Jardín en Casa
01/02/2026 | 11:34
Redacción Cadena 3
Grimoldi
Si tenés perro o gato, seguro alguna vez escuchaste decir que las plantas son tóxicas. Y sí, es cierto: hay plantas que pueden ser peligrosas para nuestras mascotas. Pero la toxicidad no es algo blanco o negro, no todas las situaciones son iguales ni todas las plantas generan el mismo daño.
En la naturaleza, casi todas las plantas tienen algún nivel de toxina. Es su forma de defensa para que los animales no se las coman. Ahora bien, que una planta sea tóxica no significa automáticamente que vaya a matar a tu mascota. Todo depende de tres factores clave.
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El primero es la cantidad que el animal ingiere. No es lo mismo que un perro o un gato muerda una hoja por curiosidad a que se coma una planta entera. El segundo factor es qué parte de la planta tiene la toxicidad: hay especies donde el problema está en las flores, otras en las hojas y otras en las raíces. Y el tercer punto, fundamental, es el tamaño del animal. Un gato de cuatro kilos no reacciona igual que un perro de treinta o treinta y cinco.
Por eso, una hoja que para un perro puede generar apenas babear o una diarrea fuerte, en un gato puede ser directamente letal.
Entre las plantas más peligrosas que solemos tener en casas y jardines, los lirios (lilium) ocupan el primer lugar. En esta familia todo es tóxico: el polen, las hojas y las flores. Son extremadamente peligrosos para los gatos, incluso en cantidades mínimas. Si tenés lilium, lo ideal es no convivir con gatos, porque además son plantas que invitan al juego.
Otra planta muy conocida es la difenbachia, típica de interior, de hojas grandes y manchadas. Es tóxica también para las personas y puede provocar parálisis en la zona donde fue consumida: boca, lengua o distintos órganos. Los filodendros tienen una toxicidad similar, especialmente en hojas y tallos.
También hay que tener mucho cuidado con la cica revoluta, una planta que parece una palmera, de crecimiento lento y con un fruto anaranjado en el centro. Ese fruto suele llamar la atención de perros y gatos, y su toxicidad es altísima.
La adelfa o laurel de flor es otra especie extremadamente peligrosa. Para que te des una idea, siete hojas pueden matar a una persona. En animales, con tres o cuatro hojas ingeridas ya puede ser letal.
Incluso plantas muy comunes como el potus, que muchos tenemos en interiores, son tóxicas y requieren ciertos cuidados.
Entonces, ¿cómo convivimos con plantas y mascotas? La clave está en la ubicación y la observación. Colocar las plantas peligrosas en lugares altos, fuera del alcance, sobre todo cuando los animales son cachorros y tienden a morder o jugar con todo. Una planta colgante puede ser muy tentadora para un gato.
También es importante observar a nuestras mascotas. Si notamos vómitos, malestar o vemos una planta mordida, no hay que dejar pasar el tiempo. Si encontrás restos de hojas y el animal presenta síntomas, la indicación es clara: veterinario de inmediato.
Con el tiempo, cuando dejan de ser cachorros, muchos animales ya no se interesan por las plantas. Mientras tanto, es mejor prevenir, ofrecerles juguetes adecuados y permitir que el verde en casa siga siendo un disfrute, no un riesgo.
Con información y algunos cuidados simples, es totalmente posible convivir con plantas y mascotas de manera segura.
¿Qué plantas son peligrosas para perros y gatos? Las más peligrosas incluyen los lirios (lilium), difenbachia, cica revoluta y adelfa.
¿Quién escribió el artículo? El artículo fue escrito por Guillermo Grimoldi.
¿Cuándo se debe llevar a la mascota al veterinario? Si se notan vómitos, malestar o restos de hojas mordidas, se debe acudir al veterinario de inmediato.
¿Dónde deben colocarse las plantas peligrosas? Las plantas peligrosas deben colocarse en lugares altos, fuera del alcance de los animales.
¿Por qué algunas plantas son tóxicas? Las plantas son tóxicas como forma de defensa para evitar que los animales se las coman.
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