Camille Saint-Saëns estuvo en Córdoba a principios del siglo XX.
Programa del concierto, Los Principios, 4 de agosto de 1904

Genio francés

La noche que Córdoba escuchó a Camille Saint-Saëns

04/02/2026 | 15:40

Figura central de la vida musical europea, su presencia en 1904 convirtió un concierto en un acontecimiento cultural excepcional.

Redacción Cadena 3

En la primera semana de agosto de 1904, la ciudad de Córdoba recibió a una de las figuras más reconocidas de la música europea. Camille Saint-Saëns, compositor, pianista y director, se presentó en el Teatro Rivera Indarte -hoy Libertador San Martín- ante una sala colmada. Para la prensa local fue un acontecimiento que puso a prueba la relación de la ciudad con la alta cultura internacional.

Saint-Saëns tenía entonces 69 años y una reputación consolidada. Autor de obras que ya circulaban con familiaridad por los escenarios argentinos —Sansón y Dalila, La danza macabra, la Sinfonía con órgano—, había llegado al país en el marco de una gira sudamericana que incluyó Buenos Aires y Rosario. Córdoba, sin embargo, ocupaba un lugar especial: no era frecuente que un creador de ese rango se desviara del circuito habitual para presentarse en La Docta.

El contexto ampliaba el significado de la visita. En Roma, Pío X cumplía su primer año como papa. En Córdoba, el obispo Reginaldo Toro se encontraba gravemente enfermo; su estado era seguido con atención por la sociedad y los diarios, y su fallecimiento, ocurrido el 21 de agosto, tendría un fuerte impacto público. Toro había sido una figura central de la Iglesia local y un observador atento de la obra del cura José Gabriel Brochero, a quien años antes había intentado ofrecer un descanso institucional que el sacerdote rechazó para volver a las sierras. En el plano social se discutía el descanso dominical, que sería ley al año siguiente, mientras que en Asia la guerra ruso-japonesa comenzaba a alterar el equilibrio de poder global. En la Argentina, el presidente seguía siendo Julio Argentino Roca, en los últimos meses de su segunda presidencia.

La expectativa fue cuidadosamente construida por los diarios. Los Principios, el decano de la prensa cordobesa, calificó la visita como un "acontecimiento artístico" y subrayó su carácter excepcional: "la visita de artistas de la fama mundial de Saint-Saëns a Córdoba es un caso raro, muy raro", escribió el 4 de agosto. El mismo diario destacó que los precios de las localidades eran "los más altos que se han pagado en Córdoba", una señal clara de la jerarquía asignada al evento.

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La Voz del Interior, que llevaba apenas unos meses de vida, acompañó con un tono más enfático. El 5 de agosto habló de una expectativa "unánime" y de una velada destinada a quedar en la memoria, "una de aquellas que solo se presentan muy de tarde en tarde".

La noche del 5 de agosto, el Teatro Rivera Indarte se llenó por completo. Los Principios describió una sala vestida de gala, con iluminación profusa y una concurrencia que reunía a lo más visible de la sociedad cordobesa. La aparición del músico fue recibida con un aplauso inmediato. El redactor anónimo del diario, quien firmaba solo con las iniciales "N. M." se detuvo en su figura, señalando "su fisonomía grave de hombre maduro, pero suave y simpática", una presencia que predisponía favorablemente al público antes de la primera nota.

El programa incluyó obras de Beethoven, Chopin y del propio Saint-Saëns, interpretadas junto a los músicos que lo acompañaban en la gira, entre ellos el violonchelista Carlos Marchal y el violinista Ferruccio Cattelani. El momento de mayor fervor llegó con la sonata para violín y piano del compositor francés. Allí, según la crónica, "el público estalló en una ovación entusiasta", que se tradujo en aplausos prolongados y en un gesto cargado de simbolismo: el lanzamiento de flores con cintas de los colores francés y argentino.

Programa del concierto, en el diario 'Los Principios'.

Al día siguiente, la recepción crítica evitó la unanimidad. El periodista de Los Principios celebró el éxito del concierto, pero introdujo una observación que abrió un debate inesperado: "nos parece que el Saint-Saëns mecánico no alcanza al Saint-Saëns creador". La frase sugería una distancia entre la grandeza del compositor y la expresividad de su ejecución pianística.

La respuesta no tardó. Un tal K. Moyano López defendió al día siguiente en el mismo medio al intérprete con argumentos técnicos, destacando la claridad, la corrección rítmica y el respeto por la obra. Días después, el cronista original explicó su posición apelando al gusto personal y a una sensibilidad más inclinada hacia la expresión: "preferimos una caricia a un zarpazo". El intercambio, sostenido con cortesía y referencias, convirtió al concierto en una discusión pública sobre cómo escuchar música.

La Voz del Interior optó por una lectura más celebratoria. Presentó a Saint-Saëns como un artista total —músico, intelectual, viajero— y subrayó el orgullo de Córdoba por haber sido parte de su itinerario. Incluso, en una nota posterior, publicada el 25 de agosto, el diario añadió un episodio de resonancia política: el encuentro del compositor con Roca antes de su regreso a Europa.

Según la crónica, el presidente le expresó al músico su deseo de que escribiera un himno dedicado a la paz americana, y el músico aceptó la idea con condiciones solemnes sobre su futura ejecución: que la composición habría de efectuarse en el día del centenario de la Independencia argentina, que se aproximaba, permaneciendo inédita hasta entonces. Saint-Saëns agregó que él mismo vendría para dirigir su composición. Años más tarde, en 1919, Saint-Saëns compondría el Himno a la Paz, Op. 159, con texto de Jean-Louis Faure; establecer con certeza si se trata de aquel encargo de Roca, sigue siendo una tarea abierta para la investigación histórica.

Cuando la gira continuó y la ciudad volvió a su ritmo habitual, quedó el registro. Quedó también una polémica que reveló a Córdoba como algo más que una espectadora agradecida: una comunidad dispuesta a discutir, con cortesía y rigor, el sentido de lo que escuchaba. Para una ciudad distante de los grandes centros musicales, la visita de Saint-Saëns fue una confirmación silenciosa de pertenencia a una conversación cultural más amplia, sostenida por la música, la crítica y la memoria.

Por Marcos Calligaris

Agradecimientos: Hemeroteca de la Legislatura y Biblioteca Mayor de la UNC.

Lectura rápida

¿Qué acontecimiento tuvo lugar en Córdoba en agosto de 1904? La visita de Camille Saint-Saëns, un reconocido compositor europeo, al Teatro Rivera Indarte.

¿Quién fue el obispo de Córdoba durante este evento? El obispo Reginaldo Toro, quien se encontraba gravemente enfermo en ese momento.

¿Cuál fue la reacción de la prensa local ante la visita de Saint-Saëns? Los diarios destacaron la excepcionalidad del evento y la alta expectativa generada en la sociedad cordobesa.

¿Qué polémica surgió tras el concierto de Saint-Saëns? Un debate sobre la distancia entre la grandeza del compositor y la expresividad de su ejecución pianística.

¿Qué compromiso asumió Saint-Saëns con el presidente Roca? Escribir un himno dedicado a la paz americana, que se ejecutaría en el centenario de la Independencia argentina.

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