Allegados a Paco Cabasés repasaron su vida (Por Gabriel Rodríguez. Foto: El Gráfico)

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La leyenda de "Paco"

03/05/2020 | 15:10 | El 5 de mayo se cumple el primer aniversario del fallecimiento del más emblemático hincha de Talleres, Francisco Cabasés. Una historia de 102 años. Lo recuerdan familiares y protagonistas del fútbol.

Gabriel Rodríguez

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Allegados a Paco Cabasés repasaron su vida (Por Gabriel Rodríguez. Foto: El Gráfico)

Francisco Cabasés vivió hasta los 102 años y 76 de su vida los dedicó a Talleres. Cada vez que cumplía años, nosotros los periodistas teníamos muchas preguntas para él, pero dos esenciales: ¿cuál era la receta de la longevidad? Y ¿cómo se llevaba la vejez? La primera respuesta se refería a las amistades, a llevar una vida sin sobresaltos y a esas ganas mismas de vivir. La segunda respuesta tenía una frase de su mamá: “hombre viejo, dos veces niño”.

El 5 de mayo de 2019, se convirtió en leyenda, una centenaria leyenda cuando su corazón dijo basta tras enfrentar una fuerte neumonía.

“Siempre fue un apasionado del club y de su familia. Emoción hacía sentir cuando lo escuchabas hablar de Talleres. No podías evitar que se te llenaran los ojos de lágrimas y se te erizara la piel”, expresó su hija a Cadena 3.

Por su parte, Francisco, su nieto, aportó: “Con la mente sana y su cuerpo sano llegó hasta donde llegó. Me preguntó por Talleres cuando estaba en la clínica y lo fui a ver una de las últimas veces”.

Emoción hacía sentir cuando lo escuchabas hablar de Talleres

La “Rana” Valencia habla de ‘Paquito’, sobre quien subrayó que no necesitó apellido.

“Para mí hablar de Paquito es hablar de Talleres, de las tribunas, el vestuario, el barcito el campo de juego. Lo veo ahí en la Boutique. Son de esas personas que no necesitan apellido”, remarcó

Cabasés tenía el cargo honorífico de intendente de la Boutique, el estadio al que le prestó su nombre y en un club donde cumplió funciones incluso después de los 90 años.

Roberto Marcos Saportiti lo conoció a fines de los ’70 y lo recuerda: “Fue una persona extraordinaria. El trato conmigo fue como un hermano mayor”.

Paco fue un ser tan especial que nació el 24 de junio de 1916, sí un 24 de junio, el mismo día que Leo Messi, que Riquelme, que Ernesto Sábato, que Fangio, el mismo día en que Caniggia debe haber convertido uno de los goles más gritados por el futbolero argentino: ante Brasil en el Mundial de Italia 90.

Julián Maidana infla el pecho al recordar que Paco eligió al campeón de la Copa Conmebol como el mejor equipo que vio. Mientras que Néstor Bonillo, el preparador físico de ese equipo del Flaco Gareca, lo rememora desde arriba del tractor. “Venía todos los días y trabajaba con un tractor para tener el campo en muy buenas condiciones. Tenía ganas de trabajar como el primer día”, apuntó.

Tenía casi la misma edad que Talleres, fue el socio número 1 y se convirtió en un querido personaje que lo llevó a ser designado en 2008 por el intendente Daniel Giacomino como “Ciudadano Ilustre” de Córdoba, la ciudad que lo cobijó siempre a una cuadra y media del estadio de barrio Jardín con un hogar condecorado con los colores de la “T” y fotos de todas las épocas aunque solía decir que “su casa” era Talleres.

Carlos Julio Bustos sostuvo que estuvo en las buenas y en las malas: “Quienes tuvimos la suerte de conocerlo sabemos que siempre estuvo entregado al club. En los mejores momentos y en los más difíciles. Seguro desde algún lugar está pendiente de lo que pasa con ‘El Matador’ con una sonrisa”.

