Andy Damstag le devolvió el casco a un soldado argentino

La Mesa de Café

El intercambio de un casco y un gesto de paz en Malvinas

09/10/2019 | 09:46 | El entrerriano Héctor Pereyra fue cabo enfermero en la Guerra. En la batalla de Monte Harriet cayó prisionero, un marine le prestó su casco en el bombardeo. Ahora, 37 años después, recuperará el suyo.

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El intercambio de un casco y un gesto de paz en Malvinas (Por Miguel Clariá)

Héctor Pereyra fue cabo enfermero durante la guerra de Malvinas y en la batalla de Monte Harriet cayó gravemente herido y fue tomado prisionero por los ingleses.

En esa situación es despojado de su casco y queda al cuidado del marine inglés Andy Damstag quien casi cuatro décadas después lo contactó para devolverle este elemento tan valioso.

“Hola, Héctor, mi nombre es Andy cuando era un joven Royal Marine, te conocí a ti y a tu amigo durante la batalla del Monte Harriet en las Malvinas, si recuerdas, intercambiamos cascos (porque quería un recuerdo de nuestra reunión) cuando vinieron a despegar a la montaña, me devolviste el casco, ahora me gustaría devolverte el casco. Un amigo mío dice que son valiosos para los coleccionistas, pero te lo presté hace treinta y siete años. Así que ahora quiero que lo recuperes”, le escribió Damstag a Pereyra.

En diálogo con Cadena 3 el argentino contó que "es una historia muy rica" que al mismo tiempo le trae "mucha tristeza y dolor y a pesar de los años sigue muy latente en nosotros".

"Yo cierro los ojos y me acuerdo segundo a segundo lo vivido", aseguró y relató: "Cuando cae la granada en la posición caen dos heridos el cabo Carlos López y yo que estábamos en la misma trinchera, y me saca arrastrando tratando de protegerme detrás de unas piedras hasta que nos toman presos. El combate sigue, vemos pasar a los ingleses y a las compañías hasta que se dan cuenta de que estamos vivos y que uno estaba más herido que otro".

"Nos revisan para prevenirse de algo que los podía lastimar, nos despojan, nos abren la campera, nos sacan la pistola, el casco y todos los elementos que le podían causar un daño a ellos y quedamos desprotegidos y el casco quedó a mi alrededor. En eso continúa la avanzada de los ingleses y dejan a dos custodios con estos prisioneros fuera de combate", agregó.

Al ser tomado como prisionero, a Pereyra le curan las heridas, le cortan la hemorragia que tenía en ese momento y lo dejan con dos custodios, uno de los cuales era Andy.

"Andy con señas, y protegiéndonos del bombardeo en la zona, nos hablábamos. Me hacía contar con los dedos la edad que yo tenía y cuando le digo '18' me decía que era un 'baby'. Me puedo acordar hasta la charla que tuvimos", comentó.

"En ese momento éramos espectadores del combate y hablamos de fútbol. Él me decía 'bravo Ardiles, Tottenham'", planteó.

Pero en medio de esa escena, Pereyra quedó desprotegido. "Había comenzado a nevar y el bombardeo llegaba al campo de batalla y él (Andy) al ver que no tengo nada, me arrastra un poco más y pone en una gran roca y al verme sin casco se saca el suyo de la mochila y me lo pone", rememoró.

Andy con el casco de Héctor

En esa batalla hubo 7 marines muertos y 33 heridos ingleses. En tanto que los argentinos fueron 18 muertos, 50 heridos y 300 prisioneros entre los que estaban Pereyra.

Sin embargo, el argentino destacó la protección, atención y cuidado que recibió por parte de los ingleses que en ese momento eran enemigos y tras la evacuación de la isla pudo regresar con su familia.

El 18 de octubre Héctor Pereyra se reencontrará con su casco luego de que Andy Damstag lo llevara a la Embajada Argentina en Londres y se despidiera del objeto con un beso, gesto que sorprendió al embajador Carlos Sersale y al personal presente.

"El no bajó del cerro porque tuvo que seguir combatiendo y por eso yo le devuelvo el casco a él cuando nos bajan al regimiento. Me bajan en una camilla de circunstancia para que me sigan curando y yo ahí nunca más pensé, ni me acordé de la cara de este soldado inglés, solamente de que cuando me van a bajar le doy el casco y él me da la mano y me dice 'Ok' y cada uno siguió con su vida", finalizo Pereyra.

"Todo se remueve, es un acto que después de una guerra en la paz pueden haber estos actos", reflexionó.

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