Cuadro de situación
11/05/2026 | 07:30
Redacción Cadena 3 Rosario
Sergio Berensztein
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Dudas respecto a la economía: importantes definiciones del ministro Luis Caputo
Escuché con atención las declaraciones del ministro Luis Caputo y creo que ayudan a entender el momento económico tan singular que atraviesa Argentina. El funcionario buscó transmitir tranquilidad: aseguró que el escándalo alrededor de Manuel Adorni no afecta la imagen del país ni las inversiones, y ratificó que los mejores meses de la economía todavía están por venir.
Caputo sostiene que estamos entrando en una etapa más virtuosa, con recuperación de sectores como la industria y la construcción, y con una inflación que comenzaría nuevamente a desacelerarse. En parte, los datos muestran cierta mejora respecto del año pasado. Pero la pregunta central es si alcanza para modificar la percepción social y revertir el desgaste que viene acumulando el gobierno.
Porque, más allá del caso Adorni, los problemas económicos tienen una dinámica propia. Y ahí es donde veo algunas señales de alerta que el optimismo oficial no termina de disipar. La principal es que el propio gobierno ya reconoce que la inflación de este año rondará el 29%, casi el triple de lo que había proyectado en el presupuesto.
Eso no es un detalle técnico menor. O hubo un error de cálculo muy significativo o se construyó deliberadamente un escenario demasiado optimista. En cualquier caso, el resultado es el mismo: Argentina vuelve a funcionar prácticamente sin un presupuesto realista, con partidas que se ajustan sobre la marcha y con mucha discrecionalidad en el manejo del gasto.
Y justamente ahí aparece otro problema serio. En abril, el gasto público se ajustó casi un 5% como consecuencia de la caída en la recaudación. ¿Por qué cae la recaudación? Porque la actividad económica todavía no logra despegar con fuerza y porque el consumo sigue muy deprimido.
El riesgo es entrar en un círculo vicioso: cae la actividad, baja la recaudación, el Estado ajusta más el gasto, y eso a su vez profundiza la caída de la actividad. En una economía donde el sector público todavía representa cerca del 28% del producto, reducir gasto sin que el sector privado compense rápidamente puede tener efectos recesivos muy fuertes.
Por eso los economistas más cautelosos hablan de un “puente” extremadamente largo entre la estabilización macroeconómica y la recuperación concreta de la economía cotidiana. Mientras tanto, hay mucha gente quedando en el camino: familias endeudadas, comercios que no venden, trabajadores que pierden poder adquisitivo.
Ahora bien, también es cierto que Caputo dejó algunas definiciones interesantes respecto al futuro productivo del país. Habló de impulsar sectores como la industrialización del cobre y el desarrollo de centros de datos vinculados a inteligencia artificial, actividades que podrían atraer inversiones multimillonarias.
Y aquí aparece una contradicción interesante dentro del propio discurso oficial. Porque promover determinados sectores mediante incentivos fiscales o regulatorios implica, en los hechos, una forma de política industrial. Es decir, el Estado elige prioridades y define sectores estratégicos.
Personalmente, creo que eso es positivo. Países desarrollados y emergentes lo hacen todo el tiempo. El problema es que esa estrategia contradice la visión más puramente liberal que el propio gobierno suele defender públicamente, donde el mercado debería asignar recursos sin intervención estatal.
Al mismo tiempo, sigue pesando el desafío financiero. En junio vencen casi 4.600 millones de dólares y, aunque el gobierno parece tener encaminado el financiamiento para cubrir buena parte de esos compromisos, la cuestión de la deuda continuará siendo central de aquí a fin de año.
Además, hay otro elemento que los inversores observan con mucha atención: la sustentabilidad política del programa económico. Algunas calificadoras mejoraron la nota argentina, pero otras mantienen cautela porque no tienen claro qué ocurrirá después de las elecciones de 2027 si cambia el signo político del gobierno.
Y esa, quizás, es la discusión más importante de todas. ¿La disciplina fiscal y el compromiso con el pago de la deuda son ya políticas de Estado en Argentina o dependen exclusivamente de que gobierne Javier Milei o alguien ideológicamente cercano? Esa incertidumbre sigue condicionando las decisiones económicas y financieras.
Por eso creo que, más allá del optimismo oficial, todavía estamos en un momento muy delicado. Hay señales alentadoras, sí, pero también fragilidades importantes. El gobierno apuesta a que la economía rebote rápido y cambie el humor social. El problema es que, por ahora, ese alivio todavía no llega con claridad a la vida cotidiana de la mayoría de los argentinos.
¿Qué declaró el ministro? El ministro Luis Caputo aseguró que el escándalo alrededor de Manuel Adorni no afecta la imagen del país ni las inversiones.
¿Qué problemas enfrenta la economía argentina? La economía enfrenta una inflación proyectada del 29%, caída en la recaudación y un gasto público ajustado.
¿Cuándo vencen los compromisos financieros importantes? En junio, vencen casi 4.600 millones de dólares en compromisos de deuda.
¿Qué sectores se buscan impulsar? Se busca impulsar la industrialización del cobre y el desarrollo de centros de datos vinculados a inteligencia artificial.
¿Cuál es la principal preocupación de los inversores? La preocupación es la sustentabilidad política del programa económico y su continuidad tras las elecciones de 2027.
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