Mario Jorge Lobo Zagallo.

La Previa

Zagallo, aquel viejo Lobo de mar

10/01/2026 | 12:10

Se cumplieron dos años de la partida del único protagonista del fútbol que suma cuatro mundiales. El repaso de su vida, la llegada de Ancelotti. ¿Argentina tuvo técnicos extranjeros? 

Redacción Cadena 3

Raúl Monti

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Zagallo, aquel viejo Lobo de mar

Un 5 de enero de 2024, a los 92 años, por falencias múltiples de órganos dejó este mundo la única persona que hasta aquí tiene el privilegio de ser tetracampeón del mundo: Mario Jorge Lobo Zagallo, quien lo consiguió como jugador en 1958 y 1962; como técnico en 1970 y como asistente en 1994.

Se convirtió en un emblema que dio suerte y éxito en los intentos de su país por ser campeón, participando de alguna u otra forma en cuatro de los cinco procesos de las selecciones que han llegado a ser campeonas del mundo.

Nacido el 9 de agosto de 1931, en Maceió, estado de Alagoas, se mudó con su familia a Rio de Janeiro. Tijuca fue el barrio elegido para la nueva residencia.

Su padre, Aroldo Cardoso Zagallo, quería que estudiara contabilidad para trabajar en la representación carioca de la fábrica de tejidos familiar, pero desde sus primeros partidos en el potrero, el benjamín de la familia se enamoró del fútbol y quiso ser jugador profesional.

En el apellido completo, Lobo Zagallo, el Lobo viene del apellido materno, como es costumbre en Brasil. Su madre se llamaba Maria Antonieta Lobo Zagallo y el hijo heredó los dos apellidos -el Lobo materno y el Zagallo paterno-. Así que el “Lobo” no es un apodo, sino parte de su apellido.

En 1947 inició su carrera en el fútbol, jugando en el equipo infantil del América, como entreala izquierdo. Actuando en esa posición, disputó los torneos juveniles de 1948 y 1949, cuando salió subcampeón.

Pero en una entrevista del documental “Zagallo 90 años” producido por FIFA, contó que su sueño era la selección y que para eso debía modificar su puesto porque de “10” no tenía chances pero de “11” sí.

En 1950, Zagallo aprobó en un test en el Flamengo, donde permaneció ocho años. Ese mismo año vio como Brasil perdía el título de campeón ante Uruguay, en el famoso “Maracanazo”.Pero con un detalle: lo vio uniformado, como miembro de la Policía del Ejército, donde hizo el servicio militar.

Un año después el entonces entrenador de la selección olímpica, Newton Cardoso le dijo que no firmara contrato porque se aproximaban los Juegos Olímpicos de Helsinki pero el “Viejo Lobo” firmó en Flamengo para no ir.

Como jugador, Zagallo era flaco y tenía una preparación física extraordinaria. Cuando su equipo tenía la pelota, actuaba como puntero neto; pero cuando perdían la pelota, ayudaba en la marca. Eso le valió el apodo de “hormiguita”, por la cantidad de trabajo que era capaz de hacer en la cancha.

En el Flamengo, Zagallo conquistó un tricampeonato carioca, en 1953-54-55. Fue llamado para participar del Mundial de 1958 en Suecia, jugando los seis partidos, marcando un gol en la final, ganada 5 a 2 ante los suecos. De vuelta a Brasil, se fue libre del Flamengo al Botafogo.

Junto a Niton Santos, Garrincha y Didi, Zagallo ganó un bicampeonato carioca, el de 1961-62, y fue llamado para su segundo mundial, el de 1962 en Chile.

Titular indiscutido, terminó ser fundamental por el estilo de juego de la Hormiguita, cuando la veteranía de Nilton Santos ya le causaba problemas en la marca. Brasil retornó con el título, mucho gracias al trabajo de Zagallo.

En 1965 se retiró en Botafogo. Y empezaban a surgir nuevos jugadores en el equipo, como Jairzinho y Gérson y él logró actuar con las dos generaciones. Ya como técnico del equipo de primera, conquistó el campeonato carioca y la Copa Guanabara en 1967 y 1968, año en que también conquistó el Brasileirao.

Gracias a su actuación como técnico, cuando Joao Saldanha fue dimitido como entrenador de la selección brasileña, faltando 100 días para el mundial de México, su nombre fue indicado para asumir la función. En 1970, logró armonizar en el mismo equipo a cinco jugadores que tenían funciones similares en sus clubes: Jairzinho, Gérson, Tostao, Pelé y Rivellino, Con una campaña perfecta, ganando todos sus partidos -incluso el 4-1 a Italia en la final-, Brasil volvió a ganar el título. Y eso le valió a Zagallo seguir en su segundo mundial, el de Alemania ‘74. “La hormiguita” daba lugar al “Viejo Lobo”, tres veces campeón mundial, dos como jugador y una como técnico.

