Cuba, Santucho y la vacuna contra el coronavirus

La quinta pata del gato

Cuba, Santucho y la vacuna contra el coronavirus

31/05/2021 | 13:57 |  

Adrián Simioni

Audios

Cuba, Santucho y la vacuna contra el coronavirus

Con la frivolidad que lo caracteriza, el progresismo kirchnerista posa cada vez que puede para las fotos de su propio relato.

En los últimos días pudimos ver a la ministra de Salud, Carla Vizzotti, sumarse a Cecilia Nicolini, mano derecha de Alberto Fernández en la compra de vacunas. Ambas recalaron en La Habana, para comprar alguna de las vacunas que Cuba -el país sin jabón- desarrolla contra el coronavirus.

Fue la ocasión perfecta para que el gobierno de K ayude a lavar la cara de la autocracia más antigua del hemisferio occidental. Por empezar, le permitió al presidente cubano, Miguel Díaz Canel, tener su foto con una ministra argentina, justo cuando muchos cubanos han vuelto a optar por huir en gomones de la isla prisión.

Pero no sólo eso. El gobierno K se esmeró en difundir la visita de Vizzoti a María Santucho, funcionaria del gobierno cubano. Fue un gesto simbólico, de esos que el kirchnerismo jamás descuida. El apellido Santucho resuena en la historia argentina y es un condimento infaltable en la historia oficial.

María Santucho fue una víctima de la dictadura militar. Fue secuestrada a los 15 años y debió exiliarse. Su padre no fue víctima de la dictadura. Murió en 1975 como capitán del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) cuando combatía contra el Ejército argentino en Tucumán para voltear la democracia.

El que nos interesa es el tío de María; Roberto Santucho. El fundador del ERP y quien comandó el secuestro y el asesinato de centenares de argentinos incluso en democracia. Nos interesa porque su figura es la que exhibe la banalidad del gobierno argentino.

Santucho fue entrenado en 1968 en Cuba por el gobierno de Fidel Castro, junto a otros futuros terroristas argentinos y latinoamericanos. Porque Cuba coordinaba, entrenaba y financiaba a varias de las guerrillas que buscaban tomar el poder por las armas en América latina.

Por eso cuando Héctor Cámpora, con el aval de Montoneros, fue elegido presidente, el entonces ministro de Economía, José Ber Gelbard, se apuró a darle a Cuba créditos de todo tipo. Eran el pago a Castro por los servicios prestados. De hecho, Cuba nunca devolvió esa fortuna. Nadie esperaba que lo hiciera. Y ningún gobierno argentino hizo ningún esfuerzo por cobrarlo. El economista Ramón Frediani estimaba esa deuda, en 2019, en 4.800 millones de dólares

Por la mitad de esa cifra es que estamos entrando de default hoy con el Club de París.

La verdad, Cuba no debería cobrarnos la vacuna. Debería cederla como un pago a cuenta.

Por supuesto el gobierno K no le exigirá eso. Y no pedimos tanto. Pero al menos podría dejar de celebrar, con la ligereza de los ignorantes, la violencia que se ensañó con la Argentina en los 70.

Te puede Interesar

Lucha contra el coronavirus

La ministra de Salud y la asesora presidencial calificaron como "muy fructífero" el recorrido que realizaron a México y Cuba por las vacunas. Destacaron el "avance" de la producción en la isla. 

En busca de más vacunas

El objetivo del encuentro fue conocer más sobre el desarrollo y la producción de Soberana02 y Abdala, los componentes isleños contra el coronavirus.

Segunda ola de coronavirus

La líder de la Coalición Cívica informó a través de sus redes sociales que había sido inoculada con la primera dosis contra el Covid-19.

Lucha contra el coronavirus

Además de anunciar que la Argentina se encuentra "trabajando en un contrato" con Sinopharm, la ministra de Salud contó que llegarán 4.512.000 dosis de AstraZeneca antes de que termine junio.