Mundial 2026
01/06/2026 | 10:05
Redacción Cadena 3
Diego Borinsky
“¿Cómo estamos para el Mundial? No estamos muy bien, ¿no?”.
Las preguntas que uno recibe de amigos y conocidos, como supuesto entendido en la materia, comenzaron a multiplicarse por estos días, ya concluida la competencia de clubes. Y la mayoría en ese tono, de baja expectativa en general, de confianza algo recortada, más allá de que en breve comenzará a propagarse el virus mundialista con toda la furia y subirá la temperatura y también la ilusión.
Esa sensación quizás provenga de los escasos amistosos que ha disputado nuestra selección en estos últimos meses. Y de los pocos que jugamos, mejor ni hablar, porque está claro que la AFA priorizó el afán recaudatorio por sobre el competitivo. Las Eliminatorias terminaron hace mucho tiempo para nosotros, con la clasificación conseguida con antelación, la Finalíssima ante España murió antes de nacer, y entonces sobrevuela la incertidumbre alrededor de nuestras reales posibilidades. Como agregado, la cantidad de “tocados” con que arrancamos es demasiado abundante. Son 9 los futbolistas que arrastran distintos grados de lesiones y molestias, todos supuestamente recuperables en el corto plazo, pero sin certezas de si estarán al 100 por ciento durante la Copa. Lautaro Martínez y Leandro Paredes, por citar dos casos, arribaron a Qatar con problemas de tobillo y pubis respectivamente, y duraron menos de dos partidos en el equipo titular.
De todos modos, si sirve de consuelo nivelador de condiciones, todas las selecciones han perdido soldados por el camino y llegan con otro tanto en recuperación a la cita máxima. Lamine Yamal y Neymar, por citar dos casos emblemáticos, se perderán uno o dos partidos al menos de la fase de grupos. A diferencia de Qatar 2022, que se disputó en noviembre, con apenas tres meses de competición europea sobre los hombros y piernas de los futbolistas, ahora toca afrontar el Mundial al final de la temporada. Siempre fue así pero ahora la FIFA ha explotado el calendario con una cantidad desmesurada de partidos.
A pesar del escepticismo general que percibo sobre nuestra participación, en mi caso soy optimista. Primero y principal, porque confío a muerte en el conductor. Scaloni no se ha dormido en los laureles, y la mejor muestra es haber obtenido -después del Mundial- la Copa América 2024 y haber terminado como líder en la Eliminatoria. No lo veo permitiendo una relajación como ocurrió con Menotti en España 82 ni llevando a futbolistas muy disminuidos y al límite, como hizo Bilardo en Italia 90, donde llegamos a la final consumiéndonos toda la cuota de suerte a cuenta de los siguientes siete mundiales.
Otro motivo para soñar con sustento es que unos cuantos de los campeones del mundo que sorprendieron ganándose la titularidad en Qatar con menos de 23 años (Julián, Enzo y Alexis) ahora acumulan un rodaje europeo de elite respondiendo con excelentes temporadas, en especial Enzo y Julián. Lautaro no había llegado en condiciones óptimas a Qatar y viene de ser campeón y goleador de la liga italiana, y además con un buen reposo en la recta final de la temporada, así que está fresquito.
Argentina repetirá 17 nombres en relación a la conquista de 2022. Nunca habíamos mantenido un 65 % de la lista de una Copa a la siguiente, pero vale esa salvedad de que en Qatar existían muchos jóvenes que hoy crecieron y maduraron. En ese sentido, buscando el paralelismo me entusiasma muchísimo el sacudón que pueden pegar Nico Paz y Valentín Barco como dos cartas ganadoras imprescindibles en una competición que será más larga de lo habitual, porque para ser campeón ya no alcanzará con 7 partidos sino que habrá disputar 8. Solo espero que el hijo de Pablo Paz (ex compañero de Scaloni el día que debutó en Newell’s y mundialista en Francia 98) esté bien de su rodilla después de la lesión que le propinó Nicolás Valentini con un cabezazo en el tramo final del calendario. Veo a Paz y a Barco en su prime, pidiendo pista para explotar.
Sobre nuestro genio hay que decir que sigue muy lúcido y activo, se lo vio entero físicamente en el último tiempo, aunque en una liga de bajísima competitividad, y con la tranquilidad de espíritu de saber que ya lo consiguió una vez. Siempre tendrá un conejo para sacar de la galera.
Ganar un Mundial es dificilísimo. Entre el 86 y el 2022 vimos pasar ocho Copas y nada. Solo en dos llegamos a la cita máxima y en el resto nos fuimos antes, casi nunca conseguimos sortear la valla de cuartos de final, el “rubicón”, como nos enseñó Alejandro Sabella tras arribar a la semi en Brasil 2014 (y nos mandó a googlear de qué cuernos se trataba). Y eso que en ese lapso tuvimos al mejor jugador del mundo por duplicado (Diego y Lionel).
Si ganar un Mundial es muy pero muy complicado, meter un doblete es casi imposible. Solo lo consiguieron dos selecciones en la historia: Italia en 1934-38 (con los favores de Benito Mussolini) y Brasil en 1958-62. Un solo entrenador levantó dos veces el trofeo: Vittorio Pozzo, con Italia.
No somos el principal candidato. Veo a España y Francia un escalón por encima del resto, pero la Scaloneta no nos va a dejar a gamba. Estoy convencido de eso. Falta poquito para empezar a corroborarlo.
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