Pergamino y Rojas
19/03/2011 | 08:43 | Para la compañía, mostrar el producto terminado y los beneficios que aporta a la producción, es el estadio final de una carrera que viene del desarrollo de germoplasma y la biotecnología.
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Federico Vartorelli (Monsanto): "Nos lleva prácticamente 7 u 8 años desarrollar un híbrido".
Desde 1970 al 2000 se duplicó el rendimiento en el cultivo de maíz, y el objetivo de Monsanto a 2030 es volver a duplicarlos, utilizando un tercio menos de agua, fertilizantes y agroquímicos para obtener materiales cada vez más resistentes.
Minimizando el uso de los recursos utilizados se contribuye a mejorar la calidad de vida de los productores y las comunidades, basado en tres pilares básicos: biotecnología, mejoramiento genético y prácticas agronómicas adecuadas.
En ese sentido, “la cocina” de los reconocidos maíces de Monsanto fue presentada en detalle ante la prensa nacional, cuando el pasado martes 15 de marzo la compañía líder en el cultivo les “abrió las puertas” del principal centro de investigación que posee en la región, ubicado en la localidad de Fontezuela, a muy pocos kilómetros de la ciudad de Pergamino, en el norte bonaerense. Durante el encuentro en el que estuvieron presentes, además del vicepresidente de la empresa de Latinoamérica Sur, otros importantes
representantes de la compañía, se pudo observar como la estación de investigaciones combina profesionales con muchos años de experiencia en la compañía con otros repatriados de diferentes universidades de los Estados Unidos, para poder depositar en el mercado toda la tecnología de “punta” disponible en el mercado en los reconocidos híbridos de maíz de Monsanto.
Por esa razón, los visitantes, entre los que redagroactiva.com participó como invitado, pudieron recorrer el vivero de cría o nursery, donde se pudo ver todo el proceso de investigación de genética en maíz, cultivo con el cual la compañía trabaja desde hace mas de 50 años.
“Nos lleva prácticamente 7 u 8 años desarrollar un híbrido, es un esfuerzo muy grande. Aquí se encuentra el vivero de cría más grande de la Argentina, el más duradero y exitoso, un programa que empezó en la década de 1960”, remarcó Federico Vartorelli, director de investigación de Monsanto.
Germoplasma, la materia prima de los genetistas
Pero para que un programa de genética termine siendo exitoso hay que hacer hincapié en varios puntos.
“Uno de ellos tiene que ver con el germoplasma que es la materia prima con la que uno trabaja. Dekalb fue la primera empresa que logró establecer cuál es el tipo de germoplasma que funciona en la Argentina hace 50 años. Por eso Monsanto estableció cuál es el tipo de maíz para nuestro país 20 años antes de que cualquier competidor decidiera si se instalaba o no en la Argentina”, aseguró Vartorelli, quien opinó que el hecho de poder contar con un germoplasma muy globalizado es muy importante. “Nosotros traemos fuentes de germoplasma de Tailandia, Sudáfrica, México, Brasil, Estados Unidos, Francia e Italia, es una colaboración es de ida y vuelta”, apuntó.
Asimismo, mientras el director de investigación de Monsanto realizaba la recorrida junto con la prensa, acompañado por Guillermo Van Becelaere, breeders comercial de maíces templados, los profesionales de Monsanto indicaron que la compañía tiene objetivos de mejoramientos simples. “El rendimiento y la estabilidad es nuestro norte y lo que nos guía a la hora de hacer las investigaciones en el cultivo de maíz”, señalaron.
Como cierre de la recorrida realizada en la Estación Fontezuela, Mario Cela, breeders comercial de maíces tropicales para el NEA y NOA, Paraguay, Brasil y Bolivia, mostró las características de los híbridos destinados a las condiciones climáticas extremas del trópico, como alta humedad y temperatura, o bien estrés hídrico.
“El DKB 390 YG de 135 días de ciclo, es el fiel representativo de un material tropical de la empresa, uno de los más vendidos en Brasil”, remarcó Cela. “Para la Argentina y Paraguay se destaca el DK 910 MG de 130 días de ciclo”, agregó.
Centro de desarrollo y transferencia de tecnología en Rojas
Luego de la recorrida efectuada en el partido de Pergamino, los visitantes se dirigieron a la localidad bonaerense de Rojas, donde a unos pocos kilómetros de su ciudad cabecera, se encuentra la estancia “La Vuelta Chica”. Se trata del centro de desarrollo y transferencia de tecnología a campo de Monsanto, donde se realizan ensayos internos para evaluar tecnologías y generar información para después informar a los breeders u otros sectores de la empresa, e inclusive a los productores, para los cuales se encuentra permanentemente “las puertas abiertas” para atenderlos y así poder responder cualquier tipo de duda o consulta. Además, es uno de los lugares donde todos los años se realizan las Unidades Experimentales Dekalb de Alta Producción (Uedap), para que durante toda la jornada el productor pueda comprobar en forma directa el impacto de las tecnologías aplicadas a través del Sistema Dekalb para maximizar los rendimientos en cada ambiente de producción.
“Mostramos las ventajas que proponemos a partir del sistema MGRR, haciendo referencia a los tres pilares fundamentales de la compañía: genética, prácticas agronómicas y biotecnología”, señaló Alberto Bongiovani, el profesional de Monsanto encargado de guiar la visita, en cuanto a la forma de transferir tecnología. “El concepto es que poner toda la biotecnología y las mejores prácticas agronómicas en maíces que no tienen buena performance, no tiene sentido”, remarcó.
“También hacemos hincapié en las prácticas agronómicas”
Por esa razón, además de mostrar las ventajas de la biotecnología aplicando el sistema MGRR, comparándola con la tecnología que hoy se encuentra disponible en el mercado; Bongiovani dijo que “también hacemos hincapié en las prácticas agronómicas, la parte donde mas participación tienen los productores, porque por más tecnología que uno le brinde, si ellos no manejan bien las fechas de siembra, niveles de fertilizantes y densidades se siembra, entre otros factores, el sistema no cierra, por lo que la gente siempre se lleva también nuestras recomendaciones”.
Asimismo, se mostraron las características de los principales cinco híbridos comerciales de Monsanto. “Uno de los pilares mas importantes de los híbridos de la compañía es su resistencia a Mal de Río Cuarto”, destacó. “Pero a partir de ahora se viene el uso de fungicidas en el cultivo de maíz”, apuntó.
Como cierre de la visita al centro de desarrollo y transferencia de tecnología a campo de Monsanto, Vaquero, expresó que “la idea fue realizar un recorrido por toda el área de investigación, desarrollo y transferencia de tecnología de los híbridos de maíz de la compañía, productos que se deben ir ensayando continuamente, donde el productor también forma parte de su desarrollo, porque durante los años que ese trabajo implica, vamos chequeando las condiciones de cómo el productor lo va a utilizar, y si son las adecuadas para ese material”.