico.
¿Qué discurso pronunció Marco Rubio?
Pronunció un discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich que abordó la relación entre Estados Unidos y Europa.
¿Quiénes elogiaron el discurso?
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, y la ministra finlandesa, Elina Valtonen, entre otros.
¿Cuándo se pronunció el discurso?
El discurso fue pronunciado el sábado durante la Conferencia de Seguridad de Múnich.
¿Dónde se realizó la conferencia?
La conferencia se realizó en Múnich, Alemania.
¿Por qué es relevante el discurso para Argentina?
Confirma que Washington busca consolidar un bloque occidental frente a China y Rusia, y que Europa debe asumir más responsabilidades.
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