Rodolfo Fischer: "El Lobo del gol"

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Rodolfo Fischer: "El Lobo del gol"

05/08/2023 | 16:14

Es un símbolo de San Lorenzo e integró equipos históricos del fútbol argentino. Se cumplen 55 años del histórico título de San Lorenzo en el Metropolitano 1968, cuyo equipo pasó a la historia como "Los Matadores".

Redacción Cadena 3

Jorge Parodi

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Rodolfo Fischer: "El Lobo del gol"

Rodolfo Fischer fue el Lobo del gol.

Romper redes era su feroz obsesión.

Sus colmillos siempre estaban bien afilados para lograr el objetivo mayor.

El “Lobo” Fischer es sinónimo de San Lorenzo.

El misionero es ídolo y bandera del “Ciclón”.

El “Lobo” eligió y encontró a su manada en San Lorenzo.

Vistiendo la camiseta de los “Viejos Gauchos” de Boedo, formó parte de dos equipos inolvidables que dejaron una huella imborrable en el fútbol argentino: “Los Matadores” del ‘68 fueron los primeros campeones invictos del fútbol argentino y el San Lorenzo del “Toto” Juan Carlos Lorenzo, primer bicampeón en una temporada, en 1972.

“Los Matadores” fueron un equipo de alto vuelo, el del ‘72 era solidez y eficacia.

El “Lobo” revindicó el buen nombre de este mamífero que tenía mala prensa desde la época del cuento infantil de Caperucita Roja.

El “Lobo” Fischer fue un goleador implacable, potente, frío y veloz, que tenía al gol entre ceja y ceja.

En el área fue un Lobo feroz y hambriento.

Además del gol, una jugada que lo distinguió fue la bicicleta.

Con naturalidad, cuando le llegaba la pelota, la pasaba por encima de la pierna izquierda y se la llevaba con la derecha, era el momento preciso en el que el Viejo Gasómetro explotaba.

Fue tan ídolo que hasta el querido Osvaldo Wehbe, reconocido hincha de “SanLoré”, cuando quería dejar algo en claro decía: “Te lo juro por el Lobo Fischer”.

Rodolfo José Fischer nació en Oberá, en la región central de Misiones, el 16 de julio de 1944.

El “Lobo” surgió en el Club Atlético Oberá, de su ciudad natal.

A los 16 años llegó a jugar 3 partidos por fin de semana entre la quinta, la reserva y la primera del Oberá.

Sus padres querían que estudiara odontología, por eso estuvo un año en Rosario, donde se las ingeniaba para jugar al fútbol en una liga independiente.

En Buenos Aires, un tío que practicaba atletismo en el club lo llevó a probarse a San Lorenzo, cuando el “Lobo” tenía 19 años.

Rodolfo Fischer llegó a San Lorenzo en octubre de 1963.

Debutó en primera división en el año 1965, jugando de once frente a Argentinos Juniors, en cancha de Atlanta.

El 19 de diciembre de 1965 le marcó dos goles a Huracán en el clásico que el “Ciclón” ganó en Boedo por 4 a 2.

En 1968 San Lorenzo formó uno de los mejores equipos de su historia conocido como “Los Matadores”.

Su técnico, el brasileño Tim, popularizó aquello de que los equipos son como las mantas cortas, cuando te tapás la cabeza te destapás los pies y viceversa.

San Lorenzo fue el campeón invicto del Metropolitano y Fischer su goleador.

La formación salía de memoria: Buticce, Villar, Albretch, Calics, Rosl; Rendo, Cocco, Telch; Pedro González, “Toti” Veglio y el “Lobo”.

“Batman” Buticce parecía imbatible, “El Tucu” Albretch era una garantía en el fondo, “El Oveja” Telch manejaba los tiempos, Victorio Cocco y Rendo, más el Bambino Veira y Miguel Tojo eran un lujo, Pedro González tiraba mil centros, el “Toti” Veglio era el asistidor y el “Lobo” Fischer era el sinónimo de gol.

En ese torneo el “Lobo” hizo 13 goles en 24 partidos y señaló aquel que le dio el título, en el tiempo suplementario de la final ante Estudiantes campeón de América y poco después Intercontinental.

En ese equipo, “Los Matadores”, conquistó 49 goles en 24 partidos.

Entre 1968 y 1972 siguió convirtiendo camionadas de goles.

