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18/02/2013 | 07:24 | "Pensamos que podía ser cualquier cosa", indicó Job Cardoso a Cadena 3. La caía del asteroide dejó el viernes a unos 1.200 heridos en la zona de los Montes Urales.
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Job contó que el mayor problema fue el frío que entraba por la rotura de los vidrios.
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Cadena 3 dialogó con un argentino que vive en la zona de los Montes Urales, a 200 kilómetros del sector donde el viernes la caída de un meteorito provocó violentas explosiones, derribando paredes y ventanas y dejando 1.200 heridos.
“Acá no pasó nada, pero a mediodía vi los noticieros y me enteré de lo que estaba ocurriendo. La gente se asustó mucho, se pensó que podía ser cualquier cosa, menos un meteorito”, relató Job Cardoso que vive hace 10 años en Rusia junto a su familia.
Este argentino, que trabaja como cocinero en un hotel, comentó que el principal inconveniente fue el frío. Dado que el fenómeno provocó la rotura de vidrios, el problema más grave fue que el aire helado entraba a las casas y escuelas. En ese momento se registraban -18 grados centígrados.
“Hubo que sacar rápido a los niños y llevarlos a lugares calefaccionados”, precisó.
Al mismo tiempo explicó que “si el frío congela los caños de agua que se utilizan para la calefacción, hasta que llegue el verano no se pueden descongelar”.
Job contó, además, que una amiga que vive en Cheliabinsk “vio una luz muy fuerte y luego un temblor”.
El número de heridos se mantiene en 1.200, de los cuales 50 están internados. Además, una persona sufrió una quebradura de columna.