En 1972 Brasil fue campeón de un torneo organizado en el país con grandes equipos de todo el mundo. Ya sin Pelé, que se había retirado de la selección en 1971, el equipo brasileño logró el título, ganando 1 a 0 a Portugal en el Maracanã, con gol de Jairzinho. Todo parecía bien para el mundial. Pero en los dos años que pasaron, hubo algunas bajas, varios jugadores no pudieron actuar en 1974 y Holanda cerró el primer paso de Zagallo por la selección.

El Viejo Lobo logró una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988, con una derrota por 2 a 1 ante Unión Soviética. En ese equipo había jugadores que serían campeones a futuro:Taffarel, Bebeto y Romario.

En 1994, Zagallo y la selección volvieron a encontrarse en un mundial, el de Estados Unidos. Carlos Alberto Parreira, que había trabajado con Zagallo en Kuwait, fue al mundial como entrenador, y lo llevó a Zagallo como coordinador. Allí llegó el cuarto título del Lobo, un récord inigualado.

Después vino la participación en los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996. Con un equipo lleno de estrellas -Ronaldo, Roberto Carlos, Bebeto y Rivaldo-, Zagallo no logró la entonces inédita medalla de oro para el fútbol brasileño.

En 1997, nuevamente como DT de la selección, ganó la Copa América en Bolivia, venciendo a los anfitriones por 3 a 1 en la final. Después de ese partido, pronunció ante las cameras de televisión una frase que quedó famosa: “¡Ustedes van a tener que tragarme!”, refiriéndose a periodistas de San Pablo que tramaban para reemplazarlo con Vanderlei Luxemburgo.

En 1998 estuvo en su anteúltimo mundial, en Francia, logrando llevar el equipo brasileño a la final, perdiendo 3 a 0 con Francia, momento marcado por la convulsión que sufrió Ronaldo antes del partido final.

El 2001 vio su retiro definitivo de las canchas como DT, logrando el tricampeonato carioca con el Flamengo. Tenía 70 años. Pero le restaba aliento para un último pasaje a un mundial, nuevamente como coordinador de Parreira en Alemania 2006, quedando el equipo en la quinta posición.

En su victoriosa carrera, el Viejo Lobo es el técnico que más comandó a su selección. Fueron 17 títulos entre jugador, entrenador y coordinador técnico.

Hay un montón de preguntas para hacerse. Por ejemplo, si Zagallo fue, es y será todo un emblema del fútbol brasileño, que en la selección tiene una tradición muy arraigada… ¿cómo es que Brasil termina teniendo un seleccionador extranjero como el italiano Carlo Ancelotti?

Si bien la historia marca que hubo tres casos anteriores, fueron en épocas tempranas y partidos puntuales como el uruguayo Ramón Platero en un partido de la Copa América 1925; el portugués Joreca en dos amistosos en 1944 y el argentino Filpo Núñez en un cotejo de 1965, marcando la última vez antes de Ancelotti.

Casos aislados porque la Confederación Brasileña siempre prefirió técnicos locales, lo que hace que la llegada del italiano sea un evento histórico.

Muy similar a nuestra Argentina, en donde hay que buscar en tiempos inmemoriales, desde las eras primitivas cuando la Selección no representaba a los mejores jugadores de un país. Como en Brasil, hubo tres no argentinos en el banco: el español José Lago Milán entre 1927 y 1928; y los italianos Filippo Pacuzzi en el Mundial de 1934 y Renato Cesarini en 1967.

Pero Argentina ha consolidado una gran identidad en el puesto, al punto de exportar tanto que la referencia nos lleva a la última eliminatoria, en donde siete selecciones de las diez de Conmebol empezaron con técnicos gauchos. Y si ampliamos el abanico, encontramos que, en la última Libertadores, el 53% de los equipos tuvo entrenadores nuestros, sí 17 de 32. Y la Sudamericana no le fue en zaga: 14 clubes de 32 tuvieron entrenadores argentinos, el 43%.

Levantas una piedra y hay un argentino. ¿Pero por qué? Porque son intelectuales. Unos más que otros, unos más pragmáticos que otros, unos más filósofos que otros.Los brasileños como Zagallo no suelen dirigir afuera por cuestiones culturales, idiomáticas y económicas.

El “Viejo Lobo” tuvo una reconocida relación con el número 13. Él la explicaba así: “No se trata de una cábala. Pasa que mi esposa es devota de San Antonio, cuya fecha santa es el 13 de junio”. Y supo utilizar esa relación con humor, con frases como “Brasil campeón tiene 13 letras” para seguirla con “y Argentina vice también”. Bueno, “Zagallo eterno” también…

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