La Mesa de Café
23/09/2026 | 11:40
Redacción Cadena 3
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Córdoba tendrá un laboratorio pionero para reconstruir la historia de sus poblaciones originarias
Córdoba tendrá el primer laboratorio del país con una sala limpia dedicada exclusivamente a estudios paleogenómicos. La instalación será posible gracias a un financiamiento que la Fundación Wellcome otorgó a un proyecto encabezado por Rodrigo Nores, investigador del Conicet en el Instituto de Antropología de Córdoba (IDACOR, CONICET/UNC) y docente de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
La iniciativa cordobesa fue elegida junto con otras 11 propuestas de todo el mundo. El equipo también está integrado por Darío Ramírez, Nicolás Pastor y Mariana Fabra. La primera etapa de un financiamiento previsto para dos años comenzará en enero de 2027 y se espera que el laboratorio entre en funcionamiento durante el segundo semestre de ese año.
En diálogo con La Mesa de Café, Nores, doctor en Ciencias Químicas y biólogo, explicó que la paleogenómica permite recuperar ADN de dientes o huesos encontrados en sitios arqueológicos para estudiar a quienes habitaron la región antes de la conquista. Según indicó, hay presencia humana en las sierras cordobesas desde hace al menos 13.000 años. Esa antigüedad corresponde a la ocupación del territorio y no a la edad de todas las muestras que analizará el proyecto.
La nueva infraestructura permitirá procesar y resguardar en Córdoba muestras patrimoniales para estudios de ADN antiguo, con tecnología y estándares internacionales. Hasta ahora, buena parte de ese trabajo sobre hallazgos arqueológicos de la región depende de colaboraciones con laboratorios del exterior, porque Argentina no dispone de la infraestructura especializada necesaria. El proyecto cuenta con el apoyo institucional de la Agencia Córdoba Cultura.
La investigación inicial trabajará con más de 70 fragmentos óseos y piezas dentales de aproximadamente 50 ancestros, procedentes de más de 30 sitios arqueológicos del territorio de la actual provincia de Córdoba. La agenda se elaborará junto al Consejo de Comunidades de Pueblos Indígenas de la Provincia de Córdoba, que representa a más de 20 comunidades, y prevé la supervisión ética de los pueblos Comechingón, Sanavirón y Ranquel.
Nores señaló que el equipo ya identificó características genéticas propias del centro del país en una persona que vivió en la zona de Jesús María hace 8.500 años. De acuerdo con el investigador, ese linaje se transmitió entre generaciones y algunas de sus características también están presentes en la población actual. El hallazgo permite estudiar una continuidad biológica de más de ocho milenios, aunque todavía hace falta conocer mejor el linaje antiguo para precisar sus vínculos con las personas que viven hoy en la región.
"Nosotros no trabajamos tanto con población actual, pero sí con los restos arqueológicos", aclaró en la entrevista. Por eso, la primera tarea del nuevo laboratorio será profundizar el estudio del ADN antiguo; las posibles comparaciones con muestras genómicas actuales vendrán después. Nores agregó que, según estudios realizados en distintas provincias, se estima que más del 70% de la población tiene ancestros de pueblos originarios. Esa cifra se refiere a personas con ascendencia indígena, no a la proporción de ADN indígena de cada individuo.
Durante la entrevista, Nores también se refirió a cómo se conformaron las poblaciones actuales. Explicó que la conquista provocó una fuerte reducción de las poblaciones originarias por las matanzas, las epidemias y el trabajo forzado, pero que no significó su extinción. A la continuidad de esas poblaciones se sumaron procesos de mestizaje: describió un aporte europeo más frecuente por línea paterna y uno indígena más frecuente por línea materna, además de la ascendencia africana vinculada con la trata de personas esclavizadas.
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"Entendemos que los cuerpos que estudiamos tienen un valor simbólico e identitario muy importante, y sentarnos a dialogar con las comunidades indígenas nos permite integrar esa perspectiva de respeto en nuestro trabajo", explicó Nores. Según el investigador, el equipo busca escuchar las inquietudes de las comunidades, acordar los pasos de la investigación y compartir sus resultados, en continuidad con el vínculo construido en trabajos anteriores.
Uno de los objetivos es reconstruir la historia de las poblaciones originarias de la región mediante el análisis de migraciones, parentescos biológicos y continuidades a lo largo del tiempo. Para ello, los especialistas también considerarán variables como el sexo biológico y el estatus social de los individuos estudiados.
La otra línea se centrará en la salud en el pasado: el equipo intentará reconstruir genomas antiguos de virus y bacterias causantes de enfermedades. Esos datos permitirán estudiar la relación entre la salud humana y el ambiente, así como explorar posibles vínculos entre los agentes infecciosos y el paso de grupos cazadores-recolectores a sociedades agrícolas tempranas. "Buscamos comprender de manera integral nuestra compleja historia poblacional y las dinámicas de salud y enfermedad en el pasado", señaló Nores.
Los resultados genómicos se pondrán en diálogo con conocimientos ancestrales, arqueológicos y etnográficos para elaborar una interpretación compartida. La investigación también abordará cuestiones de interés para las comunidades, como las historias biológicas de antepasados específicos y la evidencia sobre la continuidad de las poblaciones desde tiempos ancestrales.
El equipo reúne especialistas en bioantropología, arqueología, genética y paleogenómica del Conicet formados en universidades nacionales. Además del linaje genético de 8.500 años, sus trabajos permitieron detectar las primeras evidencias prehispánicas de lepra en América y aportar datos sobre el origen y la expansión de la sífilis en el continente y el mundo.
Esos avances requirieron colaboraciones internacionales para procesar muestras y secuenciar genomas. Con el nuevo laboratorio, el equipo aspira a realizar íntegramente en Argentina las distintas etapas de la investigación paleogenómica y a definir su agenda junto con las comunidades involucradas. El estudio inicial continuará, entre otras líneas, las investigaciones sobre el linaje genético indígena del centro del país.
Nores calculó que montar el laboratorio podría llevar alrededor de un año, en una estimación que calificó de optimista por la complejidad de la instalación. Recién cuando esté funcionando podrán comenzar los análisis previstos allí, por lo que todavía no hay una fecha para conocer los resultados del estudio inicial.
"Contar con un laboratorio propio nos permitirá transitar de un modelo dependiente de datos generados en el exterior, a menudo influenciado por prioridades de investigación internacionales, hacia un marco transdisciplinario y centrado en la comunidad", sostuvo Nores. A mediano plazo, la intención es que la sala limpia funcione como referencia para equipos arqueológicos de Argentina y Sudamérica que necesiten procesar muestras de manera conjunta y local, sin recurrir a laboratorios de Europa o Norteamérica.
Además del IDACOR, participan en el proyecto el Centro Científico Tecnológico Conicet Córdoba, la UNC, el Consejo de Comunidades de Pueblos Indígenas de la Provincia de Córdoba y la Dirección de Patrimonio Cultural de la Agencia Córdoba Cultura del Gobierno provincial.
Entrevista de Miguel Clariá.
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