Política y Economía
05/04/2013 | 07:17
Con el estilo campechano y frontal que lo caracteriza , el presidente uruguayo se despachó con un “esta vieja es peor que el tuerto” y en un alarde de puntería y maldad indecibles se dio el lujo de emplear apenas siete palabras para desestabilizar –por partida doble– la relación con Cristina Fernández , la vecina con la que se supone, tiene una relación estrecha con muchas más coincidencias que disputas.
Honesto a carta cabal y seguro de que la evidencia en su contra es concluyente porque sus dichos fueron transmitidos en directo por el sitio oficial de la Presidencia de la Nación, José Pepe Mujica rehusó intentar algún tipo de disculpas y aclaró que “públicamente” él no había hablado de la Argentina.
Es verdad, sus expresiones no formaron parte de la conferencia de prensa que ofreció en Sarandí Grande, sino que fueron la parte final de un simple comentario dirigido al intendente con el que compartía la cabecera de la mesa y , por esas cosas del destino, las limitaciones tecnológicas o el descuido de los técnicos, terminaron siendo captadas por los micrófonos y difundidas. Al cabo de los años, serán las únicas palabras que pasarán a la posteridad del mediodía del jueves 4 de abril de 2013.
Es increíble la mala suerte que los mandatarios uruguayos tienen con los micrófonos. Once años atrás, cuando Argentina había pasado por la crisis de los seis presidentes y la economía nacional estaba a punto de desembocar en el corralito, Jorge Battle les dijo a dos periodistas de Bloomberg lo que pensaba de los habitantes de la otra orilla del Río de la Plata.
"Los argentinos son una manga de ladrones, del primero al último" tronó el dirigente colorado y aquí sus opiniones dividieron aguas entre los que exigían una pública retractación y los que amenazaban con vaciar las playas de Punta del Este, decisión extrema si las hay y una de las más dolorosas que se le puede infligir al noble pueblo oriental si en lugar de pensar en Artigas, los sueños de la Patria Grande, la literatura o el tango, nos atenemos pura y exclusivamente a los términos del intercambio económico.
Tampoco Battle pudo negar lo que las cámaras del equipo norteamericano habían registrado –y que a esta altura tiene miles de ingresos en Youtube– pero dijo que no sabía que lo estuvieran grabando. Lagrimeando, sacó a relucir a su madre argentina y con humildad, pidió perdón.
Los años pasaron, a ambos lados del Plata la economía mejoró y cuando casi nos habíamos olvidado de las acusaciones del ex presidente, el año pasado un periodista se lo cruzó y le preguntó por sus célebres dichos. Tal vez pensó que habiendo transcurrido una década, ya era tiempo de expresar libremente sus opiniones.
"En Buenos Aires, los otros días, me paró un muchacho y me preguntó si había sido el presidente del Uruguay, y me dijo: 'Mire, ¿sabe una cosa? Usted tenía razón'" y ya jugado hasta creyó necesario justificar el pedido de disculpas. "¿Por qué fui a pedir perdón? Por una razón muy sencilla. No era un ciudadano, era el presidente de la República, los 3 millones de uruguayos podrían sufrir enormemente por un enojo mío", admitió.
“Esta vieja es peor que el tuerto”, le traerá a Pepe Mujica algunos dolores de cabeza con Cristina Fernández porque es una afirmación descortés y grosera pero, al menos, involucra únicamente a nuestra actual presidenta y a su ya desparecido marido y ex mandatario, pero nos libera al resto de los argentinos, “ ladrones del primero al último” en términos battlésticos
Ni Mujica ni su lapidario antecesor se psicoanalizan por lo que es improbable que les hayan advertido que las casualidades no existen y, por algo, cada diez años son capaces de tirar siglos de diplomacia por la borda para gritarle al mundo alguna cuestión que para ellos es verdad y que tienen atragantada.
En los tiempos de Battle no existía Twitter, por lo que el ex presidente se perdió el discutible honor de meter un trending topic. Sí lo hizo Mujica; el hashtag #EstaViejaEsPeorQueElTuerto se abrió paso en la red de microblogging y no paró hasta ser el tema más comentado del mundo.
Algunos tuiteros se lo tomaron en serio, pero la mayoría le buscó al tema el costado humorístico. Así, Osvaldito, un uruguayo, manifestaba su deseo de que la parentela de JM le permitiera, como a JB, conjurar el enojo argentino. “ Espero que la madre de Mujica también sea argentina. Si no, no sé como zafamos de ésta”, dijo.