Más que números
23/02/2026 | 14:06
Redacción Cadena 3
Damián di Pace
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Dólar vs. peso argentino: ¿Qué puede pasar?
El dólar volvió a romper una barrera simbólica en la Argentina de 2026: lejos de desatar una corrida, empezó a moverse hacia abajo. Incluso el dólar MEP hoy retrocedió alrededor de 0,5%. En un país acostumbrado a que el tipo de cambio solo suba, el dato resulta tan inédito como desconcertante. Y, justamente por eso, abre más preguntas.
Las razones de este valor del dólar están bastante claras. Por un lado, hay un fuerte ingreso de divisas: liquidaciones del agro, colocaciones de obligaciones negociables y endeudamiento de empresas que vuelcan dólares al sistema. A eso se suma un Banco Central de la República Argentina que compra reservas, mientras muchos ahorristas y empresas se desprenden de dólares para aprovechar rendimientos en pesos, ya sea vía bonos, letras o plazos fijos. La lógica es simple: hoy el peso rinde y el dólar, al menos por ahora, no corre.
El mercado además mira hacia adelante y ve más dólares en el horizonte. La liquidación de la cosecha gruesa promete sostener el flujo hasta mitad de año. En ese contexto, la tasa de interés juega un rol clave: el Central compra dólares, emite pesos y el Tesoro vuelve a absorberlos ofreciendo rendimientos atractivos en moneda local. El esquema cierra, pero solo mientras todas las piezas sigan encajando.
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/Fin Código Embebido/Ahí aparece la verdadera intriga. ¿Qué pasaría si el tipo de cambio fuera plenamente libre, sin bandas, y si las empresas pudieran girar utilidades y dividendos sin restricciones? Desde 2026 eso es posible, al menos en lo formal, pero con un arrastre de controles previos. La gran duda es si este valor del dólar resistiría en un escenario de flotación total. Por eso el debate sobre un levantamiento gradual del cepo vuelve a escena, alentado por la expectativa de abundancia de dólares hasta julio.
Para el ciudadano común, la discusión suena casi absurda. Cuando el dólar sube, hay alarma; cuando baja o se estabiliza, también. Sin embargo, aparece otro problema: con este tipo de cambio, la Argentina está cara en dólares. Y ahí el Gobierno responde que no es un problema cambiario, sino impositivo, regulatorio y burocrático. Se bajan impuestos nacionales, pero el peso de los tributos provinciales y municipales sigue creciendo.
Los datos respaldan esa percepción. Un informe de Iaraf muestra que subieron Ingresos Brutos, sellos, tasas municipales y hasta el impuesto a los créditos y débitos. El alivio fiscal a nivel nacional no alcanza si la presión total sigue en aumento. El resultado es un país que, aun con dólar "calmo", sigue siendo caro para producir y para vivir.
El debate de fondo debería darse en el Congreso de la Nación Argentina, pero el clima político no ayuda. Con elecciones nacionales en 2027, cuesta imaginar consensos profundos para una reforma impositiva integral. Todo indica que el Gobierno apostará a trasladar esa discusión a las urnas, con la promesa de un segundo mandato de Javier Milei que habilite cambios más estructurales.
Mientras tanto, el dólar tranquilo no es una mala noticia, pero tampoco es una solución en sí misma. Es apenas una foto de equilibrio precario. ¿Cuánto puede durar este esquema sin resolver los problemas de fondo? Como casi siempre en la Argentina, todavía está pendiente.
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