La lucha por el estrecho de Ormuz
08/08/2026 | 02:57
Redacción Cadena 3
El estrecho de Ormuz, una vía marítima vital para el comercio energético global, debe su nombre a una deidad zoroastriana que supuestamente triunfará tras una batalla de 9.000 años. En este contexto, el liderazgo iraní siente que su propia victoria está al alcance y no requerirá la misma paciencia épica.
Irán confía en que la presión militar obligará a Estados Unidos a aceptar su control sobre esta vía crucial, argumentando que el tiempo juega a su favor. Son conscientes de que las reservas de armas clave de Washington, como los interceptores avanzados de misiles, están disminuyendo y que la guerra es muy impopular entre los estadounidenses. Además, sostienen que mientras el estrecho permanezca cerrado, el precio de la gasolina y otros productos se mantendrá elevado, justo antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato en noviembre en Estados Unidos.
La lógica de los líderes iraníes indica que el presidente Donald Trump no tiene más opción que capitular. Sin embargo, esta estrategia también presenta riesgos.
Trump ha señalado los ataques que han debilitado a la cúpula iraní, su armada y su fuerza aérea, alternando entre amenazar con una escalada y afirmar que las conversaciones van bien. La economía de la República Islámica ha sido golpeada, en parte por el bloqueo estadounidense, y la población ha manifestado descontento en protestas masivas.
En este escenario, los líderes iraníes observan cómo la intervención de Trump en Oriente Medio se ha estancado, recordando que las guerras rara vez se desarrollan como se prevé.
Irán sostiene que está cerca de alcanzar un acuerdo con Omán para gestionar el estrecho, condicionado a que Estados Unidos levante su bloqueo. Este acuerdo, aunque no se discuta directamente, requeriría la aprobación de Trump. No está claro si permitiría a Irán cobrar tarifas, pero formalizaría su control sobre lo que antes era una vía marítima internacional abierta, por la que transitaba una quinta parte del petróleo y el gas comercializados en el mundo.
Abdolreza Davari, analista y exasesor del expresidente Mahmoud Ahmadinejad, indicó que el control efectivo de Teherán sobre el estrecho le otorga influencia frente a Washington y otros países de la región, lo que podría ayudar a garantizar su seguridad. "Más que los ingresos del estrecho, Irán quiere confirmar su gestión y su soberanía sobre el estrecho", afirmó.
El control formal, aunque sea solo parcial, representaría una clara victoria para Irán y una derrota para Estados Unidos, que aún no ha logrado cumplir con sus objetivos en la guerra. También representaría un golpe a las normas globales sobre la libertad de navegación, sentando un precedente inquietante en el que las naciones pueden cerrar a voluntad puntos estratégicos para el comercio. China, que compra petróleo a Irán, ha expresado la necesidad de restablecer el tránsito normal y seguro por el estrecho.
Tomando prestada una frase de la teoría geopolítica de Trump, Irán considera que tiene todas las cartas. "Ellos empezaron la guerra, pero su final nunca estuvo en sus manos. Nosotros siempre decidimos cuándo termina", declaró Mahdi Mohammadi, asesor del principal negociador iraní. "Irán va tras la derrota del enemigo, no tras un acuerdo".
Irán ha repetido que el estrecho de Ormuz no volverá a ser una vía marítima abierta y que continuará atacando a los barcos que intenten cruzarlo sin su permiso. El mando militar conjunto iraní lo ha calificado como una "línea roja inquebrantable".
Las consecuencias económicas de la guerra se han extendido por todo el mundo, pero son especialmente duras en Irán. Los ataques de Estados Unidos e Israel han golpeado su base industrial y el bloqueo estadounidense ha restringido gran parte de sus exportaciones de petróleo. La población enfrenta una inflación alimentaria de tres dígitos, y Trump ha amenazado con grandes ataques contra infraestructura civil.
En diciembre, una crisis monetaria desató protestas masivas y las autoridades respondieron con una represión sangrienta. Muchos en Irán temen que el país pueda ir demasiado lejos. Mohammad Javad Zarif, exministro de Exteriores, advirtió que los logros de Irán en la guerra podrían abrir "una ventana excepcional para la diplomacia", pero si no se alcanza un acuerdo pronto, "la recuperación económica será difícil" y no se puede descartar la posibilidad de disturbios internos.
La guerra ha estado marcada por sorpresas. Después de la primera oleada de ataques aéreos que mató al líder supremo de Irán, Trump sugirió que todo terminaría en semanas, pero el conflicto ha fortalecido a los líderes iraníes y movilizado a sus partidarios. Teherán utiliza el estrecho para demostrar que no ha sido derrotado, lo que puede aumentar su legitimidad a nivel nacional. Sin embargo, esta estrategia podría fallar, ya que la resiliencia de la nación tiene un límite y un colapso económico podría desencadenar disturbios. "Irán no puede continuar con esta estrategia para siempre y, en cierto punto, debe llegar a un acuerdo con Estados Unidos", sostuvo Davari.
¿Qué están afirmando los líderes iraníes?
Creen que la victoria está al alcance y que el tiempo juega a su favor en el conflicto con Estados Unidos.
¿Cuál es la importancia del estrecho de Ormuz?
Es una vía marítima crucial para el comercio energético global y el control sobre ella es clave para Irán.
¿Qué consecuencias podría tener el control de Irán sobre el estrecho?
Podría significar una victoria para Irán y un desafío a las normas globales sobre la libertad de navegación.
¿Cómo afecta la situación a la economía iraní?
La economía ha sido severamente afectada por el bloqueo estadounidense y enfrenta una alta inflación y descontento social.
¿Qué desafíos enfrenta Irán en su estrategia?
La resiliencia del país tiene límites y un colapso económico podría desencadenar disturbios internos.
[Fuente: AP]
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