Angus argentino en España
10/02/2026 | 18:30
Redacción Cadena 3
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Ricardo Cantarelli
No fue casualidad ni improvisación. En 2018, cuando todavía pocos hablaban de genética argentina desembarcando en Europa, Ricardo Cantarelli tomó una decisión estratégica: intentar exportar embriones Angus a España. Sabía que no sería fácil. La Unión Europea es sinónimo de normas cambiantes, controles sanitarios estrictos y una burocracia que desalienta a cualquiera.
Pero Cantarelli jugaba con ventaja. Abogado, especialista en derecho agrario y con experiencia familiar en Europa, conocía el terreno. “Cuando uno se queja de producir en Argentina, los invito a darse una vuelta por la comunidad europea”, resume, sin vueltas. Aun así, el desafío valía la pena.
De jurado en Salamanca a emprendedor ganadero
En 2019, dos viajes ganaderos fueron clave: contactos, búsqueda de clientes, una lectura "fina" del mercado y un hito simbólico: ser jurado en Salamanca, la gran exposición ganadera de España. Allí terminó de tomar forma el proyecto que, pese a la pandemia, arrancó en 2020 con la producción de embriones bajo protocolos sanitarios especialmente exigentes.
Las demoras logísticas y el cierre de bodegas postergaron los envíos, pero en 2021 llegó el primer termo a Europa. Luego, dos más. Los primeros nacimientos importantes se dieron en marzo de 2022. El camino recién empezaba.
Cuando Europa cerró la puerta, el proyecto dio un giro clave
El golpe llegó rápido: Bruselas anunció el cierre de la exportación de embriones desde Argentina. Sin razones técnicas de peso, apenas otro de los vaivenes regulatorios europeos. La experiencia jurídica de Cantarelli le permitió leer el escenario con realismo: probablemente no se reabriría.
Ahí apareció la jugada estratégica: crear una cabaña argentina en España, con un socio local. “Había que cuidar ese tesoro genético”, explica. El elegido fue un ingeniero agrónomo español, Ignacio Calvo Flores, un open mind, conocedor del trabajo con embriones, algo todavía poco común en ese país. Tener una pata en cada orilla fue decisivo.
Angus argentino: una vidriera que impacta en Europa
Los primeros toros nacidos en España fueron seleccionados y enviados a centros de inseminación. Desde allí, el negocio dio un salto: la comercialización intracomunitaria. Dentro de la Unión Europea, el movimiento de genética es mucho más simple. Papeles, sí, pero sin el laberinto internacional.
Hoy la genética Angus argentina de Cantarelli ya está presente en 14 países europeos, y acaba de sumar uno más: Suecia: la puerta de entrada a Escandinavia. Todo avanza “minuto a minuto”, como él mismo lo define.
Más allá de los volúmenes —unas 10.000 dosis anuales— el verdadero valor está en el efecto demostración. “Es una punta de lanza, un showroom”, señala. En República Checa, tres terneros argentinos bastaron para llamar la atención en un mundial Angus: biotipo distinto, más pastoril, claramente superior frente a orígenes de Canadá, EE.UU. o Australia.
Churrasco, identidad argentina y tecnología de punta
El proyecto también tiene identidad. Nombres bien argentinos, como "Churrasco", recorren exposiciones europeas y despiertan curiosidad. Pero detrás del folklore hay ciencia: DEPs, genómica y selección de alto nivel.
Cantarelli no duda: “Hoy tenemos la mejor genética Angus del mundo, incluso mejor que la de Estados Unidos”. Y no lo dice desde el orgullo vacío, sino desde la comparación directa en el terreno europeo.
Un boom Angus en una Europa ganadera en crisis
Paradójicamente, Europa —potencia económica y altamente subsidiada— atraviesa una profunda crisis ganadera. Modelos intensivos, dependencia del balanceado, falta de mano de obra y baja eficiencia productiva. En ese contexto, el Angus avanza, aunque más lento que en otras regiones por el peso del lobby de razas continentales como la Limousin o la Charolesa.
“El problema es la sobreprotección”, dispara Cantarelli. “Como a un hijo demasiado mimado”. Para él, el miedo europeo al Mercosur tiene más que ver con sus propias falencias que con una amenaza real.
Mercosur, apertura y una oportunidad histórica
Desde su doble mirada —productor argentino y emprendedor en Europa— Cantarelli es claro: la apertura de mercados, tanto con Estados Unidos como con la Unión Europea, es un empujón enorme para la ganadería argentina. Habrá tensiones, letras chicas y resistencias, pero el saldo es positivo.
“El intercambio es clave”, sostiene. “Nosotros podemos ayudar a que ellos sean más eficientes. Y ellos van a tener que dejar de demonizar al Mercosur y aprender”. Su mensaje es directo: menos miedo y más cooperación.
Genética que habla por sí sola
El emprendimiento de Cantarelli no mueve millones ni pretende hacerlo. Pero marca tendencia. Muestra lo que la ganadería argentina es capaz de ofrecer cuando combina genética, conocimiento y visión estratégica.
En cada ternero Angus nacido en suelo europeo hay algo más que un negocio: hay identidad, competitividad y una señal clara de que la ganadería argentina sigue marcando la cancha, incluso a miles de kilómetros de casa.
Federico Aguer
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