Aventura en altamar
22/05/2026 | 20:11
Redacción Cadena 3
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Una pareja de cordobeses regresó de un apasionante viaje por el mundo en velero
Paula y Carlos, es un placer recibirlos. Han regresado de un viaje de 20 meses que incluyó Buenos Aires, el Caribe, Europa y el retorno vía Brasil. ¿Cómo resumen esta travesía de 22.000 millas?
Carlos: Fue un viaje de 20 meses en el que recorrimos una distancia equivalente al 95% de la vuelta al mundo. Fue fundamental la preparación del barco, que nos tomó aproximadamente un año adicional antes de zarpar.
Paula: Fue un proceso de cambio profundo. Tuvimos que organizar nuestras vidas profesionales, yo como arquitecta y Carlos como abogado, para hacer esta pausa y lanzarnos a la aventura.
Ustedes son cordobeses. ¿Se conocieron navegando o la náutica surgió después?
Carlos: No. Cuando la conocí, le dije que la iba a llevar a navegar por el mundo, aunque en ese momento no me creyó.
Paula: Al principio, me parecía una exageración, pero de a poco me fui metiendo en la náutica navegando en el lago San Roque, hasta que un día acepté el desafío de zarpar.
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Cuéntennos sobre su barco, "La Linda". ¿Es un velero estándar?
Carlos: "La Linda" es un barco de 43 pies muy particular, construido específicamente para navegación oceánica. Pesa 17 toneladas, casi el doble que un barco estándar, lo que le otorga una gran robustez para enfrentar el mar.
Una duda común para quienes no navegamos: ¿cómo se organizan con la comida en travesías tan largas?
Paula: Salimos con una base de productos secos y no perecederos desde Argentina. En cada puerto nos abastecíamos de frutas, verduras y carne envasada al vacío que guardábamos en el freezer. Nos alimentamos igual que en una casa.
Carlos: Lo que nunca nos faltó, siempre que el clima lo permitía, fue el carbón y la carne para hacer un asado en medio del mar.
Respecto al clima, ¿cuál es la condición ideal para navegar y qué hacen cuando el viento se vuelve extremo?
Carlos: La meteorología es lo más importante; siempre buscamos la "ventana justa". Lo óptimo son vientos de 30 km/h, que permiten desplegar todas las velas sin generar un oleaje excesivo.
Paula: En navegaciones largas a veces enfrentamos vientos de hasta 80 km/h. En esos casos, le quitamos superficie de vela al barco o usamos velas de tormenta para reducir la velocidad y ganar seguridad.
Noté en sus redes sociales que el viaje también tuvo un componente científico. ¿De qué se trataba?
Paula: Colaboramos con la Asociación Ambiente Europea en el proyecto "Seaslabs". Cada 12 horas recolectábamos muestras de agua para medir salinidad, pH, temperatura y otros datos que luego cargábamos en una base científica global.
¿Cómo es la convivencia y la rutina diaria en un espacio tan confinado durante meses?
Paula: El barco puede ser como una licuadora; no siempre se duerme bien y las tareas básicas se vuelven desafíos. Lo fundamental es el diálogo y respetar los espacios del otro, comunicando siempre cómo se siente uno.
Carlos: Hacemos guardias nocturnas, chequeando cada 20 minutos que no haya otros barcos o peligros, apoyándonos en el radar y el sistema satelital.
¿Se siente mucha soledad en altamar o hay comunidad con otros navegantes?
Paula: Hay una "tribu navegante" muy solidaria. Aunque el mar es inmenso, te encontrás con mucha gente y terminás formando una familia con otros barcos en las bahías.
Carlos: Todos manejamos el mismo "idioma náutico". Es común que los vecinos se acerquen en sus botes auxiliares para darte la bienvenida al "barrio" o invitarte a un trekking por la isla donde anclaste.
¿Qué es lo que más se valora después de pasar tantos días en el océano?
Paula: Aprendés a valorar las cosas simples de la diaria que uno da por sentadas: una cama seca o tener agua y energía. La humedad y la sal penetran todo, así que sentir una sábana limpia y seca es una sensación increíble.
Carlos: El cielo nocturno también es impactante. Sin luna, se ve la Vía Láctea con una nitidez absoluta y, con luna, parece que tuvieras un reflector sobre el agua.
Ustedes empezaron navegando en el San Roque. ¿Es verdad que el lago te prepara mejor para el mar de lo que uno creería?
Carlos: Sí, porque, al estar rodeado de montañas, el viento en el lago cambia de dirección constantemente. Eso nos obliga a "leer el agua" y a adaptarnos a cambios que en el mar abierto son más estables.
¿Cuál es el próximo sueño para "La Linda"?
Paula: A mí me gustaría cruzar el Canal de Panamá e ir hacia el Mar de Cortés, entre México y Estados Unidos.
Carlos: Mi fantasía es ir hacia la Antártida. Es una navegación salvaje y desafiante, pero es un proyecto que me interesa mucho.
Para cerrar, ¿qué recomendación cultural nos dejan de su viaje?
Paula: Recomiendo el libro "El poder del ahora", de Eckhart Tolle, que ayuda a desacelerar y disfrutar el presente.
Carlos: La película "Expedición Atlantis", de Alfredo Barragán, y el libro "Navegación con mal clima", de Peter Bruce, que es una biblia para cualquier navegante.
Entrevista de Sergio Suppo.
¿Cuánto duró el viaje de Paula y Carlos? Fue un viaje de 20 meses.
¿Qué distancia recorrieron? Recorrimos una distancia equivalente al 95% de la vuelta al mundo, aproximadamente 22.000 millas.
¿Qué barco utilizaron? Usaron un barco llamado "La Linda", que es un velero de 43 pies construido para navegación oceánica.
¿Con quién colaboraron durante su viaje? Colaboraron con la Asociación Ambiente Europea en el proyecto "Seaslabs".
¿Cuál es el próximo sueño de Paula y Carlos? Paula quiere cruzar el Canal de Panamá y Carlos desea navegar hacia la Antártida.
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