Resistencia y arte en México
22/04/2026 | 10:06
Redacción Cadena 3
CIUDAD DE MÉXICO — Xaneri Merino no estaba destinada a seguir el camino de su abuela. Nacida como varón en San Pedro Jicayán, una comunidad indígena del sur de México, Merino desafió las normas de género al convertirse en una mujer trans. En su comunidad, tejer es visto como una actividad no apropiada para hombres.
Merino, en lugar de cuidar ganado o trabajar la tierra, aprendió a usar el telar de cintura gracias a su abuela, quien rompió con los estrictos roles de género para enseñarle este arte. "Ella me comienza a compartir del saber del telar de forma oculta," contó Merino. "Me enseñó a hacer el hilo desde cero, a sentir las texturas y respetar a la naturaleza".
Su linaje materno proviene del pueblo mixteco, donde las tradiciones se transmiten a través de códices, mientras que su ascendencia paterna es zapoteca, con una fuerte conexión entre lo religioso y la vida cotidiana.
Una de las enseñanzas más importantes que recibió fue la importancia de devolver a la tierra lo que se toma de ella. Los tejedores de su comunidad, según Merino, fabrican herramientas para tejer con el árbol de tamarindo, pero también encuentran formas de retribuir lo que la naturaleza les ofrece.
"Dentro de nuestra cosmovisión está siempre tener respeto a la tierra", afirmó Merino. "Porque es la que nos brinda todo lo que tenemos". Tanto su legado cultural como su identidad de género son fundamentales en su vida actual.
Además de identificarse como mujer trans, Merino se reconoce como "muxe", un término que designa a personas indígenas nacidas con sexo masculino que asumen roles femeninos, a veces considerados un tercer género. Merino dedica su tiempo a confeccionar textiles y ofrecer talleres donde enseña a tejer y a utilizar el telar como un acto de resistencia.
"Todas las personas somos capaces de aprender a tejer y no solamente se trata de crear una pieza, sino de tejer nuestras propias historias," dijo Merino durante un taller reciente en Ciudad de México dirigido a la comunidad LGBTQ+. "También en el telar nos conocemos".
Merino recordó un momento en su adolescencia cuando fue castigada por tejer. A los 15 años, la sorprendieron en su telar mientras algunos vecinos se dirigían a una fiesta. A la mañana siguiente, se convocó a los hombres de la comunidad para discutir el "grave" asunto de que un chico se atreviera a tejer. Merino, junto a su madre y abuela, se encontró en el centro de una reunión donde se cuestionó la enseñanza de su abuela.
La respuesta de su abuela fue clara: no había nada de malo en enseñar a ser creativo y mantener viva la cultura a través del arte textil.
El castigo de Merino fue barrer la iglesia local. Después de este incidente, continuó tejiendo a escondidas, pero la experiencia la alejó del telar. "Me surgió un resentimiento muy fuerte con el textil y con los usos y costumbres," recordó. Cuatro años después, se mudó a Ciudad de México para estudiar comunicación, donde encontró una nueva conexión con su arte.
En su último taller, una alumna comentó que el telar actúa como un espejo del tejedor, reflejando emociones como la alegría o la angustia. Emilia Freire, otra mujer trans, destacó la forma de enseñanza de Merino como relajada y humana, permitiendo a los estudiantes liberar sus tensiones.
Otro estudiante, Kristhian Cravioto, celebró la creación de un espacio seguro para personas LGBTQ+ interesadas en textiles, y la valentía de Merino al desafiar los estigmas sobre el tejido. "Es muy importante para las disidencias, saber que sirves de algo sin importar tu identidad".
El telar de cintura tradicional, hecho de cuerdas, hilos y varas de madera, permite a las mujeres trabajar sentadas en el suelo, controlando la tensión de los hilos con su cuerpo. Completar una pieza puede tomar más de un mes de trabajo intenso. Merino a menudo viaja de regreso a su comunidad para recoger los materiales necesarios, incluyendo un tinte púrpura obtenido de un caracol, cuya recolección se ha vuelto cada vez más difícil.
Merino se siente reconfortada al ver que, gracias a su ejemplo, jóvenes de la comunidad LGBTQ+ de San Pedro Jicayán también se han atrevido a tejer. "Hay otras cinco mujeres trans y dos hombres tejiendo", dijo Merino. "Ya estamos siendo visibles a partir del tejido y para eso ha sido esta lucha".
¿Quién es Xaneri Merino?
Una mujer trans de San Pedro Jicayán que utiliza el telar como forma de resistencia y empoderamiento en la comunidad LGBTQ+.
¿Qué aprendió de su abuela?
Merino aprendió a tejer y a respetar la naturaleza, además de la importancia de devolver a la tierra lo que se toma de ella.
¿Qué significa ser muxe?
Es un término zapoteca que designa a personas nacidas con sexo masculino que asumen roles femeninos, considerado un tercer género.
¿Cuál es el impacto de sus talleres?
Los talleres de Merino enseñan a las personas a tejer sus propias historias y a crear un espacio seguro para la comunidad LGBTQ+.
¿Cómo ha influido su historia en la comunidad?
Merino ha inspirado a otros a tejer, incluyendo a cinco mujeres trans y dos hombres en su comunidad, promoviendo la visibilidad y aceptación.
[Fuente: AP]
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