Vio pasar más de 50 presidentes; solía decir que no elegía a ninguno pero entendió en Amadeo Nuccetelli al hombre que hizo mundial a la institución.

Andrés Fassi, actual presidente, dijo que Paco fue referencia y dejó la mística como legado.

“Es uno de los hinchas que referencian a nuestra institución, le dan a la gente el sentido de pertenencia por estos colores. Es una historia de amor, generosidad, sueños. Talleres era y es su casa”, destacó.

Talleres era y es su casa

Uno podría imaginar que dejó este mundo con los saldos a favor y en contra pero destacó dos cosas por hacer: a los 99 años declaró que aún estaba en deuda con la concreción del monumento al hincha, él quería hacer una estatua al hincha para homenajearlo y que quería conocer al Papa Francisco.

Para Diego Garay, Paco fue, es y será el emblema de Talleres; y además el padre de todos. Lo describió como alguien que te sacaba una sonrisa y que siempre tenía historias.

Se enorgullecía por ejemplo de haber sido radical; de haber sido parte, con Talleres, del primer equipo de fútbol en cruzar Los Andes en 1923; de haber traído a Atilio Willington; de ser el que generó el debut de Daniel Willington. Representó al albiazul la noche del 25 de marzo de 2005 cuando entregó en nombre de su club una plaqueta a Belgrano en el Gigante de Alberdi por el centenario; era tan hincha que en abril de 2012 al ver que el equipo perdía ante Santamarina de Tandil y que la popular insultaba a los jugadores, salió de su palco y fue hasta la pista de atletismo para pedirles de frente a los hinchas que alentaran. Se dejó la barba como cábala hasta el ascenso en 2016; y momentos antes del primer superclásico amistoso con ambos en Primera División, saludó así “al glorioso Belgrano y al divino Talleres”.

Antonio Fauro, histórico directivo, habló de los 32 años junto a Paco. Afirmó que siempre estaba dando consejos y queriendo a Talleres.

Si alguien quiere saber y entender lo que es vivir por ese club y para ese club, hay que explicarle la historia de este santafesino descendiente de padres catalanes que tuvieron 11 hijos. Para entenderlo mejor, una autobiografía titulada “Lo que yo viví en Talleres” resume de cuerpo entero a Paco. Su propia historia, de por qué y cómo es que se enamoró de los colores azul y blanco guarda relación con cuestiones de la astronomía y no tiene desperdicio.

Héctor Arzubialde señaló que Paco tenía contados a ese momento la cantidad de técnicos que había visto en el club.

Para propios y extraños fue una persona íntegra, de valores y con un carisma tal que le valió ser querido por todos.

“Extraños” como el “Luifa” Artime, uno de los máximos referentes del clásico rival, quien recuerda con nostalgia el 5 de agosto de 2007 cuando Paco, en representación de Talleres, se llegó al Gigante para homenajearlo en su partido despedida. Ese día, Luifa, la Mona Jiménez y Paco se llevaron la ovación de las 10 mil almas presentes.

Siempre respetó al clásico rival

Al respecto, Artime destacó: “Fue un hincha genuino. Por más que tenga otro color de camiseta enalteció el nombre hincha. Le guardo el mayor de los respetos y cariños. No me voy a olvidar más cuando estuvo presente en mi despedida en Alberdi. Siempre respetó al clásico rival”.

Propios como un tal Matías Bustos, un hincha de la “T” que se tatuó a Paco en la espalda, porque hasta eso tuvo: sin haber sido jugador, técnico o presidente… fue ídolo.

Propios como Daniel Alberto Willington, su otro hijo: “Tuve la suerte de haber estado esa vida con él. Le dijo a mi padre que me hiciera jugar en Talleres”.

Francisco Cabasés. Paco. Parte de la historia de Talleres se dejó de escribir el 5 de mayo del año pasado pero su legado es cada uno de los que visten el azul y blanco.

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