La Argentina, Hoy
02/04/2026 | 19:47
Redacción Cadena 3
En un nuevo aniversario del 2 de abril, dos protagonistas de la guerra de Malvinas reconstruyeron en primera persona episodios que quedaron grabados en la historia argentina. Se trata del ex piloto naval Owen Crippa, quien desafió en soledad a la flota británica en el estrecho de San Carlos, y de Ramón Antonio Barrionuevo, sobreviviente del hundimiento del crucero ARA General Belgrano, quien decidió permanecer junto a su comandante en medio del desastre.
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En este 2 de abril queremos revivir dos historias de Malvinas. Teniente Owen Crippa, usted salió el 21 de mayo de 1982 en una misión de reconocimiento y se encontró con algo inesperado. ¿Qué ocurrió?
Sabíamos que nos íbamos a encontrar con buques en la bahía de San Carlos. La orden era no atacarlos, sino atacar helicópteros y lanchones, pero entendí que el riesgo era el mismo, así que decidí atacar un buque. Salí solo porque el otro avión tuvo un inconveniente, aunque su piloto quería acompañarme.
¿Estaba previsto entrar en combate en esa misión?
Sí, pero no atacar buques. Yo pedí cambiar cohetes por bombas para hacerlo y me lo negaron. De todos modos, consideré que era más efectivo atacar un buque y tomé esa decisión.
¿Cómo fue el momento en que se encontró con la flota británica en el estrecho de San Carlos?
Sabía que habría buques, pero no en esa cantidad. Ataqué con cañones de 30 milímetros y cohetes. Luego, para escapar, me metí entre los buques para que, si disparaban, corrieran el riesgo de impactarse entre ellos. Al salir, me tiraron con misiles, cañones y ametralladoras.
Además del ataque, usted logró aportar información clave. ¿Cómo fue eso?
Cuando salí, entendí que debía cumplir con la misión de reconocimiento. Desde un cerro dibujé el contorno de la bahía y la ubicación de 12 buques. Eso permitió al comando argentino dimensionar la magnitud de la operación enemiga.
¿Cuánto duró toda la operación?
No más de media hora. Fue muy rápido, volando a unos 600 kilómetros por hora.
Ramón Barrionuevo, usted estaba a bordo del crucero General Belgrano el 2 de mayo de 1982. ¿Cuál era su función en ese momento?
Yo estaba a cargo del puesto de control de artillería número 2. Junto a otros compañeros, calculábamos los datos para que los disparos de los cañones llegaran al objetivo, algo que hoy haría una computadora.
Cuando el buque fue torpedeado y se ordenó evacuar, usted tomó una decisión distinta. ¿Qué ocurrió?
Yo tenía que destruir información sensible. Cuando subí a cubierta me encontré con el comandante Bonzo, que intentaba cortar una soga. Lo alerté porque podía caerle una balsa encima. Él me preguntó qué hacía ahí y, al explicarle, me pidió que lo ayudara.
Usted decidió quedarse con el comandante en lugar de evacuar...
Sí. Me quedé colaborando con él. Bajamos a varios hombres a una balsa improvisando sogas con sábanas. Luego fuimos a la proa y en ese momento nos tomaron la foto en la que se nos ve cuando el barco se estaba hundiendo.
¿Pensó que el comandante quería quedarse hasta el final?
Sí, en un principio pensé que quería inmolarse con el barco. Por eso lo animé a evacuar. Finalmente, él me ordenó abandonar el buque.
¿Cómo fue el momento final, cuando abandonaron el crucero?
Yo me tiré primero al agua, por el lado opuesto al impacto. Él bajó por una soga. Luego subimos a balsas distintas.
¿Qué recuerda de ese momento mientras el Belgrano se hundía?
Lo más impactante fue ver a la tripulación cantando el himno nacional y gritando “Viva el Belgrano” y “Viva el comandante”. Es algo muy difícil de describir.
Owen, años después recuperó el avión con el que combatió. ¿Qué significa eso hoy?
El avión está en Sunchales. Lo recuperamos después de muchos años y ahora queremos hacer un museo. La idea es educar a las futuras generaciones para defender al país desde el conocimiento y no con armas.
¿Existe la posibilidad de que ese avión vuelva a volar?
No, porque el costo es muy alto y el riesgo también. Lo vamos a restaurar y exhibir en un museo interactivo.
Ramón, ¿cómo fue su relación posterior con el comandante Bonzo y sus compañeros?
Nos reuníamos todos los años. Él era el referente del grupo. Hoy existe una asociación del crucero, aunque ya no participo tanto por la distancia. Siempre mantengo el orgullo por lo vivido.
Para cerrar, les pido una recomendación cultural. Owen, ¿qué sugiere?
Hay muchos libros escritos por veteranos. Prefiero no elegir uno en particular, pero recomiendo buscarlos porque cada historia tiene un gran valor.
Ramón, ¿qué libro recomendaría?
Recomiendo “1093 tripulantes del crucero ARA General Belgrano: testimonio y homenaje de su comandante”, escrito por el capitán Bonzo. Tiene testimonios directos de quienes vivimos el hundimiento del Belgrano.
Entrevista de Sergio Suppo.
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