Cuadro de situación
16/10/2026 | 07:18
Redacción Cadena 3 Rosario
Sergio Berensztein
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Milei respira otro aire en Washington y viaja ahora a España
Hay algo interesante en el contraste que experimenta Javier Milei cada vez que viaja a Estados Unidos: el presidente parece respirar otro aire, encontrar un reconocimiento que no siempre consigue en la Argentina y recuperar el entusiasmo frente a interlocutores que ven en su proyecto una oportunidad. En Washington, durante su visita número 19 o 20 desde que llegó a la Casa Rosada, Milei recibió el premio Campeón Global de la Libre Empresa y volvió a defender su objetivo de convertir al país en una de las economías más libres del mundo. Ahora se prepara para viajar a España, donde combinará reuniones políticas con encuentros con referentes de la derecha europea.
Cuando escucho al Presidente agradecer a los empresarios estadounidenses que ya invierten en la Argentina y a quienes todavía están evaluando hacerlo, encuentro una parte importante de su estrategia: mostrar que el país volvió a estar en el radar internacional. Milei se siente cómodo en esos ámbitos, donde su discurso sobre la libertad económica y el capitalismo de libre empresa encuentra interlocutores receptivos. El problema aparece cuando confundimos ese reconocimiento con una transformación económica ya consolidada.
En Madrid, el Presidente buscará profundizar sus vínculos con dirigentes como Isabel Díaz Ayuso y referentes de Vox, en un contexto de fuerte disputa política en España. Milei no oculta su voluntad de intervenir en debates ideológicos que exceden las fronteras argentinas. Esa estrategia le permite consolidar una identidad internacional, aunque también abre interrogantes sobre los límites entre la diplomacia institucional y el involucramiento en las disputas electorales de otros países.
Ahora bien, donde más se nota el optimismo presidencial es en sus pronósticos económicos. Milei sostiene que una nueva victoria electoral podría llevar el riesgo país argentino por debajo de los 100 puntos básicos. Sería un cambio extraordinario para una economía que todavía enfrenta costos de financiamiento elevados y que, según los datos mencionados en estos días, registra un riesgo país superior a los 600 puntos. Pero me parece que hay que distinguir entre el efecto de una señal política y la capacidad de una economía para sostenerla en el tiempo.
Una victoria electoral puede reducir la incertidumbre y mejorar las expectativas. Sin embargo, no reemplaza las reformas estructurales pendientes ni resuelve automáticamente los problemas de competitividad, productividad, infraestructura y acceso al crédito. Los mercados no observan solamente quién gana una elección: también evalúan la capacidad de un gobierno para sostener sus políticas, generar divisas y construir reglas previsibles. Por eso, pasar de más de 600 puntos a menos de 100 no depende únicamente del resultado electoral, sino de un proceso económico e institucional mucho más complejo.
También debemos mirar con cuidado las cifras de inversión extranjera directa. Es cierto que hay proyectos importantes vinculados con la energía, la minería y la economía del conocimiento, y que algunas marcas regresan al país o desembarcan por primera vez. Son señales positivas que merecen atención. Pero los datos agregados muestran una realidad más matizada: desde la llegada de Milei, la inversión extranjera directa registró una caída, y algunas empresas internacionales continuaron revisando sus operaciones o retirándose de determinados segmentos. En particular, el consumo masivo y parte de la industria atraviesan dificultades que todavía no se resolvieron.
Esto no significa que la Argentina carezca de oportunidades. Significa que el interés internacional y la inversión efectiva son dos cosas diferentes. Una empresa puede elogiar las reformas, participar de una reunión con el Presidente y reconocer el potencial de nuestros recursos naturales, pero antes de comprometer miles de millones de dólares necesita evaluar costos, infraestructura, demanda, estabilidad regulatoria y perspectivas de rentabilidad. El entusiasmo de los inversores es importante; la decisión de invertir depende de condiciones concretas.
En Washington también aparece otra perspectiva: la posibilidad de presentar al Cono Sur como una región relativamente estable para los negocios, en un mundo atravesado por conflictos y tensiones geopolíticas. Uruguay acaba de anunciar un proyecto de inversión en infraestructura de inteligencia artificial de una escala extraordinaria para su economía, mientras Paraguay busca aprovechar su disponibilidad de energía a bajo costo para atraer centros de datos. Estos ejemplos muestran que la competencia por el capital no se limita a la Argentina ni depende exclusivamente de la afinidad ideológica con Estados Unidos.
La oportunidad regional es real, pero también lo es la competencia. Argentina tiene recursos energéticos, minerales, capacidad agroindustrial y capital humano para ocupar un lugar relevante. Sin embargo, no alcanza con que el Presidente sea recibido con entusiasmo en Washington o se convierta en una figura conocida en determinados círculos internacionales. Para transformar esa visibilidad en inversiones sostenibles, el país necesita resolver obstáculos que siguen presentes en su funcionamiento cotidiano. Ahí es donde el diagnóstico optimista debe encontrarse con una realidad bastante más compleja.
Uno de los datos que merece especial atención es la transformación del mercado laboral. Crecen las formas de trabajo informal y el número de personas que obtienen ingresos como cuentapropistas o a través de plataformas, sin acceder necesariamente a los derechos y las protecciones del empleo registrado. Es positivo que una persona consiga generar ingresos en lugar de quedar completamente excluida del mercado laboral. Pero también es cierto que la informalidad implica menos cobertura de salud, menor protección previsional y una mayor vulnerabilidad frente a cualquier caída de la actividad.
Hay quienes interpretan este fenómeno como una señal de que las reglas laborales todavía desalientan la contratación formal y de que se necesitan nuevas reformas. Es una hipótesis que merece discutirse, aunque no deberíamos reducir toda la informalidad a una sola causa. También influyen la estructura productiva, la baja productividad de muchas actividades, la situación de las pequeñas empresas y la evolución de la demanda. La modernización económica no puede medirse solamente por la flexibilidad de las normas: también hay que observar si permite crear empleos de calidad y ampliar las oportunidades de progreso.
Termino con una paradoja que me parece central. Milei vuelve de Washington fortalecido por el reconocimiento internacional y se prepara para continuar su agenda política en Europa, pero al regresar encontrará una sociedad atravesada por dificultades muy concretas: ingresos que no alcanzan, actividades que todavía no se recuperan y trabajadores que buscan sobrevivir fuera de la formalidad. Nadie es profeta en su tierra, dice el refrán, y quizá algo de eso esté experimentando el Presidente. La Argentina tiene una oportunidad para insertarse mejor en el mundo, pero esa oportunidad no se concreta con premios, discursos ni pronósticos. Se concreta cuando la confianza internacional se convierte en inversión, productividad, empleo formal y mejores condiciones de vida para la población.
¿Qué premio recibió Javier Milei en Estados Unidos?
Milei recibió el premio Campeón Global de la Libre Empresa durante su visita a Washington.
¿Con quiénes busca reunirse Milei en España?
Milei busca reunirse con dirigentes como Isabel Díaz Ayuso y referentes de Vox.
¿Cuál es la proyección de Milei sobre el riesgo país argentino?
Milei sostiene que una nueva victoria electoral podría llevar el riesgo país argentino por debajo de los 100 puntos básicos.
¿Qué ha sucedido con la inversión extranjera directa en Argentina?
Desde la llegada de Milei, la inversión extranjera directa registró una caída.
¿Qué fenómeno se observa en el mercado laboral argentino?
Crece la informalidad laboral y el número de cuentapropistas, lo que implica menos cobertura de salud y menor protección previsional.
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