Comprometidos
01/02/2026 | 11:40
Redacción Cadena 3
Cuando un diagnóstico de cáncer infantil irrumpe en una familia, nada vuelve a ser igual. A partir de ese momento, la vida se organiza alrededor de hospitales, tratamientos, esperas y miedos. En ese contexto aparece Soles, una asociación civil que desde hace 25 años acompaña a niños, niñas y adolescentes con cáncer y a sus familias en los hospitales públicos de Córdoba. “Soles acompaña no solo al niño que recibe tratamiento, sino a toda su familia”, explica Marina Castro, voluntaria desde hace 20 años, y subraya que la organización está presente “los 365 días del año, porque la enfermedad no se toma descanso”.
El trabajo cotidiano se desarrolla principalmente en el Hospital de Niños Santísima Trinidad y en el Hospital Infantil, donde los voluntarios generan espacios de juego, arte y distensión para que los chicos puedan reconectar con su infancia en medio del tratamiento. Ese tiempo también permite que madres y padres encuentren un respiro. “Mientras el niño juega, el papá puede salir un rato de la habitación y dejar de estar solo”, cuenta Marina, y resume una de las ideas centrales de Soles: “Cuidar al padre también es cuidar al niño”. A ese acompañamiento se suma la cena diaria para las familias, un gesto simple que se vuelve esencial cuando las internaciones se extienden durante meses.
Soles también sostiene a quienes llegan desde otras provincias. La organización cuenta con una casa propia donde aloja a las familias cuando el tratamiento permite una etapa ambulatoria, para que el niño pueda estar acompañado por su mamá, su papá y, cuando es posible, algún otro familiar. “Sabemos que el acompañamiento emocional es fundamental para el tratamiento y que nadie debería atravesar esto en soledad”, afirma Marina. A lo largo de estos años, más de mil familias pasaron por Soles, muchas de las cuales siguen vinculadas a la organización incluso después de haber atravesado la enfermedad.
Las historias que se viven día a día dejan huella en quienes acompañan. Marina recuerda frases que resumen el sentido de todo el trabajo, como la de un niño que dijo: “Yo quiero ponerme bien porque no quiero ver triste a mi mamá”. En ese ida y vuelta constante, explica, se construye la fuerza para seguir: “Festejamos todo y también nos lloramos todo, pero siempre juntos”. Para ella, ser voluntaria es una elección consciente: “Es elegir mirar donde nadie quiere mirar”, y entender que mientras el cáncer infantil exista, redes como Soles siguen siendo imprescindibles.
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¿Qué hace la asociación Soles? Acompaña a niños, niñas y adolescentes con cáncer y a sus familias en hospitales de Córdoba, brindando apoyo emocional y contención.
¿Quién es Marina Castro? Es una voluntaria de Soles desde hace 20 años, que destaca la importancia del acompañamiento familiar durante el tratamiento.
¿Cuándo fue fundada Soles? La asociación civil fue fundada hace 25 años.
¿Dónde opera Soles? Principalmente en el Hospital de Niños Santísima Trinidad y el Hospital Infantil en Córdoba.
¿Por qué es importante el acompañamiento emocional? Es fundamental para el tratamiento del cáncer infantil, ya que ayuda a que las familias no enfrenten la enfermedad en soledad.
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