Sociedad

Sexo, mentiras y video

15/03/2013 | 10:58

Cada 15 o 20 días suena el teléfono de Florencia Peña y un periodista le avisa que en ese preciso momento alguien ha subido a la web otro segmento del ahora popular video que ella y Mariano Otero grabaron el año pasado para consumo de la pareja y que, robo mediante, ya ha sido mirado por más gente que la que vio la olvidable “Sr. y Sra. camas”.

Aunque al principio se dijo que el ladrón intentó un chantaje tradicional que incluyó el correspondiente pedido de rescate, ahora no hay contacto con el hacker y sin preámbulos, de tanto en tanto, múltiples servidores ofrecen imágenes de la pareja teniendo sexo. Las tres partes difundidas hasta ahora representan poco más de 10 minutos y, según los conocedores, restan otros 15 lo que garantizaría nuevos episodios y la continuidad de una saga que se parece demasiado a un crimen perfecto porque su autor permanece en las sombras, aparece cuando lo desea y con absoluta impunidad y obtiene una publicidad permanente y gratuita.

Si alguna vez logran dar con él, no será muy fácil mandarlo a la cárcel porque los delitos en la web avanzan más rápido que la legislación para frenarlos. La sociedad no se pone de acuerdo sobre la actividad de los piratas informáticos y aunque difícilmente sea el caso del que difunde un video hot, muchos consideran que los que vulneran los sistemas de seguridad de gobiernos, empresas e instituciones deben ser tratados casi como héroes.

Mientras acá crece la sospecha de que la actriz está siendo víctima de los servicios de inteligencia, en Estados Unidos la primera dama Michelle Obama, la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, el mismísimo director del FBI, Robert Mueller, y el fiscal general, Eric Holder, advirtieron, horrorizados, que un sitio publicaba sus números de teléfono y del seguro social junto a precisos detalles de las últimas operaciones realizadas con sus tarjetas de débito y crédito.

La lista de damnificados incluye asimismo a los actores Ashton Kutcher y Arnold Schwarzenegger, y a Donald Trump. La investigación está en marcha y al menos allá el peso específico de las víctimas permite suponer que si llegaran a descubrir al responsable, le resultaría un tanto complicado justificarse y conservar su libertad.

A fines del año pasado el juez James Otero de Los Angeles condenó a 10 años de prisión a Christopher Chaney, un hacker que se apoderó de fotos, videos e información de Scarlett Johansson, Christina Aguilera y Mila Kunis, entre otras famosas, tras ingresar a sus correos electrónicos.

Chaney, de 35 años, vecino de Jacksonville, se declaró culpable de cargos que incluyeron espionaje y acceso sin autorización a una computadora. De manera similar a lo que sucede con Florencia Peña, el delincuente cibernético publicó decenas de fotografías que Scarlett Johansson se había tomado desnuda para enviarle a su entonces marido Ryan Reynolds.

Ni allá ni aquí la denuncia sobre la comisión del delito de violación a la intimidad logró frenar la publicación. Las víctimas quedaron absolutamente expuestas y a merced de cierta condena social como si tuvieran alguna responsabilidad en la difusión de imágenes que generaron para su propio círculo.

La situación que se produce es de tal incomodidad que hasta dificulta las naturales manifestaciones de solidaridad. El que no tuvo problemas en hacerlo es el futbolista más famoso del mundo.

La actriz de “Casados con hijos” no lo podía creer cuando recibió un sms que, sencillamente decía, "Hola Florencia. Soy Leo Messi. No nos conocemos personalmente, pero quiero solidarizarme con vos. Contá con todo mi apoyo” .

Hábil para salir de un momento que podía resultar embarazoso, luego que Florencia verificara su identidad, el rosarino agregó: “Decile a tus hijos que no usen la camiseta del Real Madrid, que yo les voy a mandar de regalo dos camisetas autografiadas del Barsa”.

La solidaria actitud de Messi fue destacada por algunos de los participantes de los foros pero la mayoría prefirió ignorar los problemas de Florencia Peña, celebró el “aporte” del que hackeó su computadora y, socarronamente, reclamó que si ella tenía previsto una reunión de agradecimiento con el 10, lo hiciera después del próximo encuentro de la selección con Venezuela.