Mercado laboral
14/08/2026 | 09:34
Redacción Cadena 3 Rosario
En el mercado laboral argentino empieza a reflejarse con mayor claridad un cambio en la matriz productiva, con sectores que ganan protagonismo y otros que atraviesan mayores dificultades. Así lo planteó Juan Pablo Lara, director de Randstad para Argentina y Uruguay, durante IDEA Rosario 2026, donde analizó el nuevo mapa del empleo, las actividades con mayor dinamismo y las transformaciones en las prioridades de los trabajadores.
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“Hay un cambio en la matriz productiva del país. Está habiendo un cambio en las reglas de juego y es un proceso que todavía está abierto”, definió Lara. Según explicó, el fenómeno no comenzó este año sino que ya podía advertirse durante 2025. “Vemos sectores más favorecidos o ganadores y otros sectores, otros mercados verticales, a los que les está costando más”, señaló.
La particularidad, advirtió, es que varios de los sectores que aparecen como ganadores no tienen una demanda intensiva de trabajadores. “Los sectores pujantes y los ganadores de este modelo tampoco son de los más consumidores de mano de obra intensiva”, sostuvo. Entre ellos ubicó a “oil and gas, minería y, obviamente, el agro”. En la vereda opuesta mencionó al “consumo masivo, alimentos y textil” entre las actividades que enfrentan mayores dificultades.
Pese a ese escenario desigual, desde Randstad empiezan a observar algunos indicios de recuperación. “Vemos un reacomodamiento y también una leve tendencia positiva, muy tibia si se quiere decir, pero levemente en sentido positivo”, afirmó Lara. Esa recuperación, sin embargo, tampoco aparece distribuida de manera uniforme en el territorio argentino.
“A nivel geográfico, claramente el sur del país, con todo lo que es oil and gas, está creciendo fuerte y ya viene del año pasado también”, explicó. A eso sumó el movimiento del norte y Cuyo y destacó particularmente lo que ocurre en Santa Fe: “Hablando de nuestra región, la realidad es que el sector agroindustrial, todo el cordón, está teniendo un buen año”. En cambio, identificó mayores dificultades en zonas industriales: “De los más afectados, un poco el cordón de Buenos Aires, también algo de Córdoba, donde hay mucha manufactura”. También señaló el impacto sobre las pequeñas y medianas empresas y resumió que existe “una distribución no homogénea de este movimiento”.
Otro de los cambios profundos atraviesa las profesiones y habilidades demandadas por las empresas. La irrupción de la inteligencia artificial modificó particularmente el escenario tecnológico, aunque Lara aseguró que varias carreras tradicionales conservan una fuerte salida laboral. “En Argentina, los profesionales de ingeniería, administración de empresas, comunicaciones, finanzas y recursos humanos siguen teniendo muy buena demanda laboral”, indicó.
A esa lista agregó nuevas especialidades vinculadas con la transformación digital. “Han cobrado importancia carreras que tienen que ver con la ciencia de los datos, estadística, todo lo que tenga que ver con marketing y las carreras digitales de comercialización”, explicó. Pero, paralelamente al avance tecnológico, aparece una necesidad mucho más tradicional: conseguir trabajadores capacitados en oficios. “Los oficios tradicionales, hay escasez”, remarcó Lara, quien señaló que numerosas escuelas técnicas volvieron a ganar estudiantes porque “realmente son necesarios los operarios calificados”.
También cambiaron las condiciones con las que una empresa puede atraer o retener talento. “Hay un crecimiento de los factores no monetarios por sobre el monetario”, explicó. Si hace 10, 15 o 20 años el salario dominaba prácticamente cualquier decisión de cambio laboral, hoy los profesionales incorporan otras variables. “El trabajador busca otras cosas, busca que con la propuesta laboral en cierto aspecto se sienta identificado, ve el propósito de la compañía, su vida personal y cómo equilibra el tiempo que le dedica a la compañía con la posibilidad de tener su realización personal”, detalló. La flexibilidad y el manejo del tiempo aparecen cada vez más arriba entre esas prioridades.
Eso no significa que el salario haya perdido importancia. “Lo económico, lo salarial, ya es higiénico, sigue siendo lo principal, pero hoy no define como en su momento lo económico definía un movimiento de una empresa hacia otra”, sintetizó Lara. Para las compañías, el desafío pasa entonces por construir propuestas laborales que combinen remuneración, propósito, flexibilidad y posibilidades de desarrollo personal.
Finalmente, el ejecutivo de Randstad consideró que también cambió el vínculo de largo plazo entre empleados y compañías. “Antes era un vínculo más para toda la vida; ahora están los proyectos personales, ganas de hacer otras cuestiones”, explicó, a lo que sumó la facilidad actual para conocer oportunidades a través de plataformas laborales. Sin embargo, descartó que saltar permanentemente de un empleo a otro sea necesariamente positivo: “Ni el extremo anterior, donde uno se quedaba para toda la vida, ni tampoco son buenos los trabajos con tan cortita duración. Como todo, un equilibrio siempre es lo que recomendamos y esperamos”.
Entrevista de Agustín Dadamio.
¿Qué cambio se refleja en el mercado laboral argentino? Se observa un cambio en la matriz productiva, con sectores que ganan protagonismo y otros que enfrentan dificultades.
¿Quién analizó el nuevo mapa del empleo? Juan Pablo Lara, director de Randstad para Argentina y Uruguay, durante IDEA Rosario 2026.
¿Cuándo comenzó a advertirse este fenómeno? El fenómeno se podía advertir desde 2025, antes de ser más evidente en el presente.
¿Dónde se identifican mayores dificultades en el mercado laboral? En zonas industriales como el cordón de Buenos Aires y parte de Córdoba.
¿Por qué han cambiado las condiciones laborales? Los trabajadores buscan factores no monetarios, como flexibilidad y propósito, además del salario.
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