Desplazados
19/04/2026 | 08:20
Redacción Cadena 3
Buenos Aires, 19 abril (NA) — Cuando Najaa Al-Fadl escapó del conflicto en Sudán, creía que llegar a Sudán del Sur le permitiría a sus hijos reconstruir sus vidas. Sin embargo, tres años después del estallido de la violencia en abril de 2023, la agitación persiste y las esperanzas de seguridad son frágiles, según un informe de Xinhua.
Al-Fadl, que actualmente trabaja en un pequeño restaurante local, sigue luchando por alimentar a su familia, mientras que sus hijos no asisten a la escuela y viven en un centro de tránsito en el estado del Alto Nilo.
"Vivimos en paz, pero otras cosas no están bien", afirmó, haciendo hincapié en la falta de educación y de ingresos estables. En el mismo centro de tránsito, Nyawal Chok, una sudanesa que regresó de Sudán en 2024, enfrenta una situación similar. Sus hijos presentan signos de hambre y el futuro se torna incierto con la llegada continua de nuevas familias desplazadas.
El conflicto en Sudán se ha extendido más allá de sus fronteras, convirtiendo al condado de Renk, en el estado del Alto Nilo, en un punto de entrada crucial para los refugiados que huyen de la violencia y los que regresan a sus hogares. Para muchos, el desplazamiento ha resultado en una lucha prolongada en vez de ser un revés temporal, según la Agencia Noticias Argentinas.
Los niños son los más perjudicados por esta crisis, ya que muchos han perdido años de escolarización debido a que sus familias se trasladan entre países o permanecen varadas en centros de tránsito. En Renk, el sistema educativo enfrenta dificultades para adaptarse al aumento de la matrícula.
"Recibimos una gran cantidad de niños, lo que ha ejercido una enorme presión sobre las escuelas para absorberlos", declaró Alier Kur Chol, director de educación del condado de Renk. En la escuela primaria de Abukadra, que reabrió en febrero tras años de cierre por inseguridad, el hacinamiento es evidente.
Puot Biel Nyak, maestro de primaria, comentó que su aula alberga unos 200 alumnos, la mayoría de los cuales son retornados de Sudán. "Es demasiado para una sola clase. No es fácil gestionarlos ni asegurar que todos comprendan las lecciones", lamentó Nyak.
La escasez de pupitres, materiales didácticos y uniformes agrava la situación, y muchas familias no pueden costear ni los requisitos escolares más básicos. No obstante, Nyak aseguró que los docentes siguen cumpliendo con su labor, aunque algunos no reciben remuneración.
A pesar de los esfuerzos humanitarios, que son limitados y frágiles, están en marcha. Con el apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y sus aliados, el condado implementó aulas adicionales, sesiones vespertinas y programas de aprendizaje alternativo para aliviar la presión.
Más allá de la educación, los servicios de salud y nutrición también enfrentan una creciente presión. En el Centro de Atención Primaria de Salud de Abukadra, los programas respaldados por UNICEF están tratando a un número creciente de niños desnutridos.
Jansuk Alex, especialista en nutrición de UNICEF en Renk, informó que el centro está desbordado. "Tenemos varias madres y niños inscritos para recibir tratamiento, incluidos aquellos con desnutrición aguda grave", manifestó Alex a la agencia de noticias Xinhua.
De acuerdo con UNICEF, más de 1200 niños con desnutrición aguda grave reciben tratamiento cada mes en todo el condado, a través de centros de salud y programas de extensión, con la ayuda de trabajadores de la salud, voluntarios comunitarios y redes de madres. Alex advirtió que el apoyo continuo es esencial: "Si no se mantiene la financiación, la situación de estos niños podría empeorar y algunos podrían no sobrevivir".
A pesar de los esfuerzos humanitarios constantes, muchas familias consideran que la ayuda es insuficiente, lo que las obliga a depender del trabajo informal, del apoyo comunitario y de su resiliencia personal para salir adelante. Para Al-Fadl, Chok y muchos otros, la vida en Renk sigue siendo un delicado equilibrio entre la seguridad y las dificultades, un lugar donde el conflicto puede haber quedado atrás, pero sus consecuencias perduran.
La crisis de Sudán es la mayor del mundo en términos de desplazamiento, obligando a más de 11,6 millones de personas a huir de sus hogares en un contexto de extrema violencia, hambruna y graves violaciones de derechos humanos, advirtió la Fundación Acnur Argentina, que recoge donaciones en Buenos Aires.
¿Qué sucedió en Sudán?
Un conflicto estalló en abril de 2023, llevando a miles a huir hacia Sudán del Sur.
¿Quiénes son los afectados?
Supervivientes como Najaa Al-Fadl y Nyawal Chok, que enfrentan dificultades en Sudán del Sur.
¿Cuándo comenzó la crisis?
La crisis comenzó a mediados de abril de 2023 y persiste hasta hoy.
¿Dónde se encuentran los desplazados?
Muchos se encuentran en el condado de Renk, en el estado del Alto Nilo.
¿Por qué es crítica la situación?
La falta de educación, alimentos y servicios de salud agrava la situación de los refugiados.
[Fuente: Noticias Argentinas]
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