Fue el goleador del Metro ‘68 y de Nacional ‘69.

En total fueron 141 con la camiseta azulgrana. Es el tercer goleador histórico de San Lorenzo, sólo superado por Sanfilippo (205) y Rinaldo Martino (142) y el trigésimo de todos los tiempos del fútbol argentino.

En 1972 llegó el inefable Juan Carlos Lorenzo para dirigir al “Ciclón”.

El “Toto” armó un equipo sólido y confiable que ganó el Metropolitano de principio a fin y se consagró campeón invicto en el Nacional, tras vencer en la final a River.

Irusta; Glaría o Villar, Rezza, Cacho Heredia y Rosl; Espósito, Telch y Cocco; Chazarreta, el “Ratón” Ayala y Fischer, más Garcia Amaijenda, el “Lele” Figueroa, Héctor Scotta y el “Nene” Sanfilippo, quien siguió convirtiendo hasta el final de su carrera.

Con muchos jugadores de las inferiores, el equipo del “Toto” Lorenzo era táctico, inteligente, trabajador y eficiente.

El bicampeón del ‘72 parecía un equipo armado por el gran escritor uruguayo Horacio Quiroga para sus “Cuentos la selva”

Tenía al “Mono” Irusta, la “Oveja” Telch, el “Sapo” Villar, el “Ratón” Ayala, el “León” Espósito y al “Lobo” Fischer. Un auténtico zoológico.

En la novena fecha del Metro ‘72, en abril de ese año, le convirtió tres goles en 30 minutos en el 4 a 0 del Ciclón sobre River.

El “Lobo” hizo 11 goles en el Metro y fue vendido al Botafogo de Río de Janeiro.

En el equipo Carioca es el máximo goleador extranjero, también jugó un año en el Vitoria de Bahía.

En la Selección Nacional, convirtió 12 goles en 35 partidos.

En 1972, le marcó 4 tantos al seleccionado de la Concacaf en un encuentro por la Copa Independencia que se disputó en Brasil.

Volvió a San Lorenzo en 1978, pero no pudo repetir sus éxitos.

En 1979 se fue al Once Caldas de Colombia, donde conquistó 11 goles y fue subcampeón.

En 1980 regresó a nuestro país, donde aportó su cuota goleadora para ascender con un buen equipo de Sarmiento de Junín.

El “Lobo” cerró su campaña jugando en Sportivo Belgrano de San Francisco en 1981, a los 37 años.

Se desligó del mundo del fútbol, tanto es así que ni siquiera hizo el curso para ser Director Técnico.

El hincha de San Lorenzo nunca lo condenó al olvido, todo lo contrario, cuando se cumplieron los 50 años de “los Matadores”, una estruendosa ovación reconoció al, ya canoso, pero siempre entrañable goleador misionero

En 2013, el municipio de Esteban Echeverría distinguió a Rodolfo José “Lobo” Fischer como vecino ilustre de la localidad de Monte Grande donde vivió desde 1966.

Sus amigos y familiares destacaban su permanente esfuerzo y trabajo para mejorar su técnica, lo que lo llevó a convertirse en un ejemplo para los más jóvenes.

Su hijo Guillermo es un destacado jugador de handball que integra la Selección Argentina “Los Gladiadores” y triunfa en España.

El “Lobo” falleció en octubre de 2020 a los 76 años.

En vida, decidieron que el estadio Municipal de Oberá, su ciudad natal, llevara su nombre.

“El hombre es un lobo para el hombre" es una frase utilizada por el filósofo inglés del siglo XVIII Thomas Hobbes en su obra “El Leviatán”, para referirse a que el estado natural del hombre lo lleva a una lucha continua contra su prójimo.

Fischer era el Lobo del fútbol que luchaba contra todos por su máximo objetivo: El gol.

El “Lobo” Fischer era eso, potencia y gol.

Su velocidad y fuerza lo hacían imparable por el sector centro-izquierdo del ataque.

Un Lobo feroz dentro del área, donde mostraba sus colmillos.

Un obsesionado por el gol.

Un ídolo e indiscutible para el hincha de San Lorenzo.

El que reivindicó el apodo de Lobo que tenía mala prensa desde la época del cuento de Caperucita.

El “Lobo” era la figurita más buscada en el álbum de San Lorenzo.

El “Lobo” Fischer eligió a San Lorenzo como su manada.

Rodolfo José Fischer fue el Lobo del gol.

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