Un clásico de la crónica contemporánea
12/02/2026 | 12:48
Redacción Cadena 3
Buenos Aires, 12 de febrero (NA) – Más de 20 años después de su lanzamiento inicial, Los suicidas del fin del mundo vuelve a estar disponible en librerías, consolidándose como un clásico contemporáneo. Publicado por primera vez en septiembre de 2005, el trabajo de Leila Guerriero (Junín, 1967) se ha transformado en una pieza clave del periodismo narrativo argentino. La reciente recuperación del título por parte de Anagrama reactualiza una investigación que, lejos de perder relevancia, se conecta con un presente marcado por crisis económicas y tensiones sociales que evocan el origen de aquella tragedia.
El punto de partida fue una serie de muertes que impactó a Las Heras, en el norte de Santa Cruz. Entre 1997 y 1999 —con algunos casos que se extendieron hasta 2000— al menos doce jóvenes, y en total veintidós personas, se quitaron la vida en esa localidad petrolera, golpeada por el viento y el aislamiento. Sin listados oficiales ni estadísticas precisas, la única evidencia era un registro manuscrito del sepulturero y una comunidad sumida en la confusión.
Guerriero se trasladó en 2002 a ese lugar para tratar de entender lo sucedido. Caminó por calles de tierra y asfalto, tocó puertas y entrevistó a madres, hermanos, parejas, amigos, docentes, peluqueros y prostitutas. Durante meses, escuchó versiones contradictorias: rumores sobre sectas, supersticiones relacionadas con antiguos cementerios indígenas, hipótesis sobre contagio social. También recopiló el peso de un contexto económico que había transformado a la comunidad.
Las Heras había prosperado gracias al ferrocarril y la explotación petrolera estatal. Durante años, el yacimiento Los Perales convirtió a Santa Cruz en una de las principales cuencas del país. Sin embargo, el proceso de privatización de YPF iniciado en 1991, bajo el gobierno de Carlos Menem, resultó en despidos masivos y una reconfiguración severa del tejido social. De contar con alrededor de 50.000 empleados en todo el país, la empresa redujo su plantilla a unos 5.000. En 1995, la desocupación en la región alcanzó el 20% y miles de personas abandonaron el pueblo. La prometida prosperidad dio paso a la precariedad, el desempleo y la fragmentación social.
En este contexto, las muertes de jóvenes de aproximadamente 25 años adquirieron una dimensión colectiva. El libro no ofrece respuestas definitivas ni teorías concluyentes. "Los datos dicen pero nunca explican", escribe Guerriero. Su enfoque fue diferente: crear un relato coral donde las voces de los dolientes —"los solos, los rotos a pedazos"— trazan un mapa humano lleno de pérdida, silencio y la imposibilidad de entender.
Con un estilo sobrio y preciso, alejado del sensacionalismo, la autora transforma el paisaje en un personaje más. El viento constante, el polvo, la noche interminable y la sensación de intemperie actúan como telón de fondo y metáfora de una comunidad a la deriva. La crónica avanza como un descenso contenido, sin golpes de efecto, sustentada en la escucha atenta y en una ética del detalle que evita el juicio y la espectacularización.
El libro consolidó a Guerriero como una de las voces más importantes del género en lengua española. Con más de 25 años de trayectoria en medios como La Nación, Rolling Stone y Granta, y autora de obras como Plano americano, Zona de obras, Opus Gelber, La dificultad del fantasma y La llamada, la periodista encontró en Los suicidas del fin del mundo una forma que definiría su trabajo posterior: investigación rigurosa, estructura literaria y una perspectiva que prioriza la complejidad sobre la simplificación.
La nueva edición de Anagrama no solo recupera un texto fundamental, sino que también lo contextualiza en una actualidad que vuelve a desafiar a las economías regionales y a las comunidades dependientes de industrias extractivas. La Patagonia petrolera, escenario de conflictos laborales y ajustes cíclicos, resurge como un reflejo de un país que repite tensiones estructurales.
A dos décadas de su lanzamiento, Los suicidas del fin del mundo se mantiene como un recordatorio incómodo: detrás de las cifras y los titulares hay historias que no tienen explicaciones sencillas. La crónica de Guerriero no cierra el enigma de Las Heras, pero lo rescata del olvido y lo convierte en memoria escrita. Este gesto —escuchar, narrar, no simplificar— es lo que transformó aquella investigación en un hito del periodismo argentino contemporáneo.
¿Qué obra se reeditó recientemente?
La obra reeditada es Los suicidas del fin del mundo de Leila Guerriero.
¿Cuál es el tema central del libro?
El libro aborda una ola de suicidios en Las Heras, Santa Cruz, entre 1997 y 2000.
¿Qué impacto tuvo el contexto económico en la historia?
La privatización de YPF y el aumento del desempleo transformaron la comunidad y contribuyeron a la tragedia.
¿Cómo se caracteriza el estilo de escritura de Guerriero?
Su prosa es seca y precisa, evitando el sensacionalismo y buscando construir un relato coral.
¿Qué relevancia tiene la reedición hoy?
La reedición invita a reflexionar sobre las crisis actuales en economías regionales y comunidades dependientes de industrias extractivas.
[Fuente: Noticias Argentinas]
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