Movilización de ATE en Capital Federal. (Foto: archivo/NA)

La quinta pata del gato

¿ATE va a trabajar para los ñoquis o para los mejores empleados del Estado?

12/12/2023 | 11:56

 

Redacción Cadena 3

Adrián Simioni

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¿ATE va a trabajar para los ñoquis o para los mejores empleados del Estado?

Este lunes, el sindicato de empleados públicos ATE transformó el centro de Córdoba en un caos. Protestaba contra la intención del presidente Javier Milei de reducir el gasto público del Estado, para lo cual hay que reducir lo que el Estado gasta en salarios de sus empleados. 

Milei llevaba 24 horas en su puesto y había osado anunciar el fin de la presencialidad: o sea que el sindicato protestó porque al Presidente se le ocurrió la loca idea de exigir que alguien que cobra por trabajar vaya a su lugar de trabajo a trabajar.

La cuestión es central. Argentina tiene demasiados empleados públicos. Miren estos datos de la Ocde de 2018. En promedio, en América latina el 11,9% de todos los empleados son estatales. En Argentina, el 17,2%. En Chile es el 12%. En Uruguay es el 14%. En Brasil el 12,5%.

Para pagarles, el Estado emite y genera inflación. Esa inflación revienta el ingreso de los asalariados privados, que ganan menos que los estatales y, encima, son los últimos en recuperarse de la inflación. Porque eso es la inflación: un modo de robarles sus ingresos a los privados y pasárselos a los estatales. No da para más, porque estamos al borde de la inflación.

/Inicio Código Embebido/

/Fin Código Embebido/

O sea que el Estado tiene que gastar menos en salarios públicos. Sí o sí. La cuestión es cómo lo va a hacer. Por ahora, Milei y varios gobernadores transforman ministerios en secretarías, quitan teléfonos y autos oficiales o bajan sueldos de ministros. Todo eso está bien, pero no mueve el amperímetro. Hay que ahorrar varios puntos del Producto Interno Bruto, no chauchas.

Los empleados del Estado y sus sindicatos –como ATE, Ctera y UPCN en la Nación, el SEP, la UEPC o el Suoem, provincias y municipios- tienen que decidir a quiénes van a defender.

En el Estado hay, por supuesto, muchísima gente que trabaja, trabaja bien y trabaja bien haciendo cosas valiosas que todos necesitamos: la maestra que está en el aula y enseña a sus alumnos; el policía que efectivamente previene un delito; el médico que está todas las horas que debe estar en el hospital sanando personas. Y muchos más.

Pero desde esos muchísimos estatales honestos, laburantes y útiles, empieza un degradé. Hay estatales que efectivamente trabajan, pero en cosas que nadie necesita. O que trabajan, pero de forma muy ineficiente, lo que hace que sus servicios sean carísimos o pésimos. 

Hay empleados que no trabajan porque nadie les exige nada. Hay empleados que no trabajan porque no se les canta. Hay empleados que cobran no para trabajar sino para militar por un político. Y al final de la cadena alimenticia está el “ñoqui full”: el que ni siquiera va a trabajar.

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Todo esto tiene que terminar. Los privados, que están cargando con el ajuste desde hace décadas, que pierden sus trabajos, que viven de changas, que se las rebuscan, que pierden sus salarios, no pueden seguir financiando a gente que no hace nada o que labura de peronista o radical; no tienen por qué seguir bancando “hobbies” o “vocaciones” que a nadie le importan ni pagar 10 pesos algo que debería costar un peso.

La pelota está en la cancha de los propios empleados estatales y de sus sindicatos, como ATE. ¿Van a depurarse ellos mismos? ¿Los buenos van a rajar a los malos o van a seguir haciendo la vista gorda?

Porque plata no hay. Si no se van los vagos, los incompetentes y los innecesarios, entonces el ajuste lo hará la inflación. En dos o tres meses de alta inflación sus sueldos perderán un 30 o 40% del poder de compra. 

Bastará con que le exijamos al Gobierno que deje de ajustarles los sueldos por inflación. Con eso se ahorrará lo que hay que ahorrar. Pero es la peor forma, porque los buenos pagarán por los malos. Y tendremos a las buenas maestras, policías y médicas tan malpagas como las malas. No le sirve a nadie. Excepto a los ñoquis, que seguirán zafando una vez más. 

ATE y los demás sindicatos tienen que decidir de qué lado están. Es más: sus afiliados, los buenos, tienen que ir a las asambleas y empezar a decir que no quieren seguir cargando con el desprestigio de los malos. Y nosotros no tenemos que dejarnos engañar cuando ATE haga una protesta: está defendiendo a los ñoquis.

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