"El Pato" Pastoriza, un líder entrañable y positivo (Por Jorge Parodi)

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"El Pato" Pastoriza, un líder entrañable y positivo

23/05/2021 | 14:14 |

José Omar Pastoriza habría cumplido 79 años este domingo. Se distinguió por su notable personalidad, y en Independiente vivió grandes días como futbolista y entrenador. Nuestro homenaje. 

Jorge Parodi

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"El Pato" Pastoriza, un líder entrañable y positivo (Por Jorge Parodi)

Si algo distinguió a José Omar Pastoriza en el fútbol y en la vida, en el vestuario y en la cancha, como técnico y como jugador, fue su notable personalidad.

Al "Pato" se lo  puede calificar como un auténtico líder positivo y entrañable. Fue el patrón, el caudillo, el  jefe o la cabeza de grupo. Pastoriza fue un tipo franco, sincero, afectuoso, pero de pocas pulgas.

Como jugador era un volante que se destacaba por su ductilidad para aparecer en posiciones ofensivas y su gran pegada, que lo convirtió en temido ejecutor de los tiros libres.

Si algo distinguió a José Omar Pastoriza en el fútbol y en la vida, fue su notable personalidad. 

Fue un líder natural en todos los clubes que jugó, en Colón, Racing y fundamentalmente en Independiente.

Era un pibe, jugaba en Colón de Santa Fe y ya tenía vocación para el mando. Tanto, que a sus 18 años se sometían jugadores de mayor edad y trayectoria sin osar ni siquiera discutir sus proposiciones.

En Racing jugó entre 1964 y 1965. A principios de 1966, acuciado por problemas económicos, el club se vio obligado a transferirlo, en uno de los pases más resonantes de la temporada, se fue hacia el rival de siempre, Independiente.

Fue un líder natural en todos los clubes que jugó. 

Allí también, por la inevitable gravitación de su personalidad, los demás fueron depositando en él su confianza, reconociendo que es quien debe tener la voz cantante en la cancha y fuera de ella.

Porque no fue un caudillo para estar en la cómoda sino todo lo contrario. Porque no creaba problemas en el grupo siguiendo la maquiavélica norma de “dividir para reinar”, sino porque unía al grupo. No es el jefe de la camarilla disgregadora, es el jefe de un clan sin divisiones ni intrigas.

En Independiente, Pastoriza vivió sus mejores días como futbolista. Jugó, entre 1966 y 1972, 184 partidos, anotó 32 goles y fue campeón del Nacional de 1967, del Metropolitano de 1970, del de 1971 y de la Copa Libertadores de 1972.

Fue parte de equipos inolvidables junto a Santoro, Pavoni, Raymondo Yazalde, Tarabini, Pancho Sá y Miguel Ángel López, entre otros.

No fue un caudillo para estar en la cómoda, sino todo lo contrario.

Paralelamente, llegó a ser secretario general de Futbolistas Argentinos Agremiados y fue el líder del movimiento sindical que logró en 1971, huelga mediante, un avance fundamental para la sanción del primer convenio colectivo de trabajo.

Un año después, seguramente castigado por su tarea gremial, Independiente decidió venderlo al Mónaco, donde permaneció durante tres temporadas, para retirarse en 1976.

José Omar Pastoriza como entrenador también siguió la misma línea. Julio Grondona, entonces Presidente de Independiente, lo contrató y dirigió en cinco etapas distintas al club.

Sacó campeón a Independiente en  los torneos Nacionales de 1977 y 1978 con un equipo que tenía fútbol y personalidad.

Fue aquella formación la que se consagró frente a Talleres en la final del 25 de enero de 1978 en La Boutique.

Los jugadores querían retirarse del campo, por la actuación del juez Roberto Barreiro, que convalidó un gol de Bocanelli con una mano evidente,  cobró un penal dudoso a favor de Talleres y expulsó simultáneamente a Enzo Trossero, Rubén Galván y Omar Larrosa.

Con tres hombres  menos, Pastoriza convenció a su jugadores para quedarse en la cancha, metió dos cambios ofensivos y logró el empate 2 a 2 con un gol histórico de Ricardo Bochini, en el día en que el Bocha cumplía 23 años.

Pastoriza regresó a Independiente, a quien volvió a sacar campeón en 1983, de nuevo con Ricardo Bochini como lugarteniente en la cancha.

Aquel Independiente redondeó una de las eras más brillantes de la historia roja, al ganar en Japón la Copa Intercontinental en 1984 frente al Liverpool, en Tokio.

Luego dirigió a Boca, donde tomó una decisión drástica. Dejó de lado al ídolo de la 12, el ya veterano (tenía 44 años) y lesionado Hugo Orlando Gatti, quien debió retirarse del futbol. Allí le dio la oportunidad a un joven y promisorio Carlos Fernando Navarro Montoya.

El 11 de septiembre de 1988 Boca arrancó un nuevo torneo jugando en La Bombonera frente al Club Deportivo Armenio. Promediando el primer tiempo, el Loco Gatti salió a cortar un pase largo hacia el delantero Silvano Maciel, pero erró el cálculo y la jugada terminó en el único gol del partido. 

El entrenador José Omar Pastoriza le quitó la titularidad en beneficio del recién llegado Carlos Fernando Navarro Montoya y Gatti no volvió a pisar oficialmente una cancha de fútbol. La decisión levantó una gran polémica.

A Talleres lo dirigió en cuatro ocasiones distintas y es muy recordada la campaña en el Metropolitano del '80, donde el equipo albiazul terminó tercero.

También trabajo en Colombia, Brasil, España (Atlético de Madrid), Bolivia y las selecciones de El Salvador y Venezuela, en donde Pastoriza marcó un antes y un después.

En otros tiempos, jugar ante Venezuela significaba un trámite. Con el Pato, la Vinotinto dejó de ser "la cenicienta" del futbol Sudamericano.

Pastoriza introdujo la técnica, la disciplina, la estrategia y formó a un buen grupo de técnicos.

Uno de los golpes más duros que recibió en su vida “El Pato” Pastoriza fue, sin dudas, la trágica muerte de su pequeña nieta de casi dos años, quien cayó accidentalmente en una pileta y se ahogó. Desde aquel entonces nada fue igual para él.

Omar Pastoriza murió de un ataque cardíaco, en Buenos Aires, el 2 de agosto de 2004.

El Pato fue un tipo con personalidad y códigos. Famoso por los asados con su planteles para fomentar la unidad entre los jugadores.

El Pato siempre fue al frente. Fue el Caudillo de la denominada “Familia de Independiente” que  ganó todo.

Fue el que puso el pecho a las injusticias de AFA, cuando  Javier Castrilli perjudicó a Talleres en un partido ante River en el viejo Chateau Carreras y que fue el principio del descenso del año 1993.

Fue el que le dijo NO a la pretensión de Bochini de retirar el equipo en la final ante Talleres y con 8 hombres puso dos jugadores ofensivos para lograr el milagro Rojo en la Boutique.

Fue el que lideró la movida de Agremiados para que los futbolistas tuvieran su convenio colectivo de trabajo.

Fue “el Padre de la Patria futbolera en Venezuela", donde lo idolatran. Fue un futbolista y un DT que marcó una época.

José Omar Pastoriza fue un caudillo, un patrón, un entrañable líder positivo.

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