Historia
07/04/2026 | 08:44
Redacción Cadena 3
Cuando Thomas Falkner desembarcó en Buenos Aires a fines de 1730, venía como médico cirujano de un barco de la South Sea Company, la misma que traficaba esclavos desde Guinea hasta el Río de la Plata. Tenía 23 años, era calvinista convencido y había estudiado medicina en Londres con el célebre Ricardo Mead, profesor de anatomía en el Surgeon''s Hall y director del St. Thomas''s Hospital, una de las autoridades médicas más respetadas de su tiempo. Lo que nadie le había avisado era que iba a quedarse casi cuarenta años.
A poco de llegar, cayó gravemente enfermo. Un sacerdote jesuita, el padre Sebastián de San Martín, lo asistió, le dio medicamentos y, con el tiempo, le ganó el corazón. Falkner abjuró del calvinismo, se convirtió al catolicismo y en los primeros meses de 1732 ingresó a la Compañía de Jesús. Sus superiores lo mandaron a Córdoba.
El único médico de la ciudad
En el Colegio Máximo —el mismo conjunto de la Manzana Jesuítica que hoy es Patrimonio de la Humanidad— hizo el noviciado y estudió filosofía, lógica y teología. Hacia fines de 1738 se ordenó sacerdote. Pero lo que más lo ocupó durante décadas fue la medicina. En los documentos de la época figura siempre como "el hermano Tomás, el médico".
Sus superiores jesuitas le discutieron durante años si podía o no ejercer —los privilegios de la Compañía le vedaban las operaciones y cauterizaciones—, pero la demanda popular resolvió el debate por las suyas: ricos y pobres de Córdoba lo consultaban sin parar, y de lejos venían a verlo. La Compañía también sostenía en la ciudad una farmacia con mostrador y ventana a la calle para la venta de medicamentos, que Falkner atendía.
El padre Manuel Peramás, que lo conoció de cerca en Córdoba y compartió con él el destierro, dejó escrito que su habilidad médica era tan grande que al llegar a Cádiz en 1767, expulsado junto a sus compañeros jesuitas, "apenas tenía tiempo de oír a todos los que querían hablarle y prescribir las recetas respectivas."
El gobernador de la ciudad lo consideraba, como consigna Peramás, un segundo Galeno. El historiador Guillermo Furlong, autor del estudio más completo sobre su vida, recoge además el testimonio del jesuita santiagueño Gaspar Juárez, quien escribía en 1787 que Falkner decía poder curar toda clase de enfermedad "con las plantas medicinales de las sierras de Córdoba, sin necesitar otro remedio de las Farmacopeas europeas."
Cuando el decreto del conde de Aranda cayó sobre los jesuitas del imperio español, Falkner fue arrestado en la noche del 11 de julio de 1767 y embarcado rumbo al exilio. Tenía 59 años. El Cabildo de Córdoba entró en pánico. En el acta del 6 de septiembre quedó escrito el diagnóstico: la ciudad había quedado "sin médico que asista las continuas enfermedades que diariamente se experimentan por haber caminado el Padre Thomas D. Falcone —como castellanizaban su apellido quienes no digerían bien el original inglés— de dicha Compañía que asistía a los enfermos que en esta había". Un mes después, al recibir a su sucesor, el acta volvió a recordar que Falkner había sido "el único Médico" de Córdoba. La frase aparece en tres documentos del Cabildo de ese año. Tres veces.
No era que antes no hubiera habido médicos en la ciudad, pero el hermano Montenegro, farmacéutico jesuita que escribió a comienzos del siglo XVIII, anotó que en veinte años de residir en el país "sólo había visto un médico de verdad" y que todos los demás que curaban enfermos eran curanderos o brujos. Falkner era otra cosa.
El perro que se comió el sombrero
Hay un retrato de Falkner que no figura en ningún acta del Cabildo. Lo escribió Martín Dobrizhoffer, jesuita austríaco que había estudiado en la Universidad de Córdoba, compañero de misiones y de destierro, y autor de la ''Historia de los Abipones'' que la emperatriz María Teresa de Austria le pidió que pusiera por escrito. Dobrizhoffer describe a un hombre capaz de arrear vacas a caballo por la provincia de Buenos Aires para llevar carne a los misionados, de improvisar pan con resultados dudosos —un compañero se quejó por carta de que el bizcocho hecho con su ayuda salió todo agusanado— y de mandarle a pedir un sombrero nuevo porque el suyo había desaparecido. El sombrero se había impregnado tanto de grasa de carne de caballo —su alimento habitual en los viajes por la pampa— que los perros cimarrones lo devoraron mientras dormía al aire libre. "Estando yo en la ciudad de Buenos Aires me escribió una vez una carta pidiéndome que le enviase un sombrero, pues el suyo se lo comió un perro", cuenta Dobrizhoffer.
Ese era Falkner: un hombre de ciencia capaz de vivir como un nómade de las pampas.
El libro que movió a la Corona española
Tras el destierro pasó por Cádiz, Italia y finalmente volvió a su Inglaterra natal, donde se desempeñó como capellán en casas de la nobleza católica. En ese período ordenó sus recuerdos y los entregó a un escritor llamado William Combe para darles forma. El naturalista inglés Tomás Pennant, que lo conoció por entonces, lo describió como "un hombre de unos 70 años de edad, intelectual y corporalmente activo, brusco en sus maneras como quiera que nunca llegó a abandonar las que adquirió en los treinta y ocho años que vivió entre salvajes". El resultado de ese trabajo fue la Descripción de la Patagonia y de las partes adyacentes de la América Meridional, publicada por Falkner en Londres en 1774.
Fue un hito: la primera descripción sistemática —geográfica, etnográfica, de flora y fauna— de vastas regiones del actual territorio argentino. Tanto alarmó a la Corona española un pasaje sobre las ventajas estratégicas de la costa patagónica que Carlos III ordenó fundar, en 1779, el fuerte de Carmen de Patagones para prevenir cualquier tentativa de ocupación inglesa. Como escribió el general Mitre, Falkner "fue el primero que a mediados del siglo XVIII exploró el interior de la Patagonia, y el primero que la hizo conocer geográfica y etnológicamente."
Thomas Falkner murió el 30 de enero de 1784 en Plowden Hall, Shropshire, a los 77 años. Cincuenta y dos de su conversión al catolicismo. Casi cuatro décadas las había pasado en estas tierras, buena parte de ellas en Córdoba, donde era el único médico de la ciudad. Una calle del Barrio Mariano Fragueiro lleva su nombre. En la Patagonia, un lago y un cerro también. Y en la Universidad Católica de Córdoba existe un instituto dedicado a su memoria. Son, por ahora, lo más parecido a justicia que tiene esta historia.
Fuentes: Guillermo Furlong, De cirujano hereje a misionero jesuita. Tomás Falkner, S.J. (Buenos Aires, 1920); Thomas Falkner, A Description of Patagonia (Hereford, 1774), en su traducción castellana de Samuel Lafone Quevedo (La Plata, 1911); Martín Dobrizhoffer, Historia de Abiponibus (Viena, 1784); Actas del Cabildo de Córdoba, tomo 33, año 1767 (Archivo Municipal de Córdoba); Instituto Thomas Falkner S.J., Universidad Católica de Córdoba.
Por Marcos Calligaris
¿Quién fue Thomas Falkner?
Un médico cirujano que llegó a Buenos Aires en 1730 y se convirtió en un destacado jesuita y médico en Córdoba.
¿Qué hizo Falkner en Córdoba?
Ejerció como el único médico de la ciudad, atendiendo a ricos y pobres, y mantuvo una farmacia.
¿Cuándo fue arrestado Falkner?
El 11 de julio de 1767, fue arrestado y exiliado tras el decreto del conde de Aranda.
¿Qué publicó Falkner en 1774?
Publicó la ''Descripción de la Patagonia y de las partes adyacentes de la América Meridional'', la primera descripción sistemática de la región.
¿Por qué es importante Falkner?
Fue pionero en la exploración y descripción de la Patagonia, influyendo en decisiones estratégicas de la Corona española.
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