Dos médicos cordobeses atienden a pacientes en la Antártida

La Mesa de Café

Dos médicos cordobeses atienden a pacientes en la Antártida

16/07/2020 | 12:34 | Giuliana Ortiz Rojas y su marido se instalaron en la Base Esperanza y se encargan de cuidar a las 13 familias que viven allí. "Río Ceballos es más frío que acá", contó en Mesa de Café.

Audios

Aunque parezca mentira, y aún con temperaturas máximas que apenas rozan los 4 grados bajo cero, la Antártida es lo más parecido al paraíso en este momento: no hay ningún caso de coronavirus, las clases continúan con normalidad y las familias se reúnen semanalmente para ponerse al día.

Giuliana Ortiz Rojas es oriunda de Villa El Libertador, Córdoba, y esta es la segunda vez que viaja a la Base Esperanza para atender el centro sanitario. Lo hizo con su esposo, Hugo David Crisnejo, quien también es médico.

“Hay 13 casas en las que viven familias y una casa principal a donde vive personal que viene sin familia. Los niños en particular no se enferman. Lo único que hemos tenido fueron algunos síntomas apenas llegaron producto del viaje y el cambio de temperatura, pero durante el año, los niños son sanos", comentó Ortiz Rojas en Mesa de Café.

Este es el único punto del planeta a donde las clases nunca se suspendieron. Los niños acuden a la escuela a la mañana -de lunes a viernes- y tienen talleres por la tarde.

No hay Covid-19, ni ningún virus ni bacteria. Lo que tenemos acá es que la ropa que usamos esta preparada para las temperaturas bajas.

"Si juegan o hacen actividades con trineos, no lo sienten porque la ropa está preparada para eso y el sistema de calefacción también está preparado. Nosotros con mi esposo decíamos que Río Ceballos es mas frío que acá", comentó.

A esto se suma que las casas están fabricadas con fibra de vidrio por fuera y madera por dentro.

Si bien no tienen que atender pacientes con afecciones respiratorias, las patologías más frecuentes son las que tienen que ver con caídas por el congelamiento de los suelos.

Lo más frecuente, por la geografía del lugar, son las caídas, los traumatismos, las lesiones, y las tendinitis. Más que nada como consecuencia de los accidentes en el trabajo.

"Durante el período de verano, cuando la gente hace más uso de las manos, también se golpean. Previo a venir acá, todos nos hacemos un chequeo exhaustivo. Nadie debería venir con patología y, de tenerla, debe traer la medicación para el año entero", explicó.

Ante una emergencia, el paciente siempre es evacuado de la base y llevado a algún hospital de alta complejidad. Sin embargo, en caso de no poder salir por cuestiones climáticas, cuentan con un quirófano.

Nosotros dependemos de las condiciones climáticas. Si bien es una base que tiene posibilidad de evacuación, siempre depende de eso.

"Llegado al caso, tenemos un quirófano mínimo y la posibilidad de comunicación por telemedicina con el Hospital Militar Cental. Llegado al caso que no se pueda evacuar, se debiera abordar acá", detalló.

Si bien la pandemia no afecta a la población de la base, sí tuvieron que implementar algunas medidas como la firma de una declaración jurada para todo aquel que arribe al lugar.

"Está a cargo del piloto del avión o del comandante del buque. En la misma, se establece que todo el personal que llega está sano. Una vez que se comprueba que la persona no tiene síntomas, se establece una medida de seguridad para que no haya contacto con el personal de la base", explicó.

En lo cotidiano, tanto Giuliana como su marido, retiran sus almuerzos y cenas en el comedor de la base y la comparten con el resto.

"Los domingos cocinamos porque estamos en casa y aprovechamos para juntarnos con otras familias. Con mi familia de Córdoba, nos comunicamos por videollamada todos los días", indicó.

Si bien esta es la segunda vez que visitan la base, ya están pensando en la tercera aunque les gustaría hacerlo cuando tengan hijos.

Entrevista de Miguel Clariá.