Millones de venezolanos dispersos por Latinoamérica observan con cautela qué vendrá ahora

Crisis migratoria en América Latina

Millones de venezolanos dispersos por Latinoamérica observan con cautela qué vendrá ahora

11/01/2026 | 02:16

Millones de venezolanos dispersos por Latinoamérica observan con cautela qué vendrá ahora tras la captura de Maduro, mientras la crisis en su país persiste y la incertidumbre reina en la región.

Redacción Cadena 3

LIMA (AP) — Casi inmediatamente después del ataque estadounidense a Venezuela y la captura de su presidente, empezaron a oírse voces desde Estados Unidos a Chile, pasando por Perú, que alentaban a los migrantes venezolanos a volver a su país. A Yanelis Torres, esa idea ni se le pasó por la cabeza.

La diseñadora gráfica de 22 años que trabaja en el mercado textil más grande de Lima se puso a imprimir hasta 12 modelos de camisetas con fotografías del líder derrocado Nicolás Maduro, primero hechas con inteligencia artificial y luego reales, y con frases como "El verdugo cayó" o "Game over", que sus clientes le quitaron de las manos desde el mismo día de la operación militar.

Asentados o indocumentados, muchos de los ocho millones de venezolanos que salieron de su país en poco más de una década y quedaron desperdigados por toda América se muestran cautos ante la idea de volver pronto a su patria y pendientes de cada nuevo movimiento.

Razones no faltan. La economía venezolana continúa en ruinas y, con la excepción de Maduro y su esposa Cilia Flores, el gobierno venezolano no solo sigue en pie, sino que el estadounidense Donald Trump está trabajado con quien era la segunda al mando, Delcy Rodríguez —ahora presidenta encargada— y no con la oposición.

"Tengo muchas cosas acá", cuenta Torres desde su pequeño local en un bullicioso barrio de Lima. La joven está convencida de que se necesitará tiempo hasta que las cosas cambien. "Hay que estar ahí pendiente, al tanto, pero no perder las esperanzas".

La crisis que dispersó a un pueblo

Actualmente hay casi siete millones de migrantes o refugiados venezolanos en países latinoamericanos. Colombia encabeza la lista con 2,8 millones; le sigue Perú con millón y medio. Casi otro millón está en Estados Unidos, según los datos más recientes de la red R4V que coordinan el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados y la Organización Internacional para las Migraciones.

Unos huyeron por motivos políticos, otros por las recurrentes y cada vez más graves crisis económicas. Se estima que ocho de cada diez personas viven en la pobreza en un país que antaño fue uno de los más ricos de América Latina porque tiene las reservas probadas de petróleo más grandes del mundo.

Algunos consiguieron trabajo o iniciaron pequeños negocios. Otros fueron moviéndose de un país a otro o siguieron ruta hacia "el sueño americano". Pero en el último año, unos empezaron a moverse de nuevo hacia el sur, miles que llegaron a Estados Unidos fueron deportados a su país o a terceros y muchos más podrían correr la misma suerte porque Trump retiró el estatus de protección temporal que les había concedido.

Eduardo Constante, de 36 años, fue uno de los que salió "en plena crisis de hambruna", en 2017, cuando la emigración comenzó a crecer exponencialmente.

Desde un albergue en Monterrey, en el norte de México, recordaba esta semana su periplo por América Latina.

Estuvo tres meses en una Colombia "colapsada" por la cantidad de migrantes; tres años en Perú, de donde salió porque en pandemia le negaron la vacuna y "había mucha xenofobia". De ahí, otros tres años en Chile, donde se le complicó regularizar su situación; y luego la gran ruta hacia Estados Unidos por tierra, cruzando la peligrosa selva del Darién, Centroamérica y México, que acabó cuando Trump "cerró la frontera".

"Tenía planes en Europa, pero si se acomoda la cosa en Venezuela, me voy a Venezuela", dijo, aunque todavía tiene sentimientos encontrados de alegría y preocupación por toda su familia que se quedó allá y con quienes no puede comunicarse mucho. "Revisan los teléfonos a la gente para ver quien está en contra del gobierno…están asustados por la escasez de comida", hay mucha gente armada, dijo.

Estos miedos se repiten por toda la región, junto a las esperanzas e incertidumbres sobre el futuro inmediato.

"Estamos muy lejos de tener un país en el que las personas que huyeron... se sientan cómodas para volver", dijo Maureen Meyer, vicepresidenta de WOLA, una organización de derechos humanos para asuntos latinoamericanos con sede en Washington.

Si los venezolanos se ven obligados a abandonar los países en los que se encuentran, ya sea por presiones o porque sean deportados, serán aún más vulnerables sobre todo porque el crimen organizado que ganaba millones con el lucrativo negocio del tráfico de migrantes, ahora disminuido, buscará aprovecharse de ellos de cualquier otra forma.

Yohanisleska de Nazareth Márquez, de 22 años, fue deportada desde Estados Unidos el 1 de enero con su hijo de 3 años. Hace casi dos que salió de Venezuela y año y medio que se entregó con el niño a la Patrulla Fronteriza. No pudo regularizar su situación en Estados Unidos y el pasado diciembre fue detenida por agentes de inmigración en Pensilvania.

La noticia de la captura de Maduro le llegó mientras era trasladada en un autobús del norte al sur de México con otros deportados. "Todo el mundo pegamos gritos de alegría... era lo que todos queríamos", dice, aunque teme por su familia y toda la incertidumbre actual.

Quiere buscar trabajo en México y pedir asilo pero está preocupada. No sabe cuánto tiempo podrá quedarse en el albergue y escuchó que secuestran a migrantes en la zona. "Tengo miedo de quedarme en la calle con mi hijo sola. Aquí es un poco peligroso".

En torno a personas como ella, que están fuera de sus países y no tienen una situación migratoria regular, puede estar formándose una peligrosa "tormenta perfecta", alertó Meyer.

Giro político regional

El panorama tampoco parece muy halagüeño en países donde avanza la retórica anti-inmigrante.

"Les quedan 63 días para dejar nuestro país y tener la posibilidad de volver con todos sus papeles en regla", dijo esta semana el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, que ganó los comicios con un discurso de mano dura contra el narcotráfico y la inmigración al más puro estilo Trump: muros, zanjas en la frontera y la salida de todos los indocumentados.

Perú y Colombia también tienen elecciones presidenciales en los próximos meses y la inmigración será uno de los temas centrales.

Esta semana, Kast se reunió con el presidente interino de Perú, José Jerí, y entre las ideas que ambos mencionaron estaba la posible creación de una especie de corredor humanitario entre Chile, Perú y Ecuador para facilitar el regreso de los venezolanos a su país.

"La manera en la que estos grandes países de acogida decidan responder a la población (venezolana) que ya está en su país y a la que pueda llegar será clave", afirmó Meyer.

En la "Pequeña Caracas", un área de ocho cuadras del centro de Santiago de Chile llena rascacielos —los 'guetos verticales'— regresó esta semana cierta tranquilidad después de los festejos por la captura de Maduro a ritmo de bocinazos, gritos y reggaetón.

Alexander Leal, de 66 años, retomó la venta de helados caseros lleno de esperanza. Llegó a Santiago junto a su esposa en 2018, después de ver fragmentarse su familia: unos huyeron a Estados Unidos, otros a Europa, cuatro hermanos se quedaron en Venezuela. Sueña con regresar.

"No será este año, pero será el año que viene", confía bajo un sol abrasador. "Esa es la aspiración de todos, que se arregle el país". Y para eso, se necesitará el apoyo de Trump, afirma.

Otros en situación más precaria tampoco piensan en irse. Yessica Mendoza, conductora de Uber de 27 años y con un hijo de cuatro, sabe que al no tener documentos está en la mira de Kast pero asegura que "volver no es una opción".

Dudas y esperanzas

En las calles colombianas, las conversaciones sobre Venezuela y Trump saltan en cada esquina.

El país andino es socio histórico de Estados Unidos contra el narcotráfico y su presidente, Gustavo Petro, ha pasado de ser gran aliado de Maduro e insultado y amenazado por Trump — le calificó de "hombre enfermo al que le gusta hacer cocaína y venderla"— a tener sobre la mesa una invitación para visitar la Casa Blanca y hablar de paz en lugar de bombardeos.

Colombia también tiene la mayor comunidad de emigrantes venezolanos del continente y ha hecho serios esfuerzos para integrarlos con permisos de residencia hasta de 10 años.

Ángel Bruges, 54 años y asentado desde hace seis con su esposa y una hija en Bogotá, donde tiene un negocio de empanadas, dice estar tremendamente agradecido con su país de acogida que le ha garantizado seguridad, "techo y comida" al margen del color político de sus gobiernos.

El día que cayó Maduro no celebró nada porque desconfía de su salida y pone como ejemplo el miedo en el que siguen viviendo sus familiares. "Volver sería una loquera".

De vuelta en el bullicioso barrio comercial de la capital de Perú, Torres, la diseñadora gráfica, sopesaba sus expectativas.

Hace cuatro años que dejó Venezuela sólo con una pequeña maleta y confía en que llegue el momento de pasar temporadas largas en su país para recuperar el tiempo perdido con su familia. Mientras tanto, entre muros empapelados con camisetas que hablan de lo "maravilloso" que es Perú, sigue contestando pedidos de detractores de Maduro que le llegan por WhatsApp, siempre garantizando a cada cliente que si no tiene el diseño buscado, se lo realiza en el acto.

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Verza reportó desde Ciudad de México y Batschke desde Santiago de Chile. La periodista de AP Gabriela Molina colaboró desde Quito, Ecuador.

Lectura rápida

¿Qué está ocurriendo con los venezolanos en Latinoamérica?
Millones de venezolanos dispersos en la región observan con cautela la situación política en su país tras la captura de Maduro.

¿Cuántos venezolanos han migrado?
Casi ocho millones de venezolanos han salido de su país en más de una década, con Colombia y Perú como principales destinos.

¿Qué opinan los migrantes sobre regresar?
Los migrantes se muestran cautos y muchos no consideran regresar a Venezuela en el corto plazo debido a la crisis económica y política.

¿Cómo afecta la política regional a los migrantes?
La retórica anti-inmigrante en países como Chile y Perú genera incertidumbre sobre el futuro de los venezolanos en la región.

¿Qué desafíos enfrentan los venezolanos en el extranjero?
Los venezolanos enfrentan desafíos como la falta de documentación, xenofobia y la presión de regresar a su país.

[Fuente: AP]

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