Polémica por el viaje a Córdoba de Patricia Bullrich.
Con la nuestra (y si pasa…pasa)

Opinión

Con la nuestra (y si pasa…pasa)

11/11/2020 | 12:02 | La receta es la misma y los ingredientes se repiten. El financiamiento de la política partidaria se hace con fondos públicos.  

Guillermo López

Con “la nuestra” se fondean cajas para proyectos futuros -personales o grupales- con artilugios burocráticos que se amparan en la legalidad.

Se hace sin importar el momento histórico. Hoy 50% de pobreza, a poco de entrar al top five en la lista de muertos por millón de habitantes con Covid y encuestas de opinión que vuelven a poner a la clase dirigente en la picota. En épocas mejores, a veces ni siquiera hubo disimulo.

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Ayer se conocieron dos ejemplos.

Con la nuestra I. Sergio Massa, presidente de la cámara de diputados y frentedetodista, pungueó el proyecto de ley de Presupuesto con el fin de dotarlo de la innovadora idea de crear tasas de afectación específica.

Con esos nuevos tributos todos pagaremos fondeo a sus lugartenientes en la CNRT y AYSA -en este caso, lugartenienta-; que se usarán para su proyecto partidario.

Al mismo tiempo, los cambios propuestos por “ventajita”, como lo definió el expresidente Macri, beneficiarán a empresarios amigos, como, por ejemplo, Nicolás Caputo, el number one del ensamblado en Tierra del Fuego.

Con la nuestra II. Patricia Bullrich, presidenta del PRO en Argentina, se tomó un avión a Córdoba el sábado pasado para encabezar la marcha del 8N.

El ticket -adjudicado a la oficina de Laura Rodriguez Machado- lo pagamos entre todos pero benefició a La Piba y su proyecto partidario.

La legisladora cordobesa justificó el uso de esos fondos (un pasaje en avión equivale a un IFE) amparada en el argumento de la legalidad. En rigor, todos los senadores tienen 10 pasajes por mes para usarlos o dárselos a quien quieran.

Massa justificará que el Estado se desfinancie anclándose en el mismo recurso discursivo.

Incluso ambos deslizarán que todo esto trascendió por una “operación política”.

La función del periodismo es zumbar para que estas legalidades no se hagan pasar por normas morales. Lo que “debe ser” dista mucho de lo que la burocracia imponga. Y también para recordar que a esta vieja treta de algunos dirigentes y funcionarios ya le tenemos el boleto picado.

Ayer, en Córdoba, el intendente Martín Llaryora entregó 10 viviendas (NdR: sí, diez) del plan ProCreAr junto a los dos máximos (por poder de caja y llegada a CFK) referentes del kirchnerismo en nuestra provincia. Martín Gill y Gabriela Estevez.

A principios de 2014 el diario Día a Día publicaba que esta última, por entonces titular de Anses Córdoba, y su pareja, Diego Atala, director de la fábrica de aviones Fadea, habían tenido mucha suerte y el azar les había asignado una vivienda de ese plan habitacional.

La polémica -grande como una casa, definió con ocurrencia el extinto matutino cordobés- implicó que el propio titular de Anses, Diego Bossio, emitiera un comunicado: “No existe una política discriminatoria que inhabilite a algún ciudadano por la función o cargo que ejerza, a participar en forma igualitaria del sorteo, ya que el derecho a la vivienda le corresponde a todas las personas”. Todo para la igualdad, nada para la equidad.

Lo cierto es que semanas después Estevez renunció a su plan, ante el escándalo Bullrich prometió pagar y Massa seguramente sacará alguna de sus creativas tasas. El truco es el mismo. Y si pasa, pasa.

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