La Argentina Posible
08/04/2026 | 14:59
Redacción Cadena 3
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Dejó de ser docente para seguir una pasión: manejar una biblioteca rodante
Todo empezó con una certeza simple pero poderosa: los libros pueden cambiar vidas. Laura Visciglio lo vio durante años en el aula, mientras ejercía como docente. Allí descubrió que, más allá de las palabras impresas, había algo más profundo en juego: el vínculo, el encuentro, el gesto de compartir una historia.
Esa convicción se transformó en proyecto. Y el proyecto, en vida.
Así nació “Doña Galinda”, una biblioteca rodante que desde 2015 recorre rutas argentinas a bordo de una Volkswagen Kombi 1981 convertida en hogar, refugio y espacio cultural. Lo que comenzó como una idea fue creciendo con esfuerzo, “paso a paso”, como ella misma define: primero los libros, después la combi —que compró en cuotas sin siquiera saber manejar— y finalmente el coraje para salir a la ruta.
“Los libros te hacen viajar aunque no te muevas, y el viaje también te trae historias”, resume Laura, que encontró en esa combinación el corazón de su propuesta.
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/Fin Código Embebido/Durante años sostuvo el proyecto los fines de semana, hasta que en 2022 tomó una decisión radical: renunció a su trabajo, dejó su departamento y se lanzó a recorrer el país a tiempo completo. Desde entonces, la combi es su casa y el camino, su rutina.
Por dentro, Doña Galinda es tan simple como mágica: estantes de madera repletos de libros, una cama, una pequeña cocina y un clima cálido que invita a quedarse. De día, Laura maneja y hace paradas en escuelas rurales, plazas o centros culturales. De noche, duerme rodeada de historias.
Pero el verdadero motor no es la combi: es la curiosidad.
“Más que viajera, me considero nómade. Me interesa habitar los lugares, conocer a las personas, escuchar sus historias”, explica. Esa forma de viajar, lenta y abierta a lo inesperado, la llevó a recorrer más de diez provincias, muchas veces guiada por encuentros fortuitos o invitaciones espontáneas.
El impacto de su proyecto se ve especialmente en las infancias. En cada parada, chicos y chicas se acercan a escuchar cuentos, a descubrir libros, a quedarse un rato más. Pero también los adultos se detienen, curiosos, sorprendidos por una propuesta que rompe con la rutina.
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Para Laura, la clave no está solo en los libros, sino en cómo se comparten. “La lectura es un gesto amoroso. Tiene que ver con la voz, la mirada, el cuerpo. Es un momento que deja huella”, sostiene.
En ese sentido, Doña Galinda no es solo una biblioteca: es una pausa en medio del ritmo cotidiano, un espacio de encuentro en el espacio público, una invitación a volver a lo esencial.
A diez años de haber arrancado, el proyecto sigue creciendo, impulsado por la misma energía inicial: la pasión por leer, viajar y conectar con otros.
“Somos historias”, dice Laura. Y en cada kilómetro recorrido, en cada libro abierto, en cada niño que escucha, esa idea se vuelve tangible.
Porque a veces, cambiar el mundo no requiere grandes estructuras, sino una combi, algunos libros… y la decisión de empezar.
Entrevista de Fernando Genesir.
¿Cuál es el tema principal del artículo? La historia de Laura Visciglio y su proyecto Doña Galinda, una biblioteca rodante que busca fomentar la lectura y el encuentro en comunidades argentinas.
¿Quién es la protagonista? Laura Visciglio, docente que decidió recorrer Argentina con una biblioteca rodante.
¿Cuándo comenzó el proyecto? En 2015, cuando Laura transformó una Volkswagen Kombi en una biblioteca rodante.
¿Dónde se desarrolla la iniciativa? En diferentes rutas y localidades de Argentina, haciendo paradas en escuelas, plazas y centros culturales.
¿Por qué es relevante el proyecto? Promueve la lectura y el encuentro entre personas, especialmente con niños y niñas, creando un espacio cultural en la comunidad